2 de marzo de 2015

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz

del 25 de febrero de 2015, desde Medjugorje, B i H.

y reflexión del P. Francisco Verar

«Queridos hijos, en este tiempo de gracia, los invito a todos: oren más y hablen menos. En la oración busquen la voluntad de Dios y vívanla según los Mandamientos a los que Dios los invita. Yo estoy con ustedes y oro con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Al momento, se encuentran todos los videntes en Medjugorje con excepción de Marija. Por tal razón, a través de Iván, los peregrinos pueden participar de las apariciones extraordinarias en la Cruz Azul o en la Colina los lunes o viernes. Los últimos mensajes extraordinarios han sido los siguientes. El viernes 20 de febrero la Virgen dijo: «Queridos hijos, los invito a orar por la paz, la paz está en peligro, oren más, oren con el corazón. La Madre ora con ustedes. Intercedo junto a mi Hijo por todos ustedes. Gracias queridos hijos porque también hoy han respondido a mi llamado.» Y el mensaje del lunes en la Cruz Azul fue: «Queridos hijos míos, hijitos míos, también hoy deseo invitarlos, en este tiempo de gracia que viene: oren más en sus familias, renueven la oración en sus familias. Particularmente oren, queridos hijos, con sus hijos. Oren, queridos hijos, por mis intenciones, por mis proyectos que deseo realizar con mi venida aquí. Oren, particularmente, por mis proyectos de paz. La Madre ora junto a ustedes y está siempre cerca de ustedes. Por lo tanto, decídanse, decídanse a orar más. ¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido también hoy a mi llamado!»

Por medio de estos mensajes, la Madre invita a los peregrinos ―y a quienes siguen sus mensajes―, a que se le ayude en sus proyectos; especialmente, en su proyecto que trae para el mundo de paz. No se olvide. Obsérvese que el viernes pasado advirtió que la paz está en peligro. Por lo tanto, hay que tener presente esta advertencia apremiante, y relacionar los tres últimos mensajes con este imperativo. Si la paz está en peligro, al ayudar a nuestra Madre con nuestras oraciones, también nos ayudamos a nosotros mismos, porque fuera lo que fuera a ocurrir a todos nos afecta. De hecho, muchos cristianos están siendo perseguidos en territorios islámicos. A parte de la violencia que se vive en las calles de muchos países de América, y la violencia que vive en el vientre materno que asesina a seres inocentes con el crimen del aborto. Por lo tanto, se debe recordar, que la Madre quiere que se ore por la paz y que se ore con el corazón. Y esta oración se debe hacer en familia: los padres orar junto a sus hijos por los proyectos de María y por la Paz del mundo. El tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se avecina, son ocasiones para redoblar estos esfuerzos de oración familiar. Y sobre este marco referencial meditamos también el mensaje del 25 de mes que nos vino por medio de Marija: «Queridos hijos, en este tiempo de gracia, los invito a todos: oren más y hablen menos. En la oración busquen la voluntad de Dios y vívanla según los Mandamientos a los que Dios los invita. Yo estoy con ustedes y oro con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado»

1. La Cuaresma es un tiempo de gracia. Dios mismo ha establecido tiempos especiales de gracia por medio del Año Litúrgico que tenemos en la Iglesia. La Cuaresma no es tiempo un para vacaciones, y muchos menos, la Semana Santa. ¡No! Es tiempo de conversión, de ayuno, de penitencia, de reconciliación y sobre todo, de oración constante. Tiempo para Jesús, para acercarnos a Sus Llagas preciosas, a Su Sacrificio de amor a causa de nuestros pecados. La Madre quiere que utilicemos este precioso tiempo para aquello que ante Dios es lo primero: la oración y la conversión. Porque sin conversión no hay oración y sin oración tampoco hay conversión. El problema de fondo, es que muchos cristianos piensan que ya oran lo suficientes, o bien, que no tienen pecados graves. Por eso la Madre nos habla: para ayudarnos.

2. «Los invito a todos: oren más y hablen menos.» Esta segunda parte del mensaje es importante, quizá el centro del mensaje. La Madre comienza diciendo: «Los invito a todos». Recuérdese que Ella habla desde Su autoridad de Madre de la Iglesia. Fue precisamente el Virgen Santo cuando Su Hijo la envistió de tal autoridad al proclamar desde la Cruz, su maternidad espiritual sobre toda la humanidad; no solo sobre la Iglesia toda vez que Jesús moría en la cruz por toda la humanidad, no solo por la Iglesia. Por consiguiente, la maternidad de María recae sobre toda la humanidad. Y esa maternidad dice ahora: «los invito a todos». No solo a quienes siguen sus mensajes, no solo a los consagrados, no solo a los indiferentes… La Madre invita a todos sus hijos «a que oren más y hablen menos». Lo que la Madre quiere, es que parte del tiempo que se dedica a charlar en familia, o con los amigos o en negocios o estudios… sea tiempo mejor invertido en la oración. Y obsérvese que la Madre no ha dicho: «dejen de hablar o no conversen» sino hablen menos, porque Ella sabe que mucho de lo que se platica es tiempo perdido, que muy bien se puede aprovechar en oración. Por lo tanto, hay que ser humilde, y si queremos responder a la Madre durante este mes, hay que disminuir las conversaciones amenas con el fin de aumentar el tiempo de la oración. No se trata de eliminar del todo las conversaciones sino disminuirlas para dedicarnos a orar más.

3. «En la oración busquen la voluntad de Dios y vívanla según los Mandamientos a los que Dios los invita.» Esta parte del mensaje de este mes, también es significativa, porque no se trata solo de pedir por la paz que está en peligro y orar por los proyectos de María, sino que la oración también es una búsqueda continua de la Voluntad de Dios, porque mucha gente cuando ora solo pide, pero no busca la Voluntad de Dios para su vida. Por eso hay mucha gente embrollada en el mundo y en la Iglesia: piensan que Dios no los escucha, porque cuando oran van a Dios cómo se va a un restaurante: eligen el menú y piden lo que quieren comer según sus gustos y apetitos. Sin embargo, cuando se ora no se puede llevar un menú: no hay gustos ni apetito por algo especial. Entonces, la mejor forma de orar, es decirle a Dios, con el corazón humilde: » Señor, que quieres de mí. Yo dejo en este momento todos mis proyectos en tus manos y renuncio por entero a mi voluntad para aceptar la tuya, fuere la que fuere.» Considérese que una de la mayores crisis que estamos viviendo ―y por lo mismo habla María de eso― es la crisis de la oración: la gente a cambiado su relación con Dios por la tecnología, el internet, la TV, los negocios, el dinero, la diversión en la calle, el deporte… Hay tiempo para todo menos para orar. Y si cuando se ora ―por la misma aridez que trae la falta de oración― se va entonces con el menú personal ante el Señor, y no a buscar que Él quiere de nosotros. Y eso se podría llamar fariseísmo «platinum o gold», buscar a Dios según mi conveniencia. Consecuentemente hay que doblar rodillas, hay que ayunar, y en humildad y recogimiento, buscar la voluntad de Dios en Sus Mandamientos con la oración.

Pienso que antes de orar para buscar la Voluntad de Dios, habría que leer y meditar los 10 Mandamientos y la explicación de ellos que hace Jesús en Mateo 5, 6 y 7. De lo contrario, se podría orar en forma errada. Otra forma de hacer la oración en este sentido, es meditar con el corazón, mientras se ora, el Sermón del Monte: Mateo 5-7. Esta es la plataforma principal de lo demás. Luego, cuando se conoce la Voluntad de Dios, y la buscamos, la recompensa es, sin lugar a dudas, una mejor calidad de vida emocional, de satisfacción, de bienestar… porque Jesús vino para que tengamos vida en abundancia. Recuérdese que la vida en abundancia no viene del dinero, de las relaciones sentimentales, del licor, de la droga, de las diversiones… No, estos son engaños, son comedia porque la verdadera felicidad la da solo Dios y se eterniza en el más allá, en el Paraíso, que María ha dicho que se puede vivir desde ahora; pero sin el pecado, por medio de la humildad y el ejercicio de la caridad.

4. «Yo estoy con ustedes y oro con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!» La Madre al final del mensaje infunde esperanza, ánimo, optimismo, confianza: enfatiza que está con nosotros y que ora con nosotros. Esta parte es maravillosa, y poco se medita. Considérese que cuando la Madre habla así está pensando en todos sus hijos. Esas palabras no son para los videntes porque ellos la ven todos los días y no tienen necesidad de escuchar dichas palabras. Tampoco la dice a los peregrinos que están en Medjugorje, porque el mensaje lo recibe Marija en Milán donde vive. Entonces, esas palabras son para toda la Iglesia: María está de manera especial con todos sus hijos, no tiene preferencia, intercede por todos. Y es inútil razonar esas palabras y con criterios científicos no se pueden explicar. Pero si se pueden aceptar a través del amor, porque es por medio del amor como se experimenta la presencia de María entre nosotros. ¡Sea alabado Jesucristo!

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