Rezo del Santo Rosario

Rezo del Santo Rosario

Santo Rosario con imágenes de Medjugorje y textos del Padre Slavko

Introducción al Rezo del Rosario

Siempre ha sido una, la exhortación que la Santísima Virgen María ha hecho al mundo a lo largo de todas Sus apariciones: ¡ORAR! Nunca ha pedido que busquemos nuevos métodos para ello, tampoco los ha sugerido. Más bien, nos ha invitado a renovar y fortalecer la oración tradicional de la Iglesia, de tal suerte que se convierta en una oración viva.

Así lo ha pedido también en Medugorje. En un principio, Nuestra Señora sugirió como oración mínima diaria, el rezo de siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias además del Credo. Posteriormente nos invitó a rezar adicionalmente todos los días una parte del Rosario y finalmente la corona completa. Durante la víspera de la gran fiesta de Su Asunción, el 14 de agosto de 1984, la Santísima Virgen dio -por medio del vidente Ivan Dragicevic- el siguiente mensaje:

«Deseo que el mundo ore conmigo en estos días. ¡Ore lo más posible! Que ayune los miércoles y los viernes; que rece cada día al menos un Rosario completo: los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos…«

Al mismo tiempo, Nuestra Señora pidió que este mensaje fuera aceptado por todos con firme voluntad, especialmente por los fieles de la Parroquia de Medjugorje y de los lugares aledaños.

Significado del Rezo del Rosario

Rezar el Rosario no es otra cosa, más que encontrar un camino para estar con Jesús y María. Meditando los misterios de Sus vidas, estaremos con Ellos: ya sea que se trate del gozo de la Natividad; la solemnidad de la presentación en el templo; o bien, de la agonía y el sudor mezclado con sangre, derramado en el huerto; del dolor de las heridas infringidas por el flagelo, la corona de espinas, el peso de la cruz y la crucifixión. Si en estos misterios nos unimos a Jesús y María a través de la oración, habremos asegurado con Ellos el gozo de la victoria sobre el pecado y la muerte; habremos logrado con Ellos el triunfo del Espíritu Santo en nosotros y la victoria final en el Cielo.

Por tanto, rezar el Rosario no significa ocultarse en algún lejano rincón, viviendo apartados del mundo. Significa más bien, prepararnos para aceptar cargar la cruz: la nuestra y la de los demás, de la misma manera que Jesús y María cargaron la suya.

Al mismo tiempo, estar con Jesús y María significa, enfrentar problemas y dificultades y sin embargo, no amargarse por eso. Estar con Ellos significa, experimentar desprecios y humillaciones y sin embargo, nunca albergar el deseo de venganza. Estar con ellos significa, avanzar por el camino del hombre que cree en el Dios que nos salva y que todo lo renueva.

Toda oración puede rezarse de prisa, de tal suerte que aun cuando hayamos orado mucho, al final no habremos tenido un encuentro personal con Jesús y María. Si oramos así estaremos perdiendo el tiempo y no llegaremos jamás a gustar de la oración. Orar es como encontrarse con un amigo. Si nunca tenemos tiempo para él; si el tiempo que le dedicamos es demasiado corto; si le hablamos de mal modo, habremos condenado esta relación a morir.

Es importante entonces, dedicar tiempo suficiente al rezo del Rosario y a toda oración.

Antes de comenzar a orar, recuerda los mensajes que Nuestra Señora ha dado al respecto y en particular sobre el rezo de Rosario.

Estos son algunos de ellos:

«Queridos hijos, hoy quiero deciros que a menudo me hacéis feliz con vuestras oraciones, pero todavía hay muchos en la parroquia que no oran, y por eso mi corazón está triste. Por lo tanto, orad para que pueda llevar al Señor todos vuestros sacrificios y vuestras oraciones. Gracias por haber respondido a mi llamada.» (4 de octubre de 1984)

 

«Queridos hijos, que todas las oraciones que hagáis esta noche sea por la conversión de los pecadores, porque el mundo está en pecado grave. Rezad el Rosario cada noche.» (Este mensaje lo dio la Santísima Virgen el 4 de octubre de 1985 a través del vidente Jacob, quien estaba enfermo en su casa)

 

«Queridos hijos, os pido que invitéis a todos a rezar el Rosario. ¡Con el Rosario venceréis todas las desdichas que Satanás quiere infligir a la Iglesia! ¡Todos los sacerdotes, que recen el Rosario! ¡Dedicad tiempo al Santo Rosario!» (Este mensaje fue dado a los sacerdotes el 25 de junio de 1985, como respuesta a la pregunta de la vidente Marija Pavlovic: Virgen María, ¿qué quisieras recomendar a los sacerdotes?)

 

«Queridos hijos, hoy os invito de manera particular a combatir contra Satanás por medio de la oración. Satanás quiere actuar con mayor fuerza ahora que vosotros sois conscientes de su actividad. Queridos hijos, revestíos de la armadura contra él y, ¡derrotadlo con el rosario en la mano! Gracias por haber respondido a mi llamada» (8 de agosto de 1985)

 

«Queridos hijos, hoy os invito a comenzar a rezar el Rosario con una fe viva. De este modo podré ayudaros. Vosotros, queridos hijos, queréis obtener las gracias pero no oráis. No puedo ayudaros porque vosotros no os decidís a actuar. Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario, y que el Rosario sea para vosotros una obligación que cumpliréis con alegría. Así comprenderéis porqué he permanecido tanto tiempo con vosotros. Deseo enseñaros a orar. Gracias por haber respondido a mi llamada.» (12 de junio de 1986)

Rezo del Santo Rosario

Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

OFRECIMIENTO

Señor Dios nuestro; ,dirigid todos nuestros pensamientos, palabras y obras a mayor honra y gloria vuestra. Y Vos, Virgen Santísima, alcanzadnos de vuestro Hijo, que con toda devoción recemos vuestro santísimo Rosario; el cual os ofrecemos por la exaltación de la santa Fe católica, por nuestras necesidades espirituales y corporales y por el bien y sufragio de los vivos y de los difuntos que sean de vuestro agrado y de nuestra mayor obligación.

MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y Sábados)

Jesús entra en mi vida.

ORACIÓN INTRODUCTORIA:

Mi Dios y Señor, deseo fervientemente dedicarte estos momentos de mi tiempo. Apacigua mi corazón. Ayúdame a abandonarme totalmente a Ti.
No permitas que sean vacías mis palabras. Deja que cada una de ellas que pronuncie sea un paso que me acerque más a Ti. Ilumina mi mente y abre mi corazón, para que Tu Palabra crezca en mi interior, como semilla de fe, esperanza y amor. Que crezca en mí, como lo hizo en el seno inmaculado de la Virgen María, una vez que Ella -llena de humildadaceptó ser la esclava del Señor. Ayúdame a mí también a entregarme a Ti y a ser Tu esclavo fiel. Creo en Ti, Padre, en Ti Hijo y en Tu Espíritu Santo. Amén.

  1. La Anunciación de María y la Encarnación del Hijo de Dios.

     

    La Anunciacion de Gabriel a la Virgen - Rosario Medjugorje

    Autor: Pfarrverband Hinterberg

    (Decir primero el Credo y leer o escuchar las palabras bíblicas del profeta Isaías):
    «Dijo Isaías: «Oíd pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres que cansáis también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal. He aquí que una virgen estará encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel»…»
    (Ahora sigue un pasaje del Evangelio según San Lucas):
    «Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el tu seno y vas a dar darás a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu parienta, ha concebido un hijo en su vejez y este ya es el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra». Y el ángel, dejándola, se fue.» (Lc 1, 26-38)
    María, Tú consentiste de inmediato en ser la esclava del Señor, habiéndote sentido turbada en principio, pero impulsada después a aceptar la invitación celestial. María, Tú eres la virgen de la que habla el profeta Isaías. Conocías tan bien a Dios, caminabas desde siempre ante Su presencia. Le entregaste Tu vida, porque estabas en espera del Mesías prometido. No podías creer que fueras Tú la virgen sobre la cual descendería el Espíritu Santo para engendrar en su seno al Emmanuel, a «Dios con nosotros» y eso fue la causa de Tu turbación primera. Al mismo tiempo, Tu temor no fue el de los hombres egoístas y orgullosos, sino aquel de los pobres de Dios, que humildemente desean hacer siempre la voluntad del Señor, sin alardes ni presunción alguna.
    María, no es de sorprenderse que Te sintieras regocijada también, en Tu seno había fecundado la aurora que pondría fin a las tinieblas de la condenación, dando principio al tan esperado Día de la Salvación.
    Pudiera ser, que fueran otros Tus planes, cuando Dios irrumpió en Tu vida con Su plan maravilloso. Y sin embargo, Tú, la más humilde de Sus esclavas, le abriste de inmediato la puerta de Tu corazón. Tu ejemplo María, me impulsa a volverme yo también a Dios y decirle: «Oh Señor, ¡ven a mí!, mi alma Te espera generosa y mi corazón está dispuesto a darte la bienvenida. Entra en mis planes y en mis sueños. Entra en mi vida y seré siempre Tu esclavo. Yo sé que no soy digno de que mores en mí, pero estoy seguro de que también Tú amas a los pecadores y siempre andas en busca de ellos. Por eso, oh Señor, entra en mi oscuridad, en mis problemas, en mis penas. Entra en aquellas áreas donde mi pecado Te ha expulsado. Entra asimismo en todas aquellas partes de mi vida, donde he preferido hacer lo que he querido, en lugar de Tu divina voluntad. Entra ya, hazlo ahora mientras oro y medito ante la Cruz de Tu Hijo Jesús y ante la imagen de Su Madre, que lo concibió por obra del Espíritu Santo».

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  2. La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel.

     

    Visita de la Virgen a su prima Santa Isabel - Rosario Medjugorje

    Autor: Pfarrverband Hinterberg

    María, Tú acudiste presurosa a visitar a tu prima Isabel. Querías asistirla y acompañarla hasta que llegara la hora de dar a luz a su hijo. Es voluntad de Dios, que llevemos a Jesús a la vida de otras personas, una vez que Él ha entrado en la nuestra. Que lo llevemos a los demás, cuando estén alegres o tristes; en medio de sus oscuridades y amarguras. María, ayúdame, por tanto, a que crezca en mí el amor por todos aquellos que sufren. Que la fuerza de este amor sea tan grande, que me haga capaz de reconocer a Jesús en cada uno de mis hermanos y hermanas que sufren.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén.

     

    Nacimiento de Jesús en Belén - Rosario Medjugorje

    Autor:
    Pfarrverband Hinterberg

    Oh María, Tú das a luz al Verbo y Te conviertes también en la Madre de la Salvación. Tú que consentiste en ser la esclava, eres ahora la Madre. El Señor enaltece a los humildes y es por eso que has sido elegida para ser la Madre de Dios. Tú diste a luz a Aquél, a quien los profetas habían anunciado y a quien los justos habían esperado. María, tal y como se lo pedí, Dios ya ha entrado en mií vida. Le he dicho también: «He aquí a Tu siervo». Pero los frutos de mi servicio no me han convertido en un hermano o hermana, padre o madre para los demás. Oh, Madre de mi Señor, haz que Él aparte de mí toda atadura que me impida dar verdadero testimonio de Su presencia en mi vida. Hazlo ahora, mientras me postro en Su adoración.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  4. La Presentación de Jesús en el Templo.

     

    Presentación de Jesús en el Templo - Rosario Medjugorje

    Autor: Pfarrverband Hinterberg

    Ha llegado la hora María, de la presentación de Tu Primogénito ante el Padre Celestial, para que venga al fin la salvación a toda la humanidad. Seguramente que en esos momentos dijiste: «Oh Dios, aquí está mi hijo. Él es el fruto de mi vientre, pero Te pertenece primero a Ti como yo deseo pertenecerte, con todo mi corazón». Madre, yo también estoy junto a Ti, en el templo y ante el Señor. Te ruego que me presentes a Él como hiciste con Jesús. El me lo ha dado todo y todo le entrego. No deseo guardar nada para mí, ni ante Dios ni ante los hombres.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.

     

    Jesús perdido y hallado en el templo - Rosario Medjugorje

    Autor: Pfarrverband Hinterberg

    Te observo María, criar a Tu Hijo con toda responsabilidad. Lo habías llevado al templo para la fiesta de la Pascua. El gozo de este acontecimiento se convirtió en gran dolor para Ti. Durante tres días, no supiste dónde se encontraba Jesús y estabas afligida. Pero tu pena no te ee impidió hacer la voluntad del Padre. Fuiste en busca de Tu Hijo y ese afán tuyo fue recompensado con un nuevo gozo. María, al meditar estos misterios, descubro como fue que Dios –después de haber entrado en Tu vidate fue preparando para cada gran sacrificio, concediéndote gracias mayores después. Alentado por estos arcanos sucesos, de cara a cualquier prueba o temor, digo nuevamente: «Aquí estoy, oh Señor, entra en mi vida. Deseo, como María, hacer siempre Tu voluntad, aún en los tiempos difíciles. Deseo que todas mis cruces y dificultades engendren nuevos encuentros contigo».

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»

ORACIÓN CONCLUSIVA:

Gracias Señor, por haber permitido meditar Tu llegada a la vida de la Santísima Virgen María. Gracias también, por haberla preparado a recibirte. Ciertamente hiciste obras grandes por Ella. Ahora sé, que tampoco a mí me abandonarás, porque Tú ya has entrado en mi vida. Condúceme y dame la gracia de dejarme guiar por Tí. Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra liberal mano; tenednos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo, y para más obligaros os saludaremos con una SALVE.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa!
¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)

(Estos misterios no aparecen meditados por haber sido proclamados por Juan Pablo II con posterioridad al fallecimiento del P. Slavko)

  1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
  2. La Presencia de Jesús en las Bodas de Caná.
  3. El Anuncio del Reino de Dios.
  4. La Transfiguración del Señor en el Monte Tabor.
  5. La institución de la Eucaristía.

Al final de cada Misterio se dirá:
«María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
«¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
«Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»

MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y Viernes)

Jesús me acompaña a través del sufrimiento

ORACIÓN INTRODUCTORIA:

Jesús mío, tu venida a este mundo fue maravillosa, porque aceptaste padecer como un hombre cualquiera. No te faltaron tribulaciones y sin embargo, siempre estuviste dispuesto a aliviar los sufrimientos de los demás, a acabar con sus aflicciones, a sanarlos, a consolarlos. No obstante, ahora ha llegado tu hora, se aproxima tu calvario. Tu muerte, inevitable, se acerca. Ante estos acontecimientos Jesús, no quisiera dejarme vencer por el sueño, sino velar contigo. Quisiera, oh Señor, que mi oración trajera consuelo a aquellos de mis hermanos y hermanas que sufren en estos momentos. Quisiera proporcionarles por medio de Ti te, a Ti en ellos, gozo y fortaleza. Envía tu Espíritu sobre mí, para que pueda aprender a orar y logre así acercarme más a Ti. Amén.

  1. La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

    Oración de Jesús en el huerto Rosario MedjugorjeJesús, en el Huerto de Getsemaní, experimentaste dolor y angustia. Rogaste a tu Padre que apartara de Ti el amargo cáliz, pero añadiste inmediatamente, «Padre, hágase Tu voluntad y no la mía». Tú que habías aliviado el sufrimiento de tantos, te encontrabas ahora solo en medio de tu sufrimiento. Nadie estaba contigo para ayudarte. Lo hubiera podido hacer el Padre, pero Tú aceptaste beber ese cáliz hasta la última gota. Cuán amarga debe haber sido tu agonía, empezaste a sudar sangre. Yo creo que en ese, tu sudor sangriento, estaban presentes los sufrimientos y agonía de toda la humanidad. Jesús mío, gracias por cada gota de sangre que brotó con tu sudor. Yo sé, que desde ese momento toda la agonía de la humanidad se convirtió en una agonía redentora para el que la sufre y también para los demás. Te ruego que vuelvas tu mirada misericordiosa sobre todos aquellos que en estos momentos buscan hacer la voluntad del Padre pero no tienen la fortaleza necesaria para cumplirla. Padre, en nombre de Jesús te pido, que la agonía que les causa esta lucha interior, se convierta para esos hijos tuyos en una fuente de redención, a través de la aceptación de tu voluntad.
    (Permanece en silencio, orando por aquellos que sufren)
    Jesús mío, abre mi corazón en estos momentos en que me dispongo a leer los hechos que narra San Lucas, con relación a tu agonía:
    «Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discípulos le siguieron. Llegado al lugar les dijo: ‘Orad, para que no caigáis en tentación’.
    Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: ‘Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya’. Entonces, se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en su agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que calan en tierra.
    Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos por la tristeza; y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación’.» (Lc 22, 39-45)

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  2. La Flagelación de nuestro Señor atado a la columna.

    La Flagelación Rosario MedjugorjeJesús mío, una vez aprehendido fuiste torturado en el pretorio de Pilatos. Sé en qué consistía este suplicio: primero ataban al condenado a una columna. Su cuerpo era entonces azotado con un flagelo, sin piedad alguna por parte de los verdugos. Oh Jesús, al pensar que Tú viviste esta tortura, me quedo sin aliento y mi corazón se congela… Y no obstante, Tú, lleno de misericordia, perdonaste a tus verdugos cada uno de los azotes con los que hirieron tu cuerpo. Es por eso Señor, que por tu flagelación yo te pido que liberes a todos aquellos que se niegan a hacer la voluntad del Padre, destruyéndose a sí mismos, porque no se deciden a desterrar de sus corazones el azote del odio y del rencor que los flagela. Gracias por la enseñanza del amor y del perdón que nos diste, cuando fuiste azotado sin compasión.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  3. La Coronación de espinas.

    La Coronación de espinas Rosario MedjugorjeOh Señor, después de tu flagelación, ciñeron tu frente con una corona de espinas. Sobre tu cuerpo sangrante colocaron un sucio manto color púrpura. Los que se encontraban a tu alrededor, se divirtieron a costa de Ti. No estaba ya contigo ninguno de tus amigos, porque habían huido lejos de Ti. Cuando el odio comienza a fraguar planes perversos, difícilmente se detiene. No fue suficiente para tus ejecutores el haberte azotado sanguinariamente, sino que ahora además tenían que ridiculizarte también. Pero su odio y su rencor no lograron aniquilarte. No perdiste la calma en medio de tus sufrimientos. Los que se burlaban de Ti vieron en tu actitud que sentías una gran compasión por ellos y que los perdonabas, aun a aquellos que ejercieron sobre Ti toda su crueldad. Es más, descubrieron que los amabas y que no los condenabas. Pero pudo más su perversidad. Así sucede también con ese hombre, familia o comunidad que se deja influenciar por el Maligno: nunca podrá detenerse por su acción destructora. Oh Jesús, mira a todos los que son injuriados, humillados, despreciados, rechazados. Redímelos a todos con tu corona de espinas, no dejes que sus almas sucumban bajo el escarnio de sus opresores y verdugos. Purifica sus corazones de todo odio y rencor. No permitas que intenten vengarse, respondiendo al mal con el mal. ¡Jesús, en tu Nombre, haz que abunde el perdón!

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  4. La Subida de Jesús al Calvario con la cruz a cuestas.

    Con la cruz a cuestas camino del calvario Rosario MedjugorjeJesús, Tú cargaste tu cruz hasta el Calvario. Solo sé que el camino que te llevó a la crucifixión estuvo lleno de horror. No obstante, en ese mar de sufrimiento y dolor, cayeron tres gotas de roció que fueron un bálsamo para Ti: el encuentro con tu Madre, el paño de la Verónica y la breve ayuda que Simón, el Cirineo, te prestó, al cargar tu cruz. Seguramente que apreciaste esas gotas de aliento en todo lo que valían, retribuyéndolas con dones iguales a los que a Ti te proporcionaron: fortaleza y consuelo. Pero al mismo tiempo te debes haber preguntado: «¿Dónde están todos aquellos a los que traté con generosidad?» Yo sé, que inmediatamente las les habrás disculpado, ofreciendo también por ellos tu cruz. Ayúdame Señor, a entender esta lección tuya: a ser sensible al dolor y a la debilidad de otras personas y a saber consolar aun en los peores momentos… Que nunca me sea penoso aliviar las cargas de los demás. Te pido especialmente que nos ayudes a todos, a no hacernos más pesadas nuestras cruces y sufrimientos, agobiándonos unos a otros. Y es que yo sé, que es la voluntad del Padre que todos estemos alegres y amándonos siempre, aun en los momentos más difíciles.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  5. La Crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

    La crucifición del Señor Rosario MedjugorjeDespués de haber aceptado beber hasta el final el cáliz que Él mismo te había ofrecido, encomendaste tu Espíritu en manos del Padre y moriste en la Cruz. Siento en este momento que debo meditar en silencio ante Ti todos los hechos ocurridos en el Calvario… No hay nada más que decir, solo lamentar.
    ¡Oh, será posible que pueda llegar tan lejos la iniquidad del hombre! ¡Es que es tan grande el amor que Dios nos tiene, que no impidió el sufrimiento de su Unigénito, sino que permitió que muriera en la Cruz para salvarnos! ¡Es que es tan grande su amor misericordioso por nosotros, que en su Hijo inmediatamente nos perdonó a todos! Jesús mío, gracias por haber padecido todo esto por nosotros. Enséñanos a amar y a perdonar. Fortalece a aquellos que por la falta de amor a sí mismos, no son capaces de perdonar, destruyéndose y destruyendo a los demás con el odio y el rencor. Ayúdanos a todos a aceptar la voluntad del Padre, como Tú lo hiciste. Es este el único camino hacia la salvación. Te pedimos también por todos los moribundos, dales la fortaleza que necesitan para encomendar con tranquilidad su espíritu en manos del Padre. ¡Oh Señor, llévalos a Tu paz!

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»

ORACIÓN CONCLUSIVA: (decirla despacio y en voz alta)

Oh cabeza sagrada coronada de punzantes espinas. Oh sangrante cabeza tan herida,
vilipendiada y envilecida.
Nuestros pecados han borrado la gloria, de ésa la más santa Faz
y a pesar de ello, los ángeles la adoran estremeciéndose sólo por mirarla.
El Señor de todas las naciones en el madero ha sido colgado, fue Su muerte nuestra salvación,
fueron nuestros pecados Su agonía.
Oh Jesús, por Tu pasión dolorosa, haz crecer en nosotros la vida, pues con Tu muerte has ganado el perdón y la paz para todos.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra liberal mano; tenednos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo, y para más obligaros os saludaremos con una SALVE.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa!
¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles y Domingos)

El Señor me lleva hacia una vida nueva

ORACIÓN INTRODUCTORIA:

Padre, yo deseo bendecirte, porque por medio de tu Hijo Jesucristo has vencido a la muerte. Abre mi corazón e ilumina mi mente, para que sea capaz de glorificarte por ello. Eso es todo lo que espero de Ti en estos misterios. ¡Ilumíname para que sea capaz de alabarte! Permite que viva para gloria Tuya y en honor de tu Hijo Jesús, que resucitó de entre los muertos con el poder del Espíritu Santo, que vive y reina en unidad contigo y Jesús Resucitado. Amén.

  1. La gloriosa Resurrección del Señor.

    La resurrección de JesúsJesús mío, resucitaste glorioso de entre los muertos y así venciste a la muerte. ¡Gloria a Ti, Conquistador victorioso! ¡Alabado seas por haber abierto nuestros sepulcros y habernos devuelto a la vida! ¡Glorificado seas en los cielos y en la tierra! ¡Que todo aquello que había sido condenado a la destrucción, te alabe y te glorifique! ¡Que el universo entero te alabe!
    La iglesia te glorifica con este canto:
    (Leerlo despacio y en espíritu de profunda contemplación)
    Cielos y tierra, todo el universo que canten y exulten de gozo. Contemplen la victoria de Jesús: venció a la muerte y nos devolvió la vida.
    El tiempo de gracia ha llegado, la salvación ha amanecido para nosotros.
    Con la sangre del Cordero han sido lavados los pecados del mundo.
    En este día de la Resurrección, la esperanza nace entre nosotros mortales. Después de la muerte, bien lo sabemos: con Cristo resucitaremos.
    Cantemos alegres en todo momento, exultemos de gozo por el Señor Resucitado.
    La nueva vida durará para siempre, con Cristo la Pascua ha llegado a todos.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  2. La admirable Ascensión del Señor.

    Ascensión a los cielos Rosario de MedjugorjeTe glorifico Jesús mío, porque no dejaste a tus apóstoles en la oscuridad. Los regocijaste al hacerlos testigos de tu Resurrección y permaneciste con ellos a lo largo de cuarenta días. Posteriormente, a la vista de todos, ascendiste a los cielos para sentarte a la derecha del Padre, ocupando el lugar que te correspondía como vencedor de la muerte y del pecado. Antes de regresar al Padre, exhortaste a tus apóstoles a orar y a esperar tu auxilio.
    Hoy celebramos con gozo la Asunción de Jesús a los cielos. He ahí que Jesucristo glorioso, a la derecha del Padre rige el universo.
    Una nube brillante lo elevó en las alturas, ocultándolo a la vista de sus discípulos.
    Pero con fe viva y resuelta podemos verlo presente aquí, ahora y en todo lugar.
    Fue atado a nosotros con lazos de amor, siente El nuestras penas en Su Corazón: a la derecha del Padre piensa en nosotros y suplica ante El con amor.
    Alabemos a Jesús, nuestro Salvador, celebremos con gozo Su Ascensión.
    Con El fuimos todos elevados a nuestra morada en los cielos.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  3. La venida del Espíritu Santo sobre María

    La venida del Espíritu Santo Rosario MedjugorjeSantísima y el Colegio Apostólico.
    Te bendecimos Jesús Resucitado, por haber enviado tu Espíritu Santo Consolador sobre tus apóstoles. Oraban unidos a María, cuando el fuego de tu Amor los abrazó, transformado sus corazones y sus vidas. Gracias Señor, por haber cambiado su miedo en valor y su ansiedad en una gran paz; su falta de entendimiento en testimonio poderoso que alcanzó los confines de la tierra.
    Como cada año, en este tiempo también, el día de gozo por fin ha llegado, en nosotros al igual que en los apóstoles, desciende glorioso el Espíritu Santo.
    En forma de lenguas ardientes, cayó sobre ellos el fuego de amor, poniendo en sus labios palabras de Dios, abriendo sus corazones y colmándolos de calor.
    Tantos días después de la Pascua, este evento tenía que suceder; como años tardó en llegar al judío, al esclavo, la libertad.
    Y ahora, oh Dios, a Ti suplicamos derrames propicio sobre-nosotros, de Tu Espíritu Santo los dones que venga y more en los corazones.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  4. La Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma al cielo.

    La asunción de María Rosario MedjugorjeGloria y honor a Ti Señor Jesús, porque no preservaste a tu Madre de vivir contigo tu amarga Pasión. Te bendigo por las gracias que en Ella derramaste, haciéndola capaz de compartir tu labor redentora. Por esta razón, glorificamos también a la Virgen María, mientras meditamos su Asunción. Gracias Señor, por haberla llevado contigo en cuerpo y alma a los cielos. Gracias por habernos abierto, a nosotros en Ella, el camino a la Resurrección.
    Hermosa como la aurora de un nuevo día, brillante como el sol de media mañana, radiante como la luna que alumbra la noche, así fue María llevada a los Cielos.
    Aquél que Tu seno ocultó, Aquél que un pesebre acunó, en la gloria de Dios Padre lo contemplas. Aquél que es ahora Rey de toda creación.
    Oh mujer, bendita entre todas, más que los ángeles, más que los santos, escucha de la tierra los gritos de júbilo y coros angelicales que Te alaban en el cielo.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»
  5. La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de cielos y tierra.

    La coronación de Maria Rosario MedjugorjeAlabado seas mi Señor, por haber coronado a tu Madre como Reina de Cielos y Tierra. Gracias María por haber permitido al Señor, ser glorificada por medio de Ti.
    Tú, la más humilde de Sus criaturas.
    Madre de Dios. Reina de Cielo, el Padre amoroso desde las alturas. Sobre toda la creación Te exaltó.
    Tu Hijo levantado sobre la cruz, con Su Sangre preciosa al mundo redimió, siendo Tú testigo fiel de Su Pasión, en Madre nuestra Te convirtió.
    Hoy exultamos de gozo Contigo, alegrándonos por Tu gloria.
    Míranos Madre llena de clemencia, cuida y protege a todos Tus hijos.

    • Padrenuestro
    • 10 Avemarías
    • Gloria
    • «María, Madre de Gracia, Madre de Piedad y de Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»
    • «¡Oh, buen Jesús!, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia.»
    • «Santa María, Reina de la Paz. Ruega por nosotros y por el mundo entero.»

ORACIÓN CONCLUSIVA:

Te doy gracias, oh Señor Jesucristo, porque a lo largo de estos misterios gloriosos del Rosario, me has permitido sentir el poder de tu victoria sobre el pecado y la muerte. Te bendigo por el gozo que brindaste a tu Madre, a tus apóstoles, al mundo entero y a toda la creación con tu gloriosa Resurrección. Gracias porque ya no seremos entregados a la muerte, sino invitados a una nueva vida. Alabado seas Jesús, porque nadie entre los hombres, hermanos y hermanas, debe terminar en la oscuridad y la muerte, sino gozar de la luz y la vida.
¡Permite Señor, que de ahora en adelante mi corazón Te alabe sin cesar! Haz que la melodía de la Resurrección, de la vida plena, del gozo, la paz y el amor nunca abandone mis labios. Que sea así por intercesión de María, a quien Tú glorificaste y por el Espíritu Santo que vive y reina contigo Jesús y con el Padre, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra liberal mano; tenednos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo, y para más obligaros os saludaremos con una SALVE.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa!
¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LETANÍAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Castellano

Señor, ten piedad,
R:- Señor ten piedad.
Cristo, ten piedad,
R:- Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad,
R:- Señor ten piedad.
Cristo, óyenos,
R:- Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos,
R:- Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
R:- Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo,
R:- Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
R:- Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
R:- Ten misericordia de nosotros.

Santa María
R:- Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la divina gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre incorrupta
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina asunta al cielo
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la familia
Reina y honor del Carmelo
Reina de la Paz

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
R:- Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
R:- Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
R:- Ten piedad de nosotros.

ANTÍFONA

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas nuestra sú- plicas en nuestras necesidades; antes bien, lí- branos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN

Te rogamos, Señor y Dios nuestro, nos concedas a tus siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo; y, por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María; ser librados de la tristeza presente y disfrutar de la eterna alegría. Por Cristo nuestro Señor.
R: Amén.

Latín

Kyrie eléison
R: – Kyrie eléison.
Christe eléison
R: – Christe eléison.
Kyrie eléison
R: – Kyrie eléison.
Christe audi nos
R: – Christe audi nos.
Christe exaudi nos
R: – Christe exaudi nos.
Pater de caelis, Deus
R: – Miserere nobis.
Fili, Redemptor mundi, Deus
R: – Miserere nobis.
Spíritus Sancte Deus
R: – Miserere nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus
R: – Miserere nobis.

Sancta María
R: – Ora pro nobis.
Sancta Dei Génitrix
Sancta Virgo vírginum
Mater Christi
Mater Eclesiæ
Mater divínæ grátiæ
Mater puríssima
Mater castíssima
Mater invioláta
Mater intemeráta
Mater immaculáta
Mater amábilis
Mater admirábilis
Mater boni consílii
Mater Creatóris
Mater Salvatóris
Virgo prudentíssima
Virgo veneránda
Virgo prædicánda
Virgo pótens
Virgo clémens
Virgo fidélis
Spéculum iustítiæ
Sedes apiéntiæ
Causa nostra lætítiæ
Vas spirituále
Vas honorábile
Vas insígne devótionis
Rosa mystica
Turris Davídica
Turris ebúrnea
Domus aúrea
Foéderis arca
Iauna cæli.
Stella matutina
Salus infirmórum
Refúgium peccatórum
Consolátrix afflictórum
Auxílium Christianorum
Regína Angelórum
Regína Patriarchárum
Regína Prophetárum
Regína Apostolórum
Regína Mártyrum
Regína confessórum
Regína Vírginum
Regína Sanctórum ómnium
Regína sine labe origináli concépta
Regína in cælum assúmpta
Regína sacratíssimi Rosárii
Regína familiæ
Regína decor Carmeli
Regína pacis

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi,
R: – Parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi,
R: – Exaúdi nos, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi,
R: – Miserére nobis.

ANTIPHONA

Sub tuum præsidium confúgi- mus, Sancta Dei Génitrix, nostras deprecatiónes ne despicias in necessitátibus, sed a perículis cunctis, líbera nos semper. Virgo gloriosa et benedicta.
Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix
R: Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

OREMUS

Concéde nos fámulos tuos, quaésu- mus, Dómine Deus, perpétua mentis et córpo- ris sanitáte gaudére; et, gloriósa Beátæ Maríæ semper Virginis intercesione, a præsénti liberári tristitia et ætérna pérfrui lætitia. Per Christum Dóminum nostrum.
R: Amen.

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