La Reina de la Paz puso su mirada en Medjugorje, desde donde hace 40 años bendice al mundo con su presencia, día tras día. Medjugorje es el punto de partida para extender los mensajes de amor y esperanza a la humanidad, y así cada hombre y mujer sobre la tierra puede tener la experiencia de que no existe mayor amor que el de Dios, llegar a conocerlo más en profundidad, y vivenciar que es infinitamente misericordioso.

Poniendo a Cristo como centro de nuestra vida, tenemos la certeza de que no hay alegría ni esperanza más grande que ésta. Los f

ranciscanos de Santiago Apóstol tienen grabada profundamente en su corazón esta certeza del amor de Dios, y por eso nos acompañan incansablemente en nuestro caminar, enseñándonos y ayudándonos a darle a Cristo el primer lugar.

Centro Mir Medjugorje, a finales de enero de este año, había participado en la organización del congreso de lengua alemana, donde pudimos ver como la Gospa ha derramado innumerables gracias con sus planes maternales, tocando corazones y provocando conversiones.

Cuando aún no se había celebrado este evento, llegó hasta la Fundación Centro Medjugorje para los países de habla hispana, la propuesta de fray Danko Perutina y de Vedran Vidovic, director del Centro Informativo Mir Medjugorje, de organizar juntos un congreso similar. Debía hacerse en poco más de tres meses, y en él participarían España y casi 20 países del continente americano. El reto no podía ser mayor, sin embargo, el entusiasmo que sintieron los coordinadores de la Fundación de cada uno de los países que iban a participar fue tan grande, que esto nos animó muchísimo.

El congreso se pudo hacer realidad el pasado 29 y 30 de mayo, con la ayuda de todos y de la manera más asombrosa… con el poder de la oración de miles de personas. Se hicieron novenas, se ofrecieron misas, ayunos, rosarios y más rosarios. Es la fuerza que tienen las plegarias sencillas de almas orantes, que con su entrega hicieron posible que el mundo pudiera conocer los milagros y gracias, que por medio de la Gospa y desde Medjugorje, Dios ha obrado en estos 40 años, en los países de habla hispana.

Mons. Hoser no pudo estar presente físicamente, pero si lo estuvo desde lo más profundo de su corazón. El nuncio apostólico para Bosnia-Herzegovina; Mons. Pezzuto, nos honró con sus maravillosas palabras, al igual que el provincial franciscano, Fr. Miljenko Steko, quien nos habló con gran sabiduría. Esto sumado al relato en primera persona del párroco Fr. Marinko Sakota, sobre tres momentos muy importantes en su vida espiritual, y las sentidas palabras del gran impulsor de la Fundación, Fr. Danko Perutina, dieron una gran calidad al congreso de María, que se realizó tal como ella lo había concebido.

Testimonios, entrevistas maravillosas, frutos espectaculares, y tantas cosas más nos llenaron de alegría y nos emocionaron a cada momento. Todo fue hecho con mucho trabajo y entrega, sin guardarnos nada. El congreso se tradujo a 14 lenguas: croata, inglés, francés, italiano, alemán, español, eslovaco, checo, polaco, coreano, eslovaco, húngaro, árabe (Líbano), portugués. Fue transmitido por muchos medios de comunicación internacionales,  y lo que respecta a la lengua española, entre otros: www.centromedjugorje.org, Pax Televisión Perú, Radio María Perú, TIVA TV Puerto Rico, Asociación Radio María Costa Rica, Diócesis Media Radio Canal Nicaragua y Misericordia TV Venezuela.

Según los registros de algunos de los medios –aunque hay otros 25 de cuyos datos aún no disponemos- fue visto por cerca de 20 millones de personas, más de la mitad de ellos, cristianos árabes. A saber, algunos de ellos midieron: Livestream program medjugorje.hr con 3.172.000; Media Mir Medjugorje en sus redes sociales en 6 lenguas con 120.000; Tele Lumier redes sociales tuvo 870.000 y Tele Lumier vía satélite con 11.055.000 espectadores.

No dejaron de llover bendiciones y más bendiciones, y los frutos no tardaron en llegar. Personas que quieren formar grupos de oración, están quienes quieren ir a Medjugorje, otros que quieren incorporarse a los Centros de Paz en sus países. Todos ellos han sido tocados por la corriente de gracia que mana desde la parroquia de Santiago Apóstol.

Ahora que todo ya parece haber pasado, la gracia sigue fluyendo, quizá de manera más silenciosa, en personas que se están planteando una posible vocación religiosa, que están pidiendo perdón o siendo perdonados. Quienes en el silencio de su habitación han comenzado a orar, o que se están preguntado que les ha pasado que sienten en su corazón una paz y un amor que antes no conocían. Personas que vuelven a apostar por sus matrimonios, que vuelven a buscar el amor de Dios, que vuelven a encontrar esperanza en “este mundo extraviado”, como nos decía la Reina de la Paz en su mensaje del 25 de mayo.

Después de todo, sólo podemos estar agradecidos a Dios y a nuestra Madre. Agradecidos al Centro Mir, a sus traductores y técnicos por el esfuerzo de la transmisión. A los padres franciscanos que siempre nos acogen, impulsan y guían a seguir en la Escuela de María. Gracias a todos los que desde sus países nos ayudaron a hacer realidad el deseo y la llamada de nuestra Madre, cuando en las vísperas de la celebración del congreso, el 25 de mayo nos dijo en su mensaje: “Deseo que seáis oración y esperanza para aquellos que no han conocido el Dios del amor”.

La obra de Dios sigue su curso. La nueva evangelización es las manos extendidas del amor de Dios para todos sus hijos. Nuestra Madre del Cielo, desde hace 40 años, nos trae el mensaje de esperanza y amor, de reconciliación con Dios y nuestro próximo. A través de la Reina de la Paz, Dios desde Medjugorje derrama gracia tras gracia hasta los confines de la tierra.

Después de haber vivido este Congreso Virtual Iberoamericano, tenemos que hacer nuestras las palabras de los Hechos de los Apóstoles: “no podemos callar lo que hemos visto y oído”. Seamos nosotros las manos extendidas de la Gospa, llevando este mensaje del cielo a todo el mundo. Así cada vez serán más quienes se decidan por la santidad, y pondrán a Cristo en el centro de su vida. Así, serán dirigidas especialmente a nosotros sus palabras, con las que culmina cada mensaje: “gracias por haber respondido a mi llamada”.

FUNDACIÓN CENTRO MEDJUGORJE

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