Estamos en Cuaresma, un tiempo propicio para la conversión. Cuando hablamos de conversión nos referimos a un cambio que puede explicarse como una transformación del corazón, de una nueva vida.

Muchas veces escucho a las personas decir que no pueden cambiar porque vivieron toda una vida de la misma manera. ¡Eso es un gran error! Todos podemos cambiar y no hay edad para mejorar, ya que siempre podemos ser mejores sin importar cuantos años tengamos.

Jesús nos invita a la conversión, a que comencemos una vida nueva. Una vida llena de alegría, amor y paz. La paz es uno de los dones más grandes que estamos necesitando en nuestra vida, ya que estamos viviendo en un mundo de mucha actividad, donde no tenemos tiempo para Dios y para encontrarnos cara a cara con Él.

Esta vida nueva que Jesús y María quieren para nosotros es de gran esperanza. No te olvides que Jesús ha venido a buscar a los que están enfermos y los que tienen necesidad de su amor, no a aquellos que son autosuficientes y no necesitan de su amor.

Es por este motivo que Jesús te vino a buscar a ti, porque sabe que estás sufriendo, sabe que estás pasando por un momento de dolor, sabe que tu vida es un caos, sabe todas las dificultades que tenes. ¡Jesús quiere ayudarte más que nadie!

Te invito a que le abras tu corazón a Jesús y a la Virgen. “No importa cuantos años tengas”, Jesús y María lo único que necesitan es que tú les abras el corazón. Si lo haces ellos van a entrar en tu vida y te van a dar esa paz que necesitas para comenzar ese cambio, ese camino que va a transformar tu vida y tu corazón.

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

 

Pbro. Marcelo Marciano

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