Con la conferencia del P. Inocencio Llamas, “El Espíritu Santo y la Reina de la Paz”, inició la mañana del domingo, tercer y último día del IV Congreso Nacional.

El P. Inocencio partió del ejemplo de la beata Elena Guerra, la que escribió muchas cartas al Papa León XIII, pidiéndole que escribiera sobre el Espíritu Santo e impulsara el rezo al Espíritu Santo, contando que finalmente fue consagrado el siglo XX al Espíritu Santo. Luego, Elena Guerra fue canonizada. Ella tenía un gran amor al Espíritu Santo.

“El Espíritu Santo llegó a llamarse el ‘gran desconocido’. Debemos entenderlo al Espíritu Santo por su actuar, es decir, por lo que hace. Igual que sin el aire, sin él Espíritu Santo no podemos vivir nuestra vida sobrenatural y espiritual. Así también, igual que el agua es imprescindible, lo es también el Espíritu Santo. Y se dice que el Espíritu Santo es fuego, que eso nos aliente a preguntarnos si nuestro corazón arde. El Espíritu Santo es amor, unión, paz, suavidad, poder. Decía san Juan Pablo II que la necesitad más grande que tiene el mundo de hoy es un nuevo Pentecostés, es decir, una efusión poderosa del Espíritu Santo. Porque a este mundo lo cambiará el Espíritu Santo”, reflexionaba el P. Inocencio, recordando también que san Juan Pablo II desde niño, oraba cada mañana al Espíritu Santo.

Luego, hablando sobre lo que la Virgen nos dice en sus mensajes sobre el Espíritu Santo, agregó: “La Gospa nos dijo el 9 de junio de 1984 ‘oren para recibir el Espíritu de la Verdad… porque tienen necesidad del Espíritu de la Verdad para poder transmitir los mensajes tal como son, sin agregar ni quitar nada, así como Yo se los doy. Recen para que el Espíritu Santo les infunda el espíritu de oración para que oren más’”.

“Quien cambia el pan en el cuerpo de Cristo y el vino en la sangre de Cristo, es el Espíritu Santo. Y allí está Cristo realmente, con su cuerpo, su sangre, alma y divinidad. Sin el Espíritu Santo no hay nada bueno en el hombre. No podríamos decir ‘Señor, Señor’. No es con la espada y con ejércitos, sino con el Espíritu Santo, con lo que cambiaremos el mundo y a los que nos rodean. Porque tú no vas a cambiar a nadie, pero puedes ayudar al  Espíritu Santo a hacerlo con el amor”, dijo el P. Inocencio, hablando sobre el P. Loring, que decía que Dios hace casi todo y nosotros casi nada, pero que para que Dios haga el ‘casi todo’, nosotros debemos hacer el ‘casi nada’.

“En este mundo globalizado de maldad, solo podemos luchar con el Espíritu Santo, que no trabaja solo, sino con la Virgen María, en la Iglesia. Y ella trabaja con el Espíritu Santo dentro de la Iglesia. Ella es colaboradora del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y nosotros solo podremos hacer las cosas con el Espíritu Santo. Así como toda la vida de Jesús fue movida y guiada por el Espíritu Santo, el Señor nos pide que no vivamos para nosotros mismos, sino para Él, que es Dios. Recordemos que el maligno huye del Amor, huye si el Espíritu Santo está en nosotros, y el Espíritu Santo es para todos”.

Luego recordó lo que la Virgen nos dijo en el mensaje del 25 de septiembre de 2022: “Queridos hijos! Oren para que el Espíritu Santo los ilumine a fin de que sean alegres buscadores de Dios y testigos del amor sin límites. Estoy con ustedes, hijos míos, y a todos los llamo nuevamente: anímense y den testimonio de las buenas obras que Dios está haciendo en ustedes y a través de ustedes…”, a lo que agregó “No podemos ser servidores sin el Señor en el corazón, es fundamental estar en gracia de Dios. Nunca en pecado mortal. Arrepiéntanse enseguida y confiésense enseguida. Es el peor negocio no estar en gracia”, concluyó el P. Inocencio Llamas, invitando a todos a responder plenamente al llamado de Dios, al llamado de la Gospa.

Después de seguir atentamente al P. Inocencio, los participantes del congreso pudieron escuchar las conclusiones del mismo que estuvieron a cargo de L. Miguel Onieva y Oriol Vives, vicepresidente y presidente de la Fundación Centro Medjugorje.

Antes del comienzo del rezo del rosario, y la santa Misa de culminación del congreso, la segunda conferencia de la mañana estuvo a cargo del P. Francisco José Cortés, que habló sobre “La Eucaristía, el arma más poderosa”.

Recordó las diferentes llamadas de la Virgen María a glorificar el Corazón de Jesús, a la Eucaristía, y que nos pide que regresemos a la Eucaristíua, y agregó: “La Santísima Virgen desea que vivamos y experimentemos la Eucaristía. La Eucasristía hace presente a Cristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. En estos 43 años de apariciones, la Gospa nos ha recordado que la Eucaristía es sacrificio, sacramento y alimento. Es el memorial y actualización del sacrificio del calvario. Es verdaderamente el sacrificio amoroso y único de Cristo por nosotros. La única diferencia es que el sacrificio que ofreció en la cruz se actualiza pero de forma incruenta, sin derramar sangre”.

“Con la comunión formamos un solo cuerpo con Cristo. Es el mismo sacrificio de la cruz y nos aplica los mismos beneficios. ¡La Eucaristía es lo primero! Y así nos lo recuerda la Gospa en Medjugorje. A los videntes les dijo que, si la gente tiene que elegir entre estar en la aparición con ella o la Eucaristía, que elijan la Eucaristía. ¡Debemos recuperar el significado de la Eucaristía! En ella debemos experimentar a Dios. La Gospa nos ha invitado a una participación más activa, deseando que experimentemos a Cristo en la Misa”, dijo el P. Francisco, recordando que nada contribuye más a la salvación que la Eucaristía, y las familias, aun con niños pequeños, deben poner la misa en el centro, así como la oración en familia.

Y volviendo a hablar sobre la Virgen y sus mensajes, dijo que la Gospa esperaba que le demostremos nuestro amor yendo a Misa, y leyó su mensaje del 25 de abril de 1988, en el que nos decía: “Queridos hijos, Dios desea hacerlos santos, y por eso los invita a través de mí al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para ustedes la vida! Dense cuenta que la Iglesia es la Casa de Dios, el lugar donde los reúno y deseo mostrarles el camino que conduce a Dios. ¡Vengan y oren! No estén mirando a los otros y criticándolos. Que sus vidas sean, en cambio, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas porque Dios -que se hizo hombre- vive en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, crean y oren para que el Padre les acreciente la fe, y luego pidan lo que necesiten. Estoy con ustedes y me regocijo por sus conversiones. Los protejo con mi manto materno. Gracias por haber respondido a mi llamado”.

“¡La misa no puede ser una costumbre sino vida! Digámosle como Ella ‘aquí estoy, que se haga en mi tu voluntad’. ¡Vivir la Misa es una gracia que podemos y debemos pedir al Espíritu Santo! Si Dios no es lo primero, si no es el centro, otros ídolos ocuparán su lugar. La Gospa dijo que no nos puede ayudar si no vivimos la Misa, si no abandonamos el pecado. La Virgen nos recuerda que la Iglesia, aunque perseguida desde su inicio, es indestructible, porque le fue dada la Eucaristía. Nos dijo la Virgen que si las personas asisten a misa indiferentes, volverán a su casa fríos y con el corazón vacío, y también, que no nos vayamos de la Iglesia sin una acción de gracias. Debemos pedir el don del Espíritu Santo”.

“Para el Señor no existe tiempo ni distancia, y en el momento de la consagración, es trasladada al momento de la crucifixión, en el calvario. Allí estamos cuando Cristo dice ‘perdónalos porque no saben lo que hacen’ y también nos da a su madre como nuestra madre. María, al igual que al pie de la cruz, está al pie del altar ofreciéndose. Con que amor y piedad, la Virgen participó de la Eucaristía hasta su Asunción. Que participemos y comulguemos con su pureza, humildad y devoción, como Ella lo hacía” reflexionó el P. Cortes y destacó que la Eucaristía no es un pan y un vino que parece Jesús, sino que es Jesús mismo, que parece pan y vino, y que el propósito de satanás es separar a las almas de la Eucaristía, de la comunión.

“Los demás sacramentos están unidos y ordenados a la Eucaristía, como nos recuerda el Concilio Vaticano II. La Gospa se ha referido a la Eucaristía como ‘mi hijo vivo en medio de ustedes’. Adoremos a Jesús Eucaristía, pasemos simplemente tiempo con Él. Amarlo y dejarnos amar por Él. Mirarlo y dejarnos mirar. La Virgen tiene prisa, el tiempo apremia. Nos pide que nos entreguemos a su hijo, que entreguemos nuestros sufrimientos. Nos invita a enamorarnos del Santísimo Sacramente del altar. Todo es pasajero. ¡Solo Dios es eterno!”, dijo el P. Francisco José Cortes, concluyendo así su conferencia.

Luego del almuerzo, los participantes del congreso emprendieron el regreso a sus hogares, con la alegría del encuentro y el compartir fraterno, con el gozo en su corazón por todo lo vivido y experimentado en estos días que Dios, en su inmenso amor, les ha regalado vivir juntos. Y dando gracias a la Santísima Virgen María por la invitación a ser sus manos extendidas, y a ayudarlos en esta misión, dándoles las herramientas y la formación necesarias, para que, con su guía e intercesión, el mensaje de amor de Dios a través de Medjugorje, llegue a todos los rincones de España. ¡Qué así sea! ¡Gracias Señor por todo lo vivido en comunidad en estos días de Cielo!

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