El Visitador Apostólico con el rol especial para la parroquia de Medjugorje, Mons. Henryk Hoser, pasó un espacio de tiempo con los miembros de los grupos de oración provenientes de Medjugorje. También en esta ocasión el párroco P. Marinko Sakota fue el celebrante principal de la Santa Misa que concelebraron muchos sacerdotes.

Hay 22 comunidades de oración presentes en Medjugorje y el Arzobispo Hoser se refirió a ellas como «una gran comunidad de Medjugorje».

“San Pedro, el apóstol, nos da ejemplo con algunas instrucciones sobre cómo debemos vivir en la Iglesia, atender al rebaño, no por restricción, sino voluntariamente, no desde la vergüenza sino con entusiasmo. No para dominar a quienes tengamos asignados, sino siendo ejemplo para el rebaño. Los líderes de la comunidad tienen el rol principal de servir a la comunidad», dijo Mons. Hoser, quien también habló sobre cómo mantener el espíritu de comunión en nuestras comunidades. Dijo que cada uno de nosotros, para vivir responsablemente en las comunidades, debe tener algunos criterios externos que aprecien su comportamiento y acciones.

»La primera y más importante referencia es el Evangelio, donde sabemos que nuestros pensamientos y acciones deben estar inmersos en él; nuestros pensamientos y acciones deben estar de acuerdo con el Evangelio y la enseñanza de Jesucristo, mientras que referencia principal son los Diez Mandamientos, y finalmente la constitución de cada comunidad específica. «Si nuestro comportamiento es correcto y si vivimos de acuerdo con los Diez Mandamientos, el Evangelio y la Constitución de cada comunidad, siendo obedientes al Evangelio, a la Iglesia y a Cristo, estaremos en el camino correcto…», dijo Mons. Hoser.

También dijo que los criterios generales para el ambiente saludable y la santidad de la comunidad son el amor, la alegría y la paz, mientras que tres criterios personales son la paciencia, la bondad y el júbilo. Por último, agregó otros tres criterios para el buen funcionamiento de la comunidad, y esos son la fidelidad, la amabilidad y el autocontrol.

»Estas nueve cosas que mencioné son los frutos del Espíritu Santo. El Evangelio nos dice que mientras caminamos en el espíritu, vivimos en el espíritu, una vez que recibimos esos dones, los frutos también deben reflejarse», dijo al final de su homilía Mons. Hoser y terminó con las palabras »Sapienti sat!».

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