La Virgen quiere ponernos bajo su manto y protegernos de los ataques de Satanás

Estar bajo el manto de la Virgen es estar protegidos por el Espíritu Santo. La Santísima Virgen María fue visitada por el Ángel Gabriel y éste le aseguró que “el Espíritu Santo la cubriría con su sombra”. Por lo cual, si nosotros estamos bajo el manto protector de la Virgen, estamos bajo la sombra protectora del Espíritu Santo.

 

En estos tiempos que estamos viviendo es importante estar bajo el manto protector de la Santísima Virgen, ya que ella nos protege de todas las acechanzas de Satanás.

 

El 25 de diciembre de 1992 la Virgen dijo: “Queridos hijos, deseo ponerlos a todos bajo mi manto y protegerlos de los ataques de Satanás. Hoy es el día de la Paz, pero en el mundo entero hay mucha falta de paz”.

 

Cuando la Virgen nos protege con su manto no debemos tener miedo a Satanás, muchos cristianos actúan por temor y no por amor. La Virgen lo que más desea es acercarnos al amor de su Hijo, si nosotros abrimos nuestro corazón y dejamos que Jesús entre en él no tenemos que tener ningún miedo.

 

El principal llamado de la Virgen es a la conversión, es decir, a poner a Jesús en el primer lugar de nuestras vidas y de esa forma cambiar nuestro estilo de vida. No podemos encontrar la paz si Jesús no es el centro de nuestras vidas. La única forma de vivir en paz, de qué en nuestras familias haya paz, es que Jesús ocupe el lugar que le corresponde en nuestros corazones, en nuestras vidas, en nuestras familias.

 

La Virgen nos quiere poner a todos nosotros bajo su manto y protegernos porque “Satanás quiere destruir todo lo que Mi Hijo Jesús y yo estamos construyendo” (25 de septiembre de 1992).

 

No dejemos que Satanás se salga con la suya, ¡volvamos a Dios! El mundo tiene sed de Dios, nuestras familias tienen sed de Dios, nuestros corazones tienen sed de Dios. Si estamos con Dios nada podrá estar contra nosotros, si nos acercamos a su amor no tenemos nada que temer, si nos sentimos amados por Jesús estaremos siempre protegidos.

 

La oración y los sacramentos es el camino para que nuestro corazón esté unido cada día más a Jesús y de esa forma Satanás pierda fuerza, Satanás nunca podrá hacernos daño si nosotros caminamos de la mano de la Virgen al encuentro del amor de Jesús.

 

Que Dios los bendiga por medio de Nuestra Madre,

 

Pbro. Marcelo Marciano

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