Padre Jozo Zovko, o.f.m.

Padre Jozo Zovko, o.f.m.

 

Si hubiese que definir el fenómeno de Medjugorje a través de una persona, poniéndole rostro, nombre y apellido, sería a través del padre Jozo. Este hombre ha sido paraguas de los videntes, sintetizador del mensaje para la fácil aplicación de los mensajes de María a través de la pastoral y altavoz mundial para su difusión.

Por acción de la Divina Providencia, este franciscano de Herzegovina fue enviado a Medjugorje apenas ocho meses antes de que comenzase el fenómeno y fue el primero en oponerse a las historias que contaban los videntes, pero una experiencia que él mismo relata, le llevó a cambiar de parecer de manera radical. Desde entonces, se convirtió no solo en un defensor de los testimonios de los chicos, sino en un convencido capaz de sufrir prisión y tortura en una cárcel comunista por defenderlo.

El padre Jozo es un hombre de profunda y espartana espiritualidad, piadoso, poseedor de un carácter y un carisma arrebatador, que ha generado tanta admiración como reservas allí por donde ha pasado toda su vida. La admiración le viene dada por su carisma evangelizador, por su celo apostólico y por su oración casi incesante. Es, desde sus tiempos de seminarista, un enamorado de Cristo cuya vocación creció bajo el martirio de los treinta franciscanos que fueron asesinados en su parroquia, por el ejército comunista, en 1945, cuando él era apenas un niño de cuatro años.

Fray Jozo Zovko nació en Uzarici, Bosnia y Herzegovina, en 1941. Estudió Teología en Sarajevo y Ljubljana. Fue ordenado sacerdote en 1967. Entre sus trabajos destaca su participación en la Comisión Pax de la Conferencia Episcopal Yugoslava para la elaboración de los libros de catequesis durante la etapa comunista. Estudió Pedagogía Religiosa en la Universidad de Graz (Austria) y en 1980 fue nombrado párroco de Medjugorje. Sufrió prisión en Mostar desde agosto de 1981 hasta febrero de 1983.

Una vez que salió de la cárcel fue párroco de Tihaljina entre 1985 y 1991, año en el que le nombran Guardián del Monasterio de Siroki Brijeg. Durante la guerra de Bosnia habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York y en el Euro-parlamento. Es fundador del Patronato Internacional para los Niños Huérfanos de Bosnia-Herzegovina e impulsor de la construcción del Instituto de la Sagrada Familia, que garantiza el alojamiento, educación y formación de jóvenes privadas de sus padres a causa de la guerra.

Hasta enero de 2009, el padre Jozo recibía en el monasterio de Siroki Brijeg a los miles de peregrinos que querían oír de viva voz su testimonio y su prédica, y recibir la bendición de Dios a través de sus manos. También realizaba retiros en diferentes idiomas, por lo menos 16 al año. Hoy en día, los peregrinos siguen yendo a visitar este lugar, sobre todo para colaborar con la obra, adquiriendo los libros del padre Jozo: “He aquí a tu Madre”, “Como Ella pide”, “El Rosario, la oración simple”, “Los mensajes mensuales de la Reina de la Paz de Medjugorje”, “La Novena a los mártires de Siroki Brijeg”, “El Via Crucis”.

En 1992, Juan Pablo II, mientras le estrechaba fuertemente la mano le dijo: “Proteged Medjugorje”.