Mensaje de la Virgen del 25 de marzo de 2024

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, oren conmigo para que el bien venza en ustedes y a su alrededor. De manera especial, hijitos, oren unidos a Jesús en Su viacrucis. Pongan en sus oraciones a esta humanidad que vaga sin Dios y sin Su amor. Sean oración, sean luz y testigos para todos los que encuentran, hijitos, a fin de que Dios misericordioso tenga misericordia de ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado”.

1- En este tiempo de gracia, oren conmigo para que el bien venza en ustedes y a su alrededor.

Podemos pensar que los tiempos en los que vivimos son difíciles. Es cierto, pero la Virgen nos dice que este tiempo es de gracia. ¡No debemos olvidarlo! A pesar de que es difícil, todavía vivimos en un tiempo de gracia. Precisamente nosotros, tú y yo, vivimos en un tiempo especial en el que el Cielo se nos abre de una manera especial, en el que la Madre María ha decidido acompañarnos, precisamente a nosotros, en nuestro camino, y precisamente con nosotros, contigo y conmigo, cambiar este mundo. ¿Cómo permanecer indiferente a eso?

La Virgen dice: “¡Oren!” Para cambiar el mundo, la Virgen María siempre parte de la oración. ¡Nada sin oración! “¡Oren conmigo!” La Virgen quiere que oremos con Ella. Por eso, la Virgen ora. De ahora en adelante, cuando oremos, seamos conscientes de que estamos orando con la Madre. No estamos solos, sino con la Virgen. Nuestra Señora ora “para que el bien triunfe en nosotros y a nuestro alrededor”. Cuando oremos, que nuestra intención sea también esta: que el bien triunfe en nosotros, en ti y en mí, en tu familia, a nuestro alrededor, en nuestro lugar, ciudad, parroquia, país, en el mundo.

¿Qué es el bien? Cuando el amor, la comprensión, la confianza y la aceptación reinan en tu familia, eso es el bien. Cuando hay paz, unión, eso es el bien. Cuando pensamos en los demás y ayudamos a los demás, eso es el bien. Cuando no nos hemos olvidado de la oración y de la Eucaristía, eso es el bien. Cuando criamos a los hijos para que vivan con Jesús, eso es el bien.

¿Qué es el pecado? Es un pecado romper ese bien. Cuando no hay comunión, ni paz, ni alegría, ni confianza en la familia, es un pecado. Porque fue destruido el bien, lo que es sano y bello fue demolido.

Si la Virgen María dice “que el bien venza”, significa que se trata de una lucha. Sabemos cómo a veces luchamos por el bien: Cuando nos ataca algún mal pensamiento sobre otra persona, la envidia, el odio, la falta de perdón… Cuando hay una pelea en la familia, cuando no se habla… Cuando los niños y los jóvenes se encuentran con nuevos fenómenos impuestos por la ideología de género…

¿Quién vencerá en esa lucha? ¿Quién y qué vence en ti, en tu corazón? ¿En tu familia?

¡Oremos con la Madre para que en nosotros y a nuestro alrededor venza el bien!

2- De manera especial, hijitos, oren unidos a Jesús en Su viacrucis.

La Virgen nos enseña como orar: a unirnos a Jesús en su camino de la cruz. Esto es exactamente de lo que María es un ejemplo. Acompañó a Jesús, permaneció fiel a Él, unida a Él y a su sufrimiento, incluso cuando todos lo abandonaron, cuando lo condenaron, lo azotaron, lo escupieron, lo insultaron. Hasta la cruz y la muerte. Y aún más, ¡hasta el sepulcro! Incluso entonces, cuando según la razón humano, no era posible otro pensamiento más que: ¡Se acabó! ¡No queda nada! ¡Decepción y desesperanza!

Pero a pesar de todo esto, María perseveró y permaneció fiel a Jesús. ¿Y al final? ¡La Resurrección! La vida ha vencido, la luz fue más fuerte que las tinieblas, el amor que el odio.

El camino de la cruz de Jesús, y especialmente la crucifixión y muerte en la cruz, son una escuela para nosotros. ¡Escuela de libertad y amor! Y cuando exclaman el Domingo de Ramos: ¡Hosanna! Y cuando solo cinco días después de eso, rugen desde lo más profundo de su ser: ¡Crucifícalo! En todo esto, Jesús permanece libre. En la cruz, rodeado por todas partes de odios, insultos, escupitajos, Jesús permanece libre. Ora por los que lo crucificaron para que su Padre los perdone.

En medio del odio, Jesús ama. ¡Qué escuela para todos nosotros, para nuestros hijos, para los jóvenes, para los matrimonios, para los sacerdotes! En Occidente, quitan las cruces de las instituciones y dicen: ¡No se debe poner la cruz delante de los niños, para que no miren algo tan terrible! ¿Entonces, que y a quién pondremos frente a los niños y jóvenes? ¿Qué modelos a seguir?

Debajo de la cruz, a Jesús le gritaron: “¡Sálvate a ti mismo!” Acaso hoy no escuchamos voces como esa: ¡Piensa solo en ti mismo! ¡Sálvate solo a ti mismo! ¡Disfruta! ¡No me importan los demás! ¡Qué yo esté bien!

¿Acaso ante los niños y los jóvenes pondremos a personas tan egoístas que solo piensan en sí mismos? ¿Permitiremos que sean criados por una ideología de género que ofrece todo lo que va en contra de la voluntad de Dios? Por eso la Madre quiere que nos unamos a Jesús en su camino de la cruz para que permanezcamos libres, para que conozcamos el verdadero amor, para que nos inspiremos en él y para que tratemos de vivir según este amor.

3- Pongan en sus oraciones a esta humanidad que vaga sin Dios y sin su amor.

Nuestra Señora quiere que recemos por la humanidad. ¿Por qué? Porque “vaga sin Dios y sin su amor”. La humanidad está vagando. Esto significa que no tiene señales en el camino, que las ha perdido y olvidado: la Palabra de Dios, los diez mandamientos, el Evangelio. Es por eso que muchas personas ya no saben lo que es verdad, lo que es correcto y cómo vivir correctamente. Actúan sin pensar y reciben sin ninguna crítica todo lo que los medios de comunicación y la moral grotesca les ofrecen.

Todos los días, que nuestra intención en la oración sea esa: por el mundo en el que vivimos, para que ese mundo pueda encontrar a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

4- Sean oración, sean luz y testigos para todos los que encuentran, hijitos, a fin de que Dios misericordioso tenga misericordia de ustedes.

La Virgen María desea ayudar a este mundo, ¡pero no puede prescindir de nosotros! Este es el mensaje fundamental de Medjugorje. Ella quiere ser oración, luz y testimonio para la gente, pero solo puede hacerlo a través de nosotros, a través de ti y de mí. Desea decir a cada persona: ¡Eres hijo mío y de Dios! ¡Dios te ama, Dios te perdona! ¡No te olvides de Dios ni de los valores eternos! No olvides el amor de Dios, el Dios que te creó por amor inefable, que dio su vida por ti, que quiere que estés con Él eternamente.

Todo esto que la Virgen desea decir a cada persona de la tierra, solo puede decirlo a través de ti y de mí. ¡Decídete, elige! Si eliges a la Madre y su camino, ¡ahí está la felicidad para ti y tu familia! Cuenta con ello: No es un camino fácil, pero llena el corazón de una felicidad indescriptible. Porque no hay nada más bello y dulce que ser las manos, los ojos, la voz de la Virgen María…

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