La Virgen viene a traernos paz

 

Siguiendo con el mensaje del 25 de marzo pasado es importante detenernos en las palabras de la Virgen: He venido aquí con el nombre de Reina de la Paz, porque el diablo quiere la aflicción y la guerra; quiere llenar el corazón de ustedes con el miedo al futuro; y el futuro es de Dios”.

La Virgen es nuestra Madre, ella se presenta como Reina de la Paz. En un mundo donde hay mucha división, donde hay conflictos y guerras quiere traernos paz: al mundo entero, a cada familia y a cada corazón. Quiere ayudarnos a que nosotros, sus hijos, vivamos en paz con Dios y entre nosotros; y más aún hoy en estos tiempos de pandemia que estamos viviendo. ¡Hace falta mucha paz!

Ella explica que viene con ese nombre porque el diablo quiere confundirnos, quiere que nosotros vivamos afligidos, tristes, abatidos, que vivamos en medio de las guerras que se nos presentan en el día y día para que no alcancemos la paz. El demonio es divisor por excelencia y dentro de su maldad busca dividirnos, quitarnos la paz, llevarnos por el camino de la perdición y hacer que nuestros corazones se alejen del amor de Dios.

Parte de esa falta de paz que tenemos es la estrategia del demonio de hacernos pensar en el futuro, eso nos aflige y nos saca del presente. Recordemos que el 25 de enero de 2001 la Virgen decía en su mensaje: “quien ora no teme al futuro”.

Es importante que retomemos la oración para tener paz en el corazón, y que en nuestra oración depositemos el futuro en las manos de Dios. Podemos decirle al Señor: “Estoy preocupado por lo que va a pasar más adelante, no se como voy a resolver estos problemas, pero quiero aprender a dejarlo en tus manos. Querida Madre ayúdame a tener paz, no me quiero preocupar más por lo que va a pasar después, quiero vivir el presente en santidad y dejar en las manos de tu Hijo todo lo que vendrá”.

Hace falta mucha paz en nuestros corazones y la mejor forma de lograrlo es orar, ayudar a los demás, acercarnos a la vida sacramental y dejar en las manos de Dios nuestro futuro.

María Reina de la Paz, ruega por nosotros y por la paz del mundo entero.

 

Padre Marcelo

 

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