Mensaje del 25 mayo 2016

P. Livio.- Queridos amigos, ahora tenemos en directo en Radio María a Marija de Medjugorje que nos trae el mensaje de la Reina de la Paz de hoy, 25 de mayo de 2016. ¡Hola Marija!

Marija.- Hola, Padre Livio. Hola a todos los radioyentes. Aquí en Medjugorje ha llegado finalmente el sol, aunque aún refresca. Hoy, día 25 es como cada día 25 de mes, y la Virgen nos ha dado un mensaje. El mensaje es el siguiente: «Queridos hijos: mi presencia es un don de Dios para todos vosotros. Es una exhortación a la conversión. Satanás es fuerte, y quiere poner en vuestros corazones y en vuestros pensamientos desorden e inquietud. Por eso, hijitos, orad para que el Espíritu Santo os guíe por el camino recto, del gozo y de la paz. Yo estoy con vosotros e intercedo a Mi Hijo por vosotros. Gracias porque habéis respondido a mi llamada.»

P. Livio.- Marija, una pequeña reflexión sobre el mensaje. Querría decirte, Marija, que el 25 de junio se cumplirá el 35º aniversario de la presencia cotidiana de la Reina de la Paz aquí en la Tierra, y la Virgen dice que es «un don de Dios y una exhortación a la conversión». Y lo que quería decir es esto: ¿no te parece que estamos acostumbrados a esta presencia, y no nos damos cuenta de que todo esto que sucede es una gracia que ninguna generación ha tenido jamás?

Marija.- No solo esto, la presencia de la Virgen es un soplo de aire fresco para la humanidad. Y también un don de Dios, porque nos está llevando a la vía de los mandamientos de Dios, a la conversión. Y esta exhortación que la Virgen nos está dando es para todos, para mí, un regalo, como ella siempre reconoce: «Dios ha permitido que esté en medio de vosotros». Y esto, con todo el corazón, con esta brisa que Dios nos está dando, aún hoy, esta presencia de la Virgen, es increíble, tan fuerte, y al mismo tiempo, un regalo. Un don que vemos cada día.

P. Livio.- La Virgen también ha dicho que muchos han respondido a su llamada, pero hay personas que ni siquiera la han escuchado. No hemos entendido la gracia inmensa de esta presencia.

Marija.- No es solo esto, porque yo creo que hay muchos que se han arrepentido, que han vuelto a sus casas, a sus parroquias, tienen grupos de oración… hay muchas personas que han cambiado radicalmente de vida gracias a estos grupos de oración. Pero también el paganismo es fuerte: internet, la televisión, en la sociedad actual Dios no existe, no hay sitio para Él. Si no hacemos lo que la Virgen nos dice, volver a la parroquia. Yo me acuerdo de cuando vine a Italia, iba a adoraciones, y el sacerdote salía al exterior de la iglesia, llevando el Santísimo, y diez o veinte personas lo acompañaban, y volvía, ponía al Señor en el sagrario y acababa. Hoy en cambio, veo la realidad de las adoraciones. Hice un viaje turístico a Italia y unos amigos me dijeron: «¿sabes?, aquí hay la capilla de la Adoración». Y empecé a investigar cuándo se inició, y fue gracias a un sacerdote que fue a Medjugorje, que puso en marcha esta iniciativa. Y hoy en esta ciudad hay una capilla de Adoración. Y estos son los pequeños grandes frutos, que se consiguen, por ejemplo, que en un hospital haya una capilla de la Adoración…, son las realidades que se han convertido en nuestras vidas.  No solo la parroquia, sino también la vida en los hospitales, los movimientos, los grupos de oración… Yo puedo decir, de todo corazón, lo que muchas veces dicen los proverbios, que se oye más un árbol que cae que un bosque que crece…  Yo estoy segura de que hay un bosque lleno de buenos hábitos, con buenas personas, buenos corazones que están haciendo cosas hermosas, sobre todo los jóvenes…  Muchas veces, solo nos fijamos en la parte negativa, en cambio la Virgen nos ve y como Ella dice, nos llama siempre a la conversión, pero al mismo tiempo dice que tenemos que ser más libres.  Creo que hoy día debemos ser más decididos, más libres, más fuertes tratando de rezar y también dando testimonio.

P. Livio.- Hoy día vemos que hay muchos que se alejan, pero también muchos que se convierten.  ¡Esto es una realidad!

Marija.- Hoy he encontrado una persona que me ha dicho: “yo quiero dar mi testimonio, hoy me he confesado y es la primera vez que vengo a Medjugorje.  Me he confesado por primera vez y he llorado mucho.  Había intentado suicidarme porque mi vida ya no tenía sentido.  Pero hoy veo que mi vida y mi testimonio, que voy a dar ahora, quieren ser esperanza de una vida nueva.”  Uno que se plantea el suicidio es porque ya está cansado de la vida, pero entonces el Señor le da una nueva oportunidad.

P. Livio.- Esto es verdaderamente la Gracia del Espíritu Santo, como dice la Virgen, estas conversiones son obra del Espíritu que toca los corazones.

Marija.- Sí… Yo pienso que nosotros podemos hacer lo que queramos porque somos libres, podemos pecar hasta el fondo, pero debemos plantearnos la vida según los mandamientos de la ley de Dios y convertirnos cada día un poco más, la Virgen nos dice “sed santos!, tomad las vidas de los santos e imitadlas…”.  Entonces en ese momento nuestra vida se convierte en una imitación de Cristo, imitación de la Virgen, imitación de los santos.  Entonces se llega a convertir en un hábito.  Yo me acuerdo los primeros años, solo rezábamos porque no sabíamos qué otra cosa hacer… No sabíamos demasiadas cosas, pero rezábamos con el corazón. Hoy, ¿qué hacemos?, rezamos con el corazón.  Yo muchas veces digo que lo que hago lo hago con amor, con el corazón, después el Señor ya sabe… Y yo dentro de mi corazón sé que lo estoy haciendo con amor a Jesús, cualquier testimonio, cualquier pequeño dulce, incluso una sonrisa…, y tantas pequeñas cosas que se convierten en grandes, porque nuestra vida se convierte también en una nueva vida, una vida de testimonio.

Ayer, hablando con un sacerdote que había venido para dar un retiro aquí en Medjugorje, me dijo: “Marija, yo te conozco desde el 86, eras pequeña y eras fea, ahora eres mayor y sigues siendo fea… (jaja), pero ahora eres muy hermosa, porque veo que el Señor trabaja en ti”.  Yo le he dicho que soy hermosa porque soy la imagen de Dios, ya no tengo miedo, el Señor me está transformando, soy su instrumento, por eso nos convierte en personas hermosas… La Madre Teresa ¿era fea o era hermosa?

P. Livio.- ¡Era bellísima!

Marija.- Era bellísima, pero era jorobada, era vieja, arrugada… Era bellísima en cuanto el Espíritu Santo la había plasmado, la había transformado para que se convirtiera en Madre Teresa de Calcuta. Y yo creo que cada uno de nosotros puede ser así. No hermosos estéticamente sino espiritualmente. La persona que se vuelve hermosa espiritualmente pierde esa estética exterior, de las personas que se transforman mediante una operación quirúrgica. La Virgen mira al corazón, y esa es la vida. Tal como dice la Sagrada Escritura, los que son más fuertes llegan a 80 años, los menos fuertes llegan a 70; muchas veces, cuando hago testimonios, digo: ¡100 años! Pero durante estos 100 años aquí en la tierra, ¿qué hemos hecho?

P. Livio.- Escucha Marija, lo que sorprende en Medjugorje es que durante este tiempo hemos visto, todos nosotros, muertos que han resucitado, o sea personas que eran grandes pecadores y que han acabado escogiendo el camino de la santidad.

Marija.- Es verdad. Me acuerdo de una experiencia fascinante: un sacerdote americano al que le ofrecieron un viaje a Medjugorje porque había dejado el sacerdocio, y su amigo médico le había ofrecido ese viaje. Pero, viajando a Medjugorje, perdió su maleta; él era un sacerdote perfecto, de una parroquia rica, iba a jugar al golf, pero poca oración: muchos compromisos, pero poca oración. Cuando viajó a Medjugorje, el Señor predispuso las cosas de tal forma que incluso perdió la maleta. Yo me di cuenta de que ni siquiera celebraba misa, así que fui a recogerle a medianoche y le llevé junto al Padre Jozo. Al Padre Jozo le dije que yo no hablaba inglés, que buscara alguien que le hiciera de intérprete y que hablara con él, ya que este sacerdote ni siquiera celebraba misa. Entonces hablaron; piensa que era medianoche, ¡y tuvimos que tirar piedras a la ventana del Padre Jozo para que se despertara! Así que se asomó y preguntó: ¿Quién es? Y nosotros contestamos: ¡somos nosotros! Queremos hablarte: es algo urgentísimo. Entonces, ese sacerdote estaba perdido; murió – ahora puedo decirlo –, ¡murió santo! Ya tenía comprada la casa y tenía un nuevo trabajo, ya que quería dejar el sacerdocio. Pues, ¡murió como sacerdote santo! Porqué aquí en Medjugorje renació, el Señor lo plasmó, lo transformó y él volvió a vivir no como un hombre de negocios sino como sacerdote, puedo decir que gracias a él y a otros sacerdotes de su diócesis, también su obispo acudió a Medjugorje y afirmó que había sido testigo de la transformación de estos sacerdotes y que venía por ese motivo, por haber sido testimonio de la radical conversión de esos sacerdotes. He conocido muchas personas con historias similares, y a veces tengo ganas de escribir un libro con todos estos testimonios.

P. Livio. – De todas maneras, el milagro de la conversión lo tenemos delante de nuestros ojos cada día. Es el milagro más grande que tiene lugar en este mundo. Estas personas que cambian de vida… Esta es nuestra gran esperanza hoy en día, y todo acaba siendo facilitado por la presencia de la Virgen.

Marija. – Porque en realidad es el buen Dios quien transforma los corazones. Como dice la Virgen, ella intercede con su Hijo, porque el Señor, cuando cambia un corazón, obra de forma maravillosa y para ello no hay explicaciones. Las personas que veo a menudo, cuando se confiesan, cuando realmente abren su corazón, son algo muy hermoso, increíble. Porque la conversión que experimentan ¡es tan hermosa! En otras parroquias, tal vez no encuentren el valor, el valor de abrir el corazón o de confesar un determinado pecado. En cambio aquí se convierte en algo normal, porque nos encontramos bajo el manto de la Virgen y eso nos da más seguridad, nos desarma. Ya no existe lo que piensa el mundo, lo que dice el sacerdote, la falta de valor: solo hay la voluntad de cambiar de forma radical nuestra vida. Esto es algo maravilloso.

P. Livio. – Es el deseo de volver a nacer.

Marija. – Sí.

P. Livio. – Pero también tenemos que rezar, porque Satanás es fuerte y sin la oración nos provoca confusión mental y nos quita la paz.  

Marija. – Sí. Nos infunde intranquilidad. En nuestros corazones, en nuestros pensamientos. Creo que hoy en día es esto lo que el mundo quiere: difundir el desorden, infundir intranquilidad, que todos nos convirtamos en ovejas, que nos convirtamos en hijos del mundo. Pero Dios dice que tenemos que ser libres, porque Él nos da total libertad en calidad de hijos de Dios, ya que Él nos ha creado. Por esto mismo, la Virgen no nos obliga, sino que nos llama. Incluso los mensajes: tenemos la libertad de vivirlos o de no vivirlos. Podemos convertirnos o no convertirnos. Pero, digo yo, a nosotros nos conviene convertirnos, ya que por pocos años ponemos en juego toda una eternidad.

P. Livio. – Es cierto, no hay duda. Escucha Marija, este mensaje me parece muy interesante: el camino de Dios es alegría y paz; el camino de Satanás es desorden e intranquilidad. Ese desorden e intranquilidad es lo que experimentamos cuando vivimos en el pecado. Y lo experimentamos en nuestro corazón, ya que cuando nos confesamos, cuando volvemos al camino correcto, encontramos realmente la alegría y la paz. No son cosas efímeras.

Marija. – Es verdad, es verdad. Y yo lo veo a menudo, que cuando estamos cerca de Dios vivimos según los mandamientos, cuando estamos lejos de Dios, cuando intentamos vivir con solo nuestras fuerzas, estamos perdidos. Veo a menudo que la gente busca magos, brujos, o también el reiki u otras formas de meditación oriental, que te llevan a decir “Jesús, ¡misericordia!”. En nuestro corazón, en nuestro espíritu vamos buscando la paz, y si no la encontramos vamos donde están estos maestros modernos, a través del yoga y de cosas similares, pero eso significa que estamos buscando en el lugar equivocado. En cambio, Dios nos ha creado y solo en Él podemos encontrar la paz.

P. Livio. – Marija, el próximo domingo es la fiesta de la Eucaristía, y podemos afirmar que la Virgen, en Medjugorje, ha puesto la Eucaristía en el centro de todo.

Marija. – Es verdad. Nosotros esta noche, como cada 25 de mes, tenemos la velada de adoración durante toda la noche. Para nosotros, la fiesta de Corpus Christi es mañana.

P. Livio. – Lo que quería decir es que, desde el principio, la Virgen ha puesto la misa de cada día en el centro de la vida de la parroquia.

Marija. – Sí. Nosotros decimos que Medjugorje es la tierra de la Virgen. Imaginaos que cuando se construyó la iglesia, Medjugorje se iba vaciando, ya que los jóvenes se iban a las ciudades, entonces todo el mundo se preguntaba el porqué de una iglesia tan grande que parece un aeropuerto. En cambio, ¡hoy resulta pequeña! La colina de la cruz: la gente trajo allí arriba el hormigón, la arena, etc., para edificar esa inmensa cruz. Hoy, allí se reza el Via Crucis. Pero aún faltaba algo: la colina de las apariciones: ¡y la Virgen se apareció! Ese triángulo, que nosotros denominamos el triángulo afortunado, es un lugar privilegiado por Dios. Todo formaba parte del proyecto de Dios. Incluso nuestras vidas están en el proyecto de Dios. Es esta la maravilla.

P. Livio. – Marija, ¿treinta y cinco años no son demasiado?

Marija. – No, son poquísimos padre Livio, ya que esos cinco-diez minutos durante los cuales disfrutamos de la presencia de la Virgen no son treinta y cinco años, son el Paraíso. Es una competición, que Dios nos está proponiendo, entre Paraíso e infierno. Porque tenemos que elegir, y creo que la Virgen, con su presencia, nos está invitando a todos nosotros para que escojamos el Paraíso. Y la vida eterna.

P. Livio. – Ya, porque si existe la Virgen quiere decir que también existe el Paraíso.

Marija. – Exacto. Y luego, la cosa más bella, es que cada día, cuando estoy en presencia de la Virgen, en el momento en que ella se aleja, me queda en el corazón ese deseo de Paraíso. Y tengo ganas de cantar la canción de san Felipe Neri: “prefiero el Paraíso”. Sí, es así… es como pensar: “sí, estoy aquí, luchando, haciendo cosas y deshaciéndolas, lavo, plancho, vivo, pero dentro de mi corazón está el Paraíso”. Tenemos que luchar cada día con muchas pequeñas cosas, pero si tienes en el corazón ese deseo de Paraíso, la vida va fluyendo como un soplo.

P. Livio. – Con el Paraíso en el corazón, Marija, no hay miedo a envejecer.

Marija. – Sí padre Livio, ya que en nosotros pasa al revés: ¡rejuvenecemos para el Paraíso!

P. Livio. – ¡Volvemos a ser todos jóvenes!

Marija. – Ya, porque en el paraíso somos todos jóvenes. Aquí tenemos que enfrentarnos a la vejez, a las enfermedades – en este aspecto, siempre pienso en Juan Pablo II –, pero esto es nuestro purgatorio.

P. Livio. – Marija, nosotros sabemos lo que le pasó a Juan Pablo II hasta llegar a la muerte, pero 4 horas después de morir se apareció bien feliz al lado de la Virgen al vidente Ivan, luminoso y sonriente mientras la miraba.

Marija. – Porque si nos mantenemos cerca de la Virgen nos convertimos como es ella: piensa cuántos años tiene la Virgen ahora, y parece que ¡solo tenga veinte!

P. Livio. – Eterna juventud.

Marija. – Imagínate nosotros, que cuando empezamos con las apariciones éramos más jóvenes que la Virgen, y ahora ¡somos más viejos que la Virgen! En el Paraíso no hay vejez.

P. Livio. – La Virgen dijo que había nacido… ¿en qué año dijo que había nacido hace 2000 años? ¿Es posible que fuera en el 1983?

Marija. – No me acuerdo padre Livio… habría que revisar los anales… hoy estoy reñida con las matemáticas…

P. Livio. – Dijo “hoy, el 5 de agosto, se cumplen 2000 años desde mi nacimiento”, me parece que lo dijo en el 1983 o en el 1984.

Marija. – ¡Mañana se lo preguntaré!

P. Livio. – Si se lo preguntas, ¡va a sonreír!

Marija. – ¡Esperemos convertirnos en la alegría de la Virgen! Pensando en la Virgen, mi corazón se llena de alegría.

P. Livio. – ¡Gracias Marija!

Fuente: Radio María

 

 

 

 

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