26 de mayo de 2004

Cada uno de los mensajes que la Madre de Dios da a la humanidad es importante. No que hay uno más primordial que otro, porque todos vienen del Cielo. Pero hay que reconocer que el de este mes es especial.

A través de sus mensajes la Virgen acompaña, protege y anima la vida espiritual de cada uno de sus hijos. Por ello nadie, mensualmente, debe dejar de leerlos y meditarlos, sencillamente: porque son una ayuda del Cielo a favor de la salvación del alma y de la santidad del cristiano. Y el mensaje de este mes tiene como peculiaridad, la preparación para celebrar con gozo el XXIX Aniversario de la Primera Aparición de la querida Madre en Medjugorje.

El mensaje de este 25 de mayo, mes de María —que nos viene al día siguiente de la Memoria de María Auxiliadora—, comienza diciendo: «Queridos Hijos: Dios les ha dado la gracia de vivir y de custodiar todo el bien que hay en ustedes y alrededor de ustedes.» Esta expresión hace referencia a la gracia santificante que recibimos en el Bautismo, la Confirmación y a través de los demás sacramentos, como también al amor especial que Dios Padre tiene y derrama en cada uno de sus hijos. Es como si la Madre dijera: «Aunque ustedes le fallen a Dios: Él nunca los puede abandonar porque todos son hijos suyos y siempre cuida de ustedes». Porque es, precisamente, desde la Bondad de Dios, como se asimilan las gracias que Él derrama en todos. Dios nunca deja de amar al hombre, aunque éste le falle o le sea indiferente. María, al hablar de Su gracia, quiere que se tome conciencia de cuanto el Padre ama a todos, y que por Su amor comunica continuamente Su ser al hombre, creado a Su «Su imagen y semejanza.» Gen 1:27 Y cuanto Dios comunica al hombre hay que apreciarlo y protegerlo como un especial «tesoro». Por eso no hay quien no sea responsable del don de la santidad que el Creador le otorga. Santa Rosa de Lima solía repetir: «Si los hombres supieran qué es vivir en gracia, no se asustarían de ningún sufrimiento y aguantarían con gusto cualquier pena, porque la gracia es fruto de la paciencia.». Pero la realidad es que no todos los bautizados son conscientes de todas las gracias que Dios derrama sobre sus hijos, y no todos la custodian. Por lo que la Madre dice en el mensaje: «Queridos Hijos: Dios les ha dado la gracia de vivir y de custodiar todo el bien que hay en ustedes y alrededor de ustedes.» La Virgen, pues, espera que todos cooperen con el Creador. ¡Que no se le falle! ¡Que todos cuiden el bien que está alrededor! La creación es un don de Dios y las obras del ser humano, bien encaminadas, también lo son. Entonces, para responder a esta invitación de María se debe hacer una labor de discernimiento y hacer un justo inventario de todo lo bueno que siempre acompaña al hombre; sea cual fuere la circunstancia en la que vive. Dios que Creo el mundo no deja de acompañarlo y sostenerlo con Su amor.

También el mensaje es una exhortación a colaborar con la santidad personal y la santidad de los demás. Y para una persona que está en gracia, que frecuentemente ora, que participa asiduamente de la eucaristía, que se confiesa cada mes… no le resultará difícil custodiar su santidad y la santidad de los demás. Pero el problema se complica cuando se vive una especie de esquizofrenia espiritual, con la mente y el corazón divididos. Muchos quieren estar con Dios pero no sueltan el «mundo». Y por eso la Madre advierte, y dice algo que a muchos no les gustaría escuchar: «Satanás no duerme, y a través del modernismo los desvía y los conduce por su camino.» Esta expresión es fuerte pero más fuerte es lo que hace Satanás y como pasa por inadvertida su acción en el mundo y en la consciencia del hombre. La Escritura enseña que como «leon rugiente anda buscando a quien devorar». 1 Pe 5:8. Se recuerdaque no ha habido un santo en la historia de la Iglesia, que no haya tenido que vérselas frente a frente al «príncipe del imperio del aire» Ef 2:2, y se recuerda demás, que mayor argucia es negarse así mismo, hacer creer que no existe o que no ejerce poder sobre las almas. Por lo que la Madre quiere que sus hijos estén en guardia y que no se dejen engañar por el «homicida desde el principio…el padre de la mentira» Jn 8:44. Entonces, María ha sido clara al decir: «Satanás no duerme y a través del modernismo los desvía y los conduce por su camino.» No ha dicho directamente que el modernismo sea malo, sino que por medio de él, Satanás desvía y conduce a las almas por un camino errado. Lo que quiere decir que para salvaguardar el bien que se recibe por la gracia de Dios, hay que cuidarse del modernismo que el Maligno infiltra para desviar a cualquiera del camino de Jesús. ¿Qué puede haber en el modernismo que desvíe de la fe, del camino recto y pueda conducir a cualquiera por el camino de Satanás?

Para empezar, no se debe pensar directamente en el pecado sino en los elementos que el modernismo propone y que separan sutilmente de los proyectos de Dios. Porque es allí donde reside el juego del Maligno. Los fieles que intentan llevar una vida sana tienden a alejarse del pecado y de aquellas cosas que, según su criterio personal, ofendería a Dios. Sin embargo, no todos se distancian del modernismo. El modernismo al que María se refiere no es la corriente del arte que surgió a fines del siglo XIX o el movimiento teológico que se opone a la renovación posconciliar. Sino más bien un sistema de pensamiento contemporáneo que impone sus propias «verdades» como norma trascendental de conducta a la sociedad y a la razón frente a cuanto Dios ha revelado. Se trata de una especie de dictadura relativista que ya denunció Benedicto XVI en la homilía de las exequias de Juan Pablo II. Y todos estamos vulnerables a caer en ella.

La Madre sabe que por el modernismo muchas almas se desvían, se separan del proyecto que Dios tiene para ellas y, por lo mismo, deja sentir su preocupación. Por lo que cada cual debe comenzar a examinar su conducta frente a esta corriente contemporánea. No fijarse tanto como afecta el modernismo a los demás: al vecino, al compañero de trabajo, algún familiar… sino más bien cuanto afecta a su propia transparencia como discípulo de Cristo. Se recuerda cómo la Madre quiere santos a cada uno de sus hijos y la santidad es posible. No obstante, el Maligno usa el modernismo para apartar a los fieles de la única verdad que viene de Jesucristo y de la Iglesia que Él fundó. El modernismo se ha introducido en los parlamentos que legislan a favor del matrimonio de homosexuales cuando se le equipara al matrimonio heterosexual. Se recuerda, por ejemplo, cómo al día siguiente de la visita del Papa a Portugal el Presidente de esa nación aprobó la Ley del matrimonio homosexual. El modernismo se ha introducido en la moral enseñándoles a las parejas a ver en los hijos una carga, a reproducir los bebés en un laboratorio, a alquilar úteros, a practicar relaciones sexuales extraconyugales y contra la naturaleza. Enseña la esterilización. El modernismo no aprecia el valor del sacrificio para mantener el matrimonio frente a las dificultades que puedan atravesar. El modernismo ofrece la posibilidad de optar por una «religión a la carta», de defender más los delfines, las ballenas y los árboles que la dignidad del ser humano en el vientre materno. El modernismo enseña que hay que cuidar más la apariencia del cuerpo que embellecer el alma. He ahí el porqué tanto dinero despilfarrado en implantes, cirugías, tratamientos de belleza, modas indecentes y excesivamente lujosas… y sin embargo, los confesionarios permanecen vacíos. El modernismo es una dictadura disfrazada de evolución cuando en el fondo es retroceso moral frente a lo que Dios revela en su Palabra. El modernismo es una plaga que se difunde ampliamente a través de los medios masivos de comunicación por fines exclusivamente económicos y que deja sus secuelas de indiferencia a Dios y a su santa Palabra. La Madre dice claramente en el mensaje de este mes: que el modernismo se presenta como un camino a seguir y que detrás de él actúa Satanás. Por lo que todos debemos estar en guardia y hacer un examen serio de conciencia frente a este fenómeno que descristianiza la sociedad. Pero préstese atención, que también la Madre da el remedio frente a los engaños del modernismo:fijar nuevamente la mirada en el Corazón Inmaculado como fuente segura de renovación de fe: «en el amor hacia mi Corazón Inmaculado, amen a Dios sobre todas las cosas y vivan Sus Mandamientos.» Y con este mensaje también la Virgen recuerda sus apariciones en Fátima donde ampliamente habló sobre la Devoción a Su Inmaculado Corazón e hizo una enérgica llamada a la reparación por los pecados con que Dios es ofendido.

Se recuerda que el Papa dijo en su homilía del pasado 13 de mayo en el Santuario de Fátima: «Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Gn 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla… En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como súplica por la conversión de los pecadores?» Y termina diciendo: «Que estos siete años que nos separan del centenario de las Apariciones impulsen el anunciado triunfo del Corazón Inmaculado de María para gloria de la Santísima Trinidad.» Observa entonces como el Papa está conectado con las intenciones que la Virgen presenta en Medjugorje y como María en Medjugorje enlaza su llamada a lo que el Papa manifestó en Fátima. Un día la Virgen hablando de Fátima mencionó: «Queridos hijos! También hoy los invito a la oración. Ahora, como nunca antes, mi plan ha comenzado a realizarse. Satanás es fuerte y quiere arrasar con mis planes de gozo y de paz y que ustedes piensen que mi Hijo no es firme en Sus decisiones. Por eso, Yo los invito a todos ustedes, queridos hijos, a orar y a ayunar con una firmeza aún mayor. Yo los invito a una renuncia por nueve días, a fin de que, con la ayuda de ustedes, todo lo que Yo quería que se realizara por medio de los secretos que comenzaron en Fátima pueda cumplirse. Yo los invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Yo quiero salvar a todas las almas y presentarlas a Dios. Por eso, oremos para que todo lo que Yo he comenzado se realice cabalmente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!» 25.8.91.

Recuérdese que en Fátima la Madre presentó la Devoción a Su Corazón Inmaculado a fin de detener los males que pesaban sobre la humanidad: la pérdida de tantas almas, los estragos de una Segunda Guerra Mundial, y el azote amenazador del comunismo ateo. Ahora en Medjugorje la Virgen —obsérvese bien— está señalando otro azote, otro Goliat que se interpone como instrumento del Maligno frente a los proyectos de Dios: el modernismo. Pero nuevamente nos muestra como remedio lo mismo que señaló en Fátima en 1917: la Devoción de su Corazón Inmaculado.

El Corazón Inmaculado de María es ancla segura de esperanza, es protección, es victoria. El mensaje de la Virgen y el mensaje de Benedicto XVI son una invitación del Cielo a renovar nuestra consagración personal, familiar y comunitaria al Corazón Inmaculado de María para contar una coraza eficaz frente a las embestidas actuales del Maligno. El demonio es un mentiroso. Y la mentira ha sido su arma por la que se ha servido para llevar por el camino de la perdición a un gran número de almas.

María ha dicho muchas veces que estamos viviendo «un tiempo de gracia». La Iglesia no está en crisis. La Iglesia está viviendo un tiempo de bendición porque la Virgen aparece todos los días y por todas las bendiciones que el Espíritu Santo derrama en estos tiempos en ella. Además María ha asegurado el triunfo de su Corazón Inmaculado frente a las hostiles huestes del mal. Los cristianos de este tiempo, discípulos de María, pertenecemos al ejército de la luz que ya profetizó Montfort en el siglo XVIII: «Llevarían en la boca la espada de dos filos de la Palabra de Dios, sobre sus hombros el estandarte ensangrentado de la cruz, en la mano derecha el crucifijo, el Rosario en la izquierda, los sagrados nombres de Jesús y María en el corazón y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo. Tales serán los grandes hombres que vendrán y a quienes María formará por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos» TDV nº 59.

La Madre invita a todos a «amar a Dios sobre todas las cosas y a vivir Sus Mandamientos». Amar a Dios sobre todas las cosas es lo mismo que darle siempre a Él el primer lugar en la vida personal y familiar. Es lo mismo que vivir según su voluntad. Y para corresponder a esta llamada es imprescindible elaborar cada día un plan de oración personal y familiar. Una persona sumamente ocupada que llega a enamorarse sacará el tiempo para estar con la persona amada. Y para enamorarse de Dios, para amarle, hay que saber sacar el tiempo para Él; como también Él lo saca para nosotros. Y la mejor forma de sacar el tiempo para Dios, diariamente, es por medio de la oración. A través de la oración es como todos le podemos expresar nuestro amor. Orar es decirle a Dios cada día: «Te amo, te amo, te amo.» Orar es tratar de amor con Dios. La oración es siempre un acto de amor hacia Él y hacia María. La Virgen ha dicho que «ninguna otra actividad puede sustituir la oración «, porque ninguna otra actividad puede suplir el amor.

En el mensaje la Madre exhorta a sus hijos a vivir los Mandamientos, a que no se dejen conducir por la corriente del modernismo agnóstico o relativista. La Madre dice que de esta manera se descubre el verdadero sentido de la vida y como se construye la paz en la Tierra. De nada valdrían las negociaciones si el hombre se aleja de Dios. Los Mandamientos son la Carta Magna para todo cristiano y para toda nación; lo que precisamente ahora muchos gobiernos quieren ignorar. El mensaje es una exhortación de María a que se abran los ojos frente a cuanto está ocurriendo en el mundo, frente a este proceso arrollador de descristianización que a pasos agigantados eclipsa cuanto la Iglesia de Cristo ha enseñado en veinte siglos. Se debe aprovechar este vaso de gracia que Dios regala a la humanidad por medio de María abriéndole el corazón y aceptándola como Maestra de vida interior. María es el camino más fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a Jesús.

P. Francisco A. Vérar

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