Entrevista de P. Livio a Marija para comentar el Mensaje del 25 de noviembre de 2017

P. Livio: queridos amigos, aquí tenemos en directo a Marija desde Medjugorje que nos dará el mensaje de la Reina de la Paz, de hoy 25 de noviembre de 2017

P. Livio: ¡Hola Marija!

Marija: ¡Hola P. Livio! Un saludo a todos los oyentes de Radio María, os mando un gran abrazo desde Medjugorje y además frío. La semana pasada, por la mañana y por la noche hacía un poco de fresco, pero durante el día casi teníamos calor. Esta semana, en cambio, ya se siente el frío invernal. Esta noche, después de este encuentro, haremos la Adoración Eucarística y seguramente hará mucho frío. A pesar de todo, hay pocos peregrinos, pero ¡son de los buenos! Hemos estado haciendo retiros. Mañana empieza el retiro para los italianos en la Domus Pace, también con el ayuno y la oración que se hace cada año. En estos momentos, aquí en Medjugorje, hay un ambiente muy bueno y muy tranquilo. Hoy 25 de noviembre, cuando solo falta un mes para la Navidad, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a orar. Rezad y buscad la paz, hijos míos. Él, que vino aquí, a la tierra, para daros su paz, sin importar quiénes sois ni lo que sois. Él, mi Hijo, vuestro Hermano, a través de mí os invita a la conversión, porque sin Dios no tenéis futuro ni vida eterna. Por eso, creed y orad, y vivid en gracia y en la espera de vuestro encuentro personal con Él. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

P. Livio: Bien Marija, hagamos una pequeña reflexión. Este mensaje me parece que hace referencia a la Navidad.

Marija: Sí, parece un mensaje navideño, pero al mismo tiempo, es mucho más que eso. Parece más bien un enlace con el tiempo de gracia por estar cerca del tiempo de Adviento. Hacia el encuentro con Él. Él que es nuestra paz. Al mismo tiempo, la Virgen nos dice, por enésima vez, que es un don, que Dios le haya permitido estar entre nosotros. Por esto, no solo tenemos que estar agradecidos, sino mucho más, cuando la Virgen dice que Él, su hijo, es también nuestro Hermano. Esta es una palabra increíble en la que Jesús se hace compañero de nuestra vida, nuestro Hermano. Nuestro Dios, nuestro amigo, es algo maravilloso padre Livio.

P. Livio: Y Ella es nuestra Madre.

Marija: Sí, Ella es nuestra Madre.

P. Livio: Por lo tanto, es Jesús que nos llama a la conversión por medio de María.

Marija: Efectivamente. Esta misma tarde cuando hemos terminado de recibir el mensaje, nos hemos parado a revisarlo y hemos coincidido en que era muy simple y a la vez muy profundo. Dice muchas cosas en esas pocas líneas. Nos dice que es tiempo de gracia, nos invita a la oración, nos invita a la conversión. Nos dice, siendo Ella la Reina de la Paz, que busquemos la paz. La Virgen nos invita a la alegría, a la paz con Dios. Como en aquel mensaje en que la Virgen vino con el Niño Jesús y el Niño Jesús dijo: “Yo soy vuestra paz”. Es decir, que a menudo buscamos la paz aquí o allí, en eso o aquello, pero la única paz es Dios. Si no tenemos un encuentro personal con Él, como nos ha dicho la Virgen esta tarde, no somos felices, no vivimos en la gracia. Pero si tenemos este encuentro personal, la Virgen nos pide vivir esa espera de eternidad, esa espera de vivir con Él, por Él y en Él.

P. Livio: Dime Marija, en este periodo de Adviento, la Iglesia nos presenta la figura de san Juan Bautista que invita a la conversión. Recordemos que la primera aparición de la Virgen a Medjugorje, fue el 24 de junio, es decir, la festividad de san Juan Bautista.

Marija: ¡Es verdad!

P. Livio: Como si Ella fuera un nuevo Juan Bautista que invita a la conversión a nuestra generación.

Marija: Yo pienso que la presencia de la Virgen entre nosotros, es una gracia. Creo que si hubiera vuelto Juan Bautista, no le habríamos hecho tanto caso. En cambio, con la Virgen es distinto, Jesús nos dice que su Madre sabe cómo hacerlo. Ella es mujer de silencio, pero también de palabra firme, como cuando dijo: “Haced lo que Él os diga”. Es una mujer concreta, una mujer de un gran amor. Muchas veces cuando empiezo las letanías, pienso que Ella es mucho más que todo eso, no hay palabras para describir su belleza, su firmeza, su amor. Cuando dice: “El Altísimo Dios me ha permitido estar entre vosotros”, Ella nos dice que sus manos, son las manos abiertas de Dios y a la vez, nos pide a nosotros ser sus manos abiertas a los demás. Ella es sus manos, su corazón, su alma, su sierva, aquella que con todo su corazón, con todo su ser, quiere vivir con Dios y en Dios y transmitir todo aquello que Dios quiere de Ella. En definitiva, ser Su instrumento. Por esto, Ella dice: “Mi hijo, vuestro Hermano a través de mí, os invita a la conversión, porque sin Dios, no tenéis futuro ni vida eterna”.

P. Livio: Futuro, quiere decir futuro aquí en la tierra, porque sin Dios vamos hacia la autodestrucción.

Marija: Sí, claro. Nosotros a veces nos reímos pensando en lo que sería Medjugorje sin las apariciones de la Virgen. ¡Solo piedras! En cambio, es un lugar muy bello. Ahora es una época muy bonita aquí porque el tiempo todavía es templado y hay poca gente. Solo algún que otro peregrino croata que sube o baja rezando el Via Crucis con toda tranquilidad, al contrario que en verano. En la colina de las apariciones ahora se está muy bien. A mí me gusta subir por la mañana, aunque ahora puedo permitirme ir también por la tarde ya que no hay tantos peregrinos, además tampoco esperan encontrarme allí. Muchas veces, estoy allí como un lagarto y paso el tiempo allá arriba rezando, meditando, contemplando. Pienso que es un lugar muy especial, que a pesar de ver solo piedras, eres capaz de ver la belleza que Dios está haciendo en Medjugorje con las apariciones de la Virgen. Sin la Virgen, Medjugorje no sería nada, absolutamente nada.

P. Livio: Oye Marija, me causa mucha impresión una frase que dice la Virgen y quiero subrayarla. Cuando Ella dice: “Queridos hijos”, no se refiere solo a los católicos, sino que se refiere a todos. De hecho, dice que Jesús vino a la Tierra para darnos la paz sin hacer diferencia entre nosotros. Es decir, que la Virgen habla a todos: creyentes y no creyentes, católicos o de cualquier otra religión.

Marija: Sí. Muchas veces tenemos el problema de poner en primer lugar el yo, yo y yo. La Virgen nos dice que ponemos el “yo en lugar de Dios”, mientras que deberíamos poner a Dios en el lugar de Dios. La sociedad actual parece pasar sin Dios, pero Él está allí. Está en nuestra cultura, en nuestras costumbres, en lo que la familia transmite a los hijos. Te diré que aquí, ahora que se acerca la Navidad, aquí en Medjugorje y en Croacia en general, durante la época de Adviento, toda la gente va a misa cada día y tienen mucha ilusión en que empiece. Se va a misa a las cinco de la mañana y la iglesia está llena. Lo hacen con una gran felicidad, pero no porque sea Adviento, sino porque vamos a preparar nuestro corazón para el encuentro con Jesús. Por la paz, porque ahora nos falta la paz en nuestros corazones, falta la paz en nuestras familias, falta la paz en el mundo. Este es el tiempo en que debemos rezar por la paz.

P. Livio: En este mensaje, hay tres palabras que nos preparan a la Navidad: “creed, orad y vivid…

Marija: … en gracia y en la espera de vuestro encuentro personal con Él”. Nuestro encuentro puede ser ya hoy, ahora, puede ser por Navidad, ya que es un tiempo muy especial, pero este encuentro personal puede ser también el momento de la muerte. Pienso que se puede interpretar de muchas maneras, ¿no te parece?

P. Livio: Este “creed” puede significar que la Virgen quiere que nos mantengamos firmes en la fe.

Marija: Pienso que muchas veces se dice “yo creo”, pero no del todo convencidos, porque depende del momento. Por eso la Virgen nos insiste en que debemos tener una fe sólida. Quien vive verdaderamente la fe, cree a pesar de las dificultades y problemas que puedan surgir. La persona que cree, es una persona positiva, una persona que lo ve todo como voluntad de Dios. Tiene tanto que ofrecer: sufrimientos, amor… Recuerdo que una señora me decía que cuando se casó no tenía fe y en su matrimonio había vivido de modo muy mundano. Ella dice: “Ahora que soy vieja, mi marido me dice que me he vuelto vieja, gorda y fea, y yo le respondo que es cierto que me he vuelto vieja, gorda y fea, pero que yo le sigo amando”. Esta señora va más allá, porque sigue el sacramento. Ella ha amado tanto, ha rezado tanto, que su marido vino a Medjugorje y ahora también él está haciendo un camino de conversión. Por eso, debemos ir siempre más allá, mirar con los ojos y el corazón de Dios.

La Virgen insiste también en la oración, rezando en todo momento. Lo pasado, pasado está, el futuro está en las manos de Dios, pero yo, hoy, rezo, vivo y creo. El Señor provee. La Virgen nos ha enseñado en todos estos años que con la oración podemos cambiar el mundo. Actualmente se pasa mucho tiempo enviando mensajes por teléfono. Sí es verdad que hay veces que uno siente la necesidad de decir a otra persona que la quiere o de saludarla, pero yo no siento esa necesidad porque cuando yo rezo por ti, me siento a tu lado y Dios está con nosotros porque así lo dijo. Esto es lo importante para mí.

P. Livio: Debemos prepararnos con la fe, la oración y la vida, para recibir en nuestro corazón a Jesús en esta Navidad.

Marija: Sí, la Virgen insiste en que sin Dios no tenemos ni futuro, ni vida eterna. Por este motivo, nos llama continuamente a la conversión. El momento de la conversión es ahora, no mañana o ayer. Nos pide que sigamos el camino que Ella ha empezado aquí. Justo en estos días, en una homilía, he escuchado que en un mensaje, la Virgen decía que lo que había empezado en Fátima, lo quería continuar y terminar aquí en Medjugorje. Que estamos en el centenario de las apariciones de Fátima y todos sabemos que no era fácil en aquel tiempo, pero tampoco lo es ahora. Actualmente, hay mucha indiferencia. Hace algunos días, me encontraba con una persona cuando esta persona me presentó a otra diciendo que yo era Marija, la vidente y esta señora con tono indiferente dijo: “No me interesa, no soy practicante ni creyente por lo tanto, no me interesa”. Muchas veces encontramos gente que vive muy alejada. Pensar que esa persona estaba tan entusiasmada en presentarme para decirle que yo había tenido esa gracia. Pero ella insistió en que no le interesaba, que tenía esa libertad y que no creía. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Solo podemos rezar. Yo le sonreí y dije: “Que Dios te bendiga, te muestre su rostro y te convierta”. No podemos hacer otra cosa. Podemos bendecir, rezar y testimoniar aunque solo sea con una sonrisa. En esos momentos, te vienen ganas de zarandearla y decirle: “Querida mía, si no tienes a Dios, si no tienes fe, si no tienes a la Virgen, si no tienes a los santos, estás perdida en este temporal de la vida. No podemos ir contra la libertad de los demás, pero podemos rezar, podemos bendecir. Ayer llegó Mario, el marido de Vicka, cuando después de la aparición, queríamos bendecir a todas las personas y los objetos, pero al sacerdote le faltaba el agua bendita y a mí se me había olvidado. Mario llevaba una chaqueta grande y tranquilamente sacó de uno de sus bolsillos el agua bendita y yo riéndome le pregunté “Mario, ¿qué llevas en los bolsillos?” y él me contestó: “Agua bendita y rosario”. Así nos armamos con el rosario y la oración. Muchas personas maldicen, pero nosotros queremos bendecir con nuestra vida y con nuestro ejemplo.

P. Livio: Marija, una última pregunta. Hoy he leído una frase del patriarca Kiril de Moscú, ortodoxo, que me ha hecho reflexionar. Tal como dice la Virgen que sin Dios no hay futuro, ha dicho que estamos entrando en un periodo crítico de nuestra civilización humana en la que se vive a ciegas y mirando alrededor, se perciben solo las señales del Apocalipsis. ¿A ti, que te parecen estas palabras?

Marija: Actualmente, nuestra humanidad es pobre, pero no pobre de riquezas, sino pobre de espíritu. Ya no ama la vida. ¡No es por nada que la Virgen está aquí por tanto tiempo! No es que Ella esté aquí porque no tiene nada que hacer en el Paraíso. Yo digo siempre que la Virgen aquí está haciendo crecer una selva. Muchas veces se dice que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. ¡Cuántas personas, que han venido a Medjugorje, han cambiado de vida! Ahora que ha habido el retiro, eran tres los sacerdotes que lo daban y los tres habían encontrado su vocación en Medjugorje. Uno de ellos me dijo que querían dar un testimonio todos los sacerdotes que habían encontrado su vocación aquí en Medjugorje, que son tantísimos en todo el mundo. Si estos sacerdotes viven el mensaje de la Virgen, vivirán, tal como dijo ese sacerdote, siguiendo el plan que la Virgen empezó en Fátima hasta que triunfe su Corazón Inmaculado. Y nosotros rezando y testimoniando con nuestra vida. Además, debemos hacerlo con alegría porque un cristiano debe redescubrir la alegría si no quiere estar muerto de espíritu. La Virgen es la alegría y nos llama a esa alegría. La Virgen está triste cuando ve que no rezamos, que no estamos con Dios, que no estamos en el camino de la conversión. Somos pecadores, pero si nos levantamos, nos volvemos más fuertes. Yo insisto en que debemos testimoniar. Hoy más que nunca la Virgen nos pide ser sus manos abiertas porque Dios nos necesita. La Virgen nos necesita y nosotros no debemos avergonzarnos. Muchas veces tenemos el temor de ponernos una pequeña cruz, tantas veces tememos decir una palabra de más a ciertas personas. Yo no digo que tengamos que predicar, aunque si alguien se siente valiente y tiene el potencial para hacerlo, que lo haga, pero yo no te pido que lo hagas. Lo que tenemos que hacer es testimoniar con nuestra vida, no con la vida de un pagano, sino con la vida de un cristiano y ¡verás cuántos frutos! A Medjugorje, ¿por qué vinieron tantos italianos cuando empezaron las apariciones? Porque hubo muchas personas que testimoniaron, muchas personas que rezaban y no se avergonzaban de testimoniar. Ahora, esa generación está desapareciendo, han envejecido y no pueden venir más a Medjugorje, pero el Señor nos sigue llamando. Creo que el error de ahora, es que no se ama la vida y eso es un desastre. Las cunas están vacías. Antes se decía que cada niño nacía con un pan bajo el brazo, pero hoy en día ya no se cree así.

P. Livio: La gente tiene miedo del futuro, falta la esperanza.

Marija: La Virgen dice: “Vuestro futuro es Dios” De todas maneras morirás. Morirás tanto si tienes diez, quince o tres hijos, o solo uno, o bien sin tenerlo. Por esto, la Virgen una vez dijo a Mirjana: “No debéis tener miedo de tener muchos hijos”. Yo cuando todavía no estaba casada, di un riñón a un hermano, y he tenido cuatro hijos. Si fuera por mí, hubiera tenido más, pero mi marido tenía miedo por mi salud. Pero una persona que ama a Dios, no debe tener miedo porque Dios provee. Me acuerdo de un sacerdote de Bérgamo, padre Giuseppe, que era misionero en África. Eran doce hermanos: tres son sacerdotes, dos monjas y el resto están casados. Están en todos los continentes, una hermana está en Australia. Me dijo que su familia era muy pobre, pero rica en espíritu. Actualmente, no hay familias que crean en la vida, que amen la vida y se complican la vida con pequeñeces.

P. Livio: Sí Marija, recemos por las familias ya que la Navidad es también la fiesta de las familias. Me gusta mucho esto que has dicho porque nos ha hecho redescubrir a la familia de Nazaret.

Marija: Sí, la Navidad es la fiesta de la familia, abramos pues el corazón durante el tiempo de Adviento. La Virgen nos dice que pongamos la Sagrada Escritura en un lugar visible de nuestras casas y que  la leamos cada día. ¿Cuál es el primer grupo de oración que pidió la Virgen? ¡El de la familia! ¡Nuestras familias¡ no digo que tengáis que rezar el rosario completo, pero podéis hacer otras pequeñas oraciones, podéis hacer invocaciones al Espíritu Santo, una salve o alguna oración especial de Navidad como:  “ Ven Señor Jesús, ven a nuestras casas, a nuestro corazón”.

P. Livio: También una parte del rosario, ¡es tan bonito! Y nos relaja un poco de todo.

Marija: Padre Livio, yo digo: “Orad y veréis como no tenéis necesidad de ir al psiquiatra”. Muchas veces nos sentimos perturbados por no tener a Dios en nuestras vidas. Si no encontramos a Dios, no encontraremos la paz. Fijaros en san Agustín, hizo de todo, de todo hasta que no se encontró con Dios. Cuando lo encontró, halló su paz. También nosotros, somos paganos como san Agustín, cuando pecamos o vivimos algún vicio, hasta que no encontramos a Dios. A partir de ese momento, estamos en paz, tenemos alegría, vivimos ya el Paraíso aquí en la tierra. Tal como dice la Virgen: “Comportaos aquí en la tierra de tal forma, que la tierra se vuelva el Paraíso. ¡Hagamos que nuestra familia sea el Paraíso! Hagamos como hacían los primeros cristianos que decían: “Se ve que son cristianos” y ¿sabes por qué? ¡Por qué se amaban!

P. Livio: Bien Marija, ahora debemos terminar y hacer nuestra oración.

Marija: Sí, pido disculpas por habernos extendido demasiado en esta entrevista. Nos unimos siempre en la oración.

P. Livio: Has dicho cosas maravillosas que te han llenado el corazón. ¡Eres estupenda Marija¡

Marija: No, no soy estupenda. Es el corazón que habla. Me gustaría poder acercaros a ese corazón que desea cada vez más el Paraíso. La Virgen nos ayuda a poder vivir esa unión con los santos.

P. Livio: Te pedimos que tengas presente en tus oraciones a todos los oyentes de Radio María.

Marija: De todo corazón. De forma especial el 25 porque es un día de oración y esperando aumentar siempre el número de personas que podamos ser instrumento de Dios.  Radio María es un medio que la Virgen ha querido usar para acercar a muchos corazones. En mis oraciones, están sobre todo las personas ancianas, las personas que cuando eran jóvenes venían a Medjugorje y que ahora ya no pueden hacerlo. Yo os digo: “Unámonos en la oración, unámonos en el sufrimiento, en nuestras cruces, en nuestras alegrías a la Virgen. Caminemos junto a Jesús y la Virgen”.

P. Livio: Gracias Marija, de todo corazón, por tu testimonio. Y ahora recemos la bonita oración del Magníficat.

Traducción: equipo Amor de Déu

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