24 de marzo de 2015

MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ EN MEDJUGORJE Y REFLEXIÓN DEL P. FRANCISCO ÁNGEL VERAR HERNÁNDEZ

«Queridos hijos: oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren. Pongan en sus familias la Sagrada Escritura en un lugar visible y léanla, para que esas palabras de paz fluyan en sus corazones. Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!».

La Virgen María cada mes cumple con su cita habitual para darnos un hermoso mensaje por medio de Marija. También el 2 de cada mes nos da un mensaje por medio de Mirjana, en ocasión de la oración especial «por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones». Eventualmente, también la Madre da mensajes a los fieles cuando están presentes en la aparición, por medio de Iván. Vicka, Marija e Iván tienen aún la aparición diaria y los otros tres videntes, tienen una aparición anual hasta el fin de sus vidas en la tierra; según lo prometido por la Virgen. La aparición mensual a Mirjana «por quienes no experimentan el amor de Dios», no sabemos cuándo terminará. Es importante destacar estos hechos, porque el mensaje más importante para el mundo y para la Iglesia, es el gran acontecimiento de la aparición diaria. Y los videntes, que tiene el privilegio de verla todos los días donde se encuentren, no estás cansados de verla. Nadie puede cansarse de ver todos los días a su Madre, y menos, cuando es la Madre de Dios. Entonces, la misma Virgen, con sus apariciones cotidianas, nos ayuda a asumir los mensajes que nos da. Es importante destacar: que la Madre habla y también ayuda a vivir lo que habla. Por eso, para vivir los mensajes de la Virgen, hay que tener la mirada y el corazón, puestos en Ella. Sin la referencia explícita a la aparición cotidiana, habrá dificultad en vivir lo que María pide. En tal caso, el primer paso será: abrir el corazón a la Madre.

Probablemente, quienes más tienen problemas para orar y ayunar como la Madre pide, son quienes aún no la han acogido con el corazón; como su Madre. Por eso la Virgen inicia sus mensajes con la frase: «Queridos hijos», que más que una dulce invitación, se trata primero de acogerla como Madre. Porque si los fieles no asumen su condición de hijos de María, jamás pondrán en práctica lo que Ella pide. Y también puede ser esta la razón del porqué frecuentemente repite sus mensajes. Toda vez que es imposible que un buen hijo desobedezca a la madre que lo engendró y lo educó. Sin embargo, en la vida espiritual, hay muchos hijos que desobedecen a María, siendo Ella la Madre espiritual de todos los discípulos de Jesús y de toda la humanidad. Entonces, no se puede poner en práctica lo que la Madre pide, si primero no se le abre voluntariamente el corazón. Si no se le acoge como Madre.

Ahora, pasamos a las palabras que a continuación salieron de sus labios: «oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren.» Al respecto de la oración continua, es sabido que la Madre ha presentado muchas razones para que sus hijos desarrollen esta forma concreta de oración. Pero en esta ocasión, ha pedido, específicamente, que la oración continua llegue a «conquistar» el corazón de los fieles que nos rodean. Porque cuando el ser humano ora como debe, su vida no sólo se transforma sino que logra transformar la vida de los demás. Mucha gente que sigue los mensajes de la Virgen se desanima al percibir que por años oran por sus familiares y amigos, y no obtienen resultados. Pues bien, la Madre ha respondido con el mensaje de este mes: el problema es que la oración no se hace como se debe hacer. Porque primero se debe hacer con el corazón. Luego debe ser constante y por último, debe ser continua.

Recuérdese que la oración no es un acto mecánico, sino un encuentro personal con Dios Amor. Si se ora y no se experimenta a Dios en la oración de amor, no se ha orado. Se hizo una mímica. Y para encontrarse con Dios cada día, hay que abrirle siempre el corazón. Orar con el corazón es abrirle las puertas del corazón a Dios; sin miedo, sin reservas, sin prejuicios. Es decidirse por Él todos los días. Y también hay que perseverar en esta tarea. No se trata de hacerlo un día y luego fallar el resto de la semana o del mes. La oración —como diálogo de amor con Dios—, debe constante; como el comer, el descansar cada día, el hablar frecuentemente con las personas que se aman. Entonces, la Madre quiere que Dios no sea algo casual o que se acuda a Él sólo por necesidad, sino que esté todos los días en primer lugar el corazón. Y cuando dice: «oren, oren, oren…» pide que los pensamientos y deseos diarios estén colmados de su presencia.

Muchos no entienden lo que la Virgen pide cuando dice: «oren, oren, oren», porque no se trata de permanecer todo el día en la capilla u orando en la habitación o en el trabajo. Lo que busca la Madre es que el corazón rebose de Dios ante los demás. Cuando se ora como se debe no hay necesidad de tantas palabras porque Dios y el hombre se hacen uno. Entonces, Su santidad contagia a los demás, el hombre se diviniza, Dios lo eleva a las cumbres de la santidad, y de esta forma puede transformar a los demás, influye en las personas que encuentra.

Luego, también la Virgen da un consejo práctico para estimular la oración: colocar la Sagrada Escritura en la familia y leerla. Este hábito diario complementa la oración y ayuda a desarrollar la oración. Se trata de sembrar cada día la Bendita Palabra de Dios en el corazón, de establecer una relación viva y personal con Dios por medio de Su Palabra. Antes de conectarse al móvil, al internet, las noticias, el trabajo, el deporte, la televisión… hay que establecer la «señal» con Dios, «el link», señal no digital sino espiritual, y buscar la manera durante el día, que la señal no se caiga. Por eso la Madre dice: «oren, oren, oren».

Mucha gente se frustra cuando se le cae al móvil la señal, cuando pierde la data, cuando no tiene señal para comunicarse con los amigos y parientes, o cuando no pueden descargar juegos electrónicos o videos, sin embargo, no experimentan la misma frustración cuando pasan días, semanas, y hasta meses, sin comunicarse con Dios. Y en este problema la «tecnología» no puede ayudar, sólo la buena voluntad del ser humano.

Al final del mensaje la Madre dice algo que ha dicho otras veces, palabras que consuelan y fortalecen la fe de sus hijos: «Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios.» Obsérvese, que desde el Cielo la Madre está en comunión con todos, sin embargo, sino se ora como se debe esta comunión no se experimenta. Orar significa también: permanecer con María, vivir cada día con María, experimentar su cercanía y su intercesión.

Oremos.

Jesús, gracias por la visita de Tu Madre. Yo la acojo hoy como Tú la acogiste para venir a este mundo. María fue tu pasaporte. Yo quiero que también sea el mío para ir a Ti. Una vez más me abro a Su amor para que Ella me conduzca a Ti. Quiero que sea mi verdadera Madre para vivir en plenitud sus mensajes, para que triunfe Su Corazón Inmaculado en el mundo. Para que junto a Ella prepare yo también una nueva primavera de vida cristiana.

Jesús, quiero iniciar este nuevo año con Tu Madre en mi corazón. La recibo una vez más. La acojo como medianera de todas las gracias.

Gracias María por invitarme a orar, por invitarme a ser luz para los demás por medio de mi relación diaria con Tu Amado Hijo y con el Padre Celestial. Dios Te salve María…
 

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