El arzobispo Mons. Henryk Hoser, como enviado especial del Papa Francisco en Medjugorje, nos ha dirigido una carta animándonos a ponernos bajo la protección de la Reina de la Paz, que hacemos extensiva a todos los seguidores de la espiritualidad de Medjugorje.

Rogamos que, como verdaderos apóstoles de la paz, la podamos hacer extensiva a todas las personas de buena voluntad.

Queridos hermanos y hermanas,

En cada iglesia, en cada capilla, el milagro de la Encarnación del Hijo de Dios, el milagro del Nacimiento de Dios, se produce cuando el sacerdote pronuncia las palabras «Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre». El Hijo de Dios desciende sobre el altar en su Cuerpo vivo y verdadero: está cerca, permite que lo veamos con los ojos de la fe, con los ojos de María y José, de los pastores y de los reyes.

En Medjugorje también fluye el mensaje de la paz: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra a los hombres de buena voluntad». (Lc. 2:14).

Aquí en Medjugorje oramos diariamente por la Paz de Dios en los corazones humanos, en las familias dondequiera que estén. Le pedimos a la Madre de Dios, la Reina de la Paz, que interceda por nosotros ante su Hijo, el anunciado Príncipe de la Paz y Dios Todopoderoso. Que Ella nos proteja del mal, que nos envuelva con su cuidado maternal dondequiera que vivamos, dondequiera que trabajemos y dondequiera que busquemos a Dios, a pesar de todos los obstáculos y dudas. Míranos, consuélanos, posa tus manos sobre nosotros. Encomiéndanos a tu Hijo, Madre de la Paz, y ora por nosotros.

 

+Mons. Henryk Hoser, SAC

Visitador apostolicus per paroeciam

s. Iacobi apostoli, Medjugorje

 

CARTA MONS HOSER

 

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