P.Livio: Queridos amigos, aquí, al micrófono, tenemos a Marija de Medjugorje que nos comunicará el mensaje de la Reina de la Paz de hoy día 25 de diciembre 2017, fiesta de Navidad.

Padre Livio: ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes Padre Livio Livio! Saludos a todos los oyentes, especialmente en esta fiesta de Navidad. Hoy, como todas las fiestas de Navidad, la Virgen ha venido con el Niño en brazos y nos ha dado el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, hoy os traigo a mi Hijo Jesús, para que os dé su paz y su bendición. Hijos míos, os invito a todos a que viváis y testimoniéis las gracias y los dones que habéis recibido. ¡No temáis! Orad para que el Espíritu Santo os conceda la fuerza para ser testigos alegres y personas de paz y de esperanza. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Padre Livio: Gracias Marija. Entonces ¿hoy la Virgen ha venido con el Niño en brazos?

Marija: Sí, como siempre en el día de Navidad, la Virgen ha venido con el vestido dorado, más adornado y bello con el Niño Jesús, recién nacido, en brazos.

Padre Livio: ¿Nos puedes describir como era el Niño Jesús?

Marija: El Niño Jesús es un niño muy pequeño y está dentro del gran velo que lleva la Virgen. Es un niño muy pequeño que no tiene ninguna particularidad. Es una aparición muy sobria, muy bella con las palabras de la Virgen y su oración, que como cada Navidad ruega especialmente por la paz y por todos los presentes y ha dado el mensaje que acabamos de mencionar.

Padre Livio: ¿La Virgen estaba contenta?

Marija: La Virgen estaba serena. Es decir, no tenía expresión de alegría, tenía una expresión de paz, muy sobria, muy bella, muy profunda, diríamos espiritual. Podríamos decir: contemplativa.

Padre Livio: Dime Marija, ¿nos puedes comentar el mensaje de hoy? la Virgen nos invita, me parece un par de veces, al testimonio. Primero a testimoniar y después a ser testimonios. Como si la Virgen nos quisiera decir que debemos hacer llegar a todos la feliz noticia de la Navidad.

Marija: Cierto. Para mí es una cosa muy hermosa y me ha impresionado ya que Ella dice que no debemos tener miedo. Hoy en día en este mundo de materialismo, consumismo, egoísmo, todas estas ideologías nos están llevando a que nuestra vida espiritual sea demasiado personal. Por esto, la Virgen nos pide testimoniar y vivirla con alegría porque se trata de una gracia que hemos recibido. Yo creo que cuando la Virgen nos dice que no temamos, es porque el Espíritu Santo nos guía y nos tenemos que dejar guiar. Sin Él, no podemos tener una vida espiritual. La Virgen dice que sin Dios no tenemos ni alegría, ni paz, ni futuro.

Padre Livio: Marija, parece que a ti te ha sorprendido especialmente la frase: “no temáis”. Parece como si nosotros tuviéramos miedo de este mundo de ateísmo, confusión de religión, incluso de ataques a la religión por lo cual nosotros, muchas veces, preferimos permanecer en el silencio, no reaccionar para no ir a contracorriente. En cambio, la Virgen nos dice, muchas veces, que oremos, que luchemos contra el egoísmo, contra el modernismo.

Marija: Sí, y no solamente eso Padre Livio Livio. Solo tienes que ver cómo se ha vuelto la Navidad. En estos días, todos corren de un lado a otro. Coches por aquí, coches por allá. ¡Todos deben organizarse! Pero ¿ se han organizado la parte espiritual? ¿Han preparado el corazón para el encuentro con Jesús? Esta es una pregunta para todos, para ti, para mí… para todos. Hoy en día, este mundo de consumismo, este mundo nos arrastra, muy a pesar nuestro, a hacer cosas que no quisiéramos. Porque solo Dios es nuestra paz, nuestra esperanza, nuestra alegría y nuestra vida. Nosotros no somos esclavos. Gracias a Jesús, somos libres. Desafortunadamente, el mundo nos lleva a sentirnos esclavos: esclavos del materialismo, esclavos del consumismo y lo vemos cuando al mirar nuestros armarios, los vemos súper llenos de vestidos.

Padre Livio: Entonces Marija, nuestro deber es testimoniar a Dios. En un mundo sin Dios, debemos testimoniar la presencia de Dios y Su presencia en Jesucristo. Este es el deber que tenemos todos. El de hacer conocer a Jesús, dar a conocer Su Palabra y llevar Su Amor a los demás.

Marija: Exactamente. La Virgen nos pide salir fuera de nuestras casas, salir de nuestro egoísmo, nos pide que no nos guardemos para nosotros mismos, sino que vayamos a testimoniar con nuestra vida. No debemos pensar que nuestra vida personal, espiritual es solo nuestra. Es mucho más que eso cuando la Virgen nos pide que demos testimonio de esa vida, de ser testimonios de hombres de paz y de esperanza.

Padre Livio: Sí, pero a mí me gustaría decir, y espero que también estés de acuerdo, que hoy en día los hombres son pobres, pobres porque viven sin Dios, sin el sentido de la vida, sin el Evangelio. Esta es la pobreza del mundo que nosotros debemos enriquecer llevándoles el testimonio de Jesús, el Amor de Jesús y Su salvación, sin temor alguno.

Marija: Esto es obra del diablo que quiere destruir esta esperanza, esta alegría de estar con Dios. Cuando tenemos a Dios con nosotros, a pesar de ser pobres, somos ricos. Si tenemos a Dios estando enfermos, estamos sanos porque ofrecemos nuestra enfermedad al Señor, le damos nuestras cruces, nuestras dificultades y una vez ofrecido, ya está todo hecho. También científicamente es positivo, porque los médicos dicen que una persona con fe, se recupera más fácilmente, se siente mejor.

Padre Livio: La Virgen nos pide testimoniar sin miedo, es decir, sin temor y con alegría, porque Jesús es la alegría de nuestra vida. Es normal que en los cristianos se vea la alegría en los ojos, en la boca, que salga esa alegría con las palabras.

Marija: Desafortunadamente, vemos muchos cristianos en la iglesia muy serios y tristes que parecen tener que cumplir con una obligación más que hacerlo por una necesidad. En cambio, la Virgen nos llama para sentir esa necesidad, necesidad de encontrar a Jesús. Como el santo cura de Ars que estaba horas y horas en la iglesia y le preguntaban qué hacia allí tantas horas a lo que él contestaba: “Yo lo miro, Él me mira y eso me basta.” Es decir, si tú estás enamorado de Jesús, solo mirarlo ya es algo importante. Gracias a Dios y gracias a los santos tenemos muchas oraciones y muchos deseos para santificarnos como bien nos dice la Virgen.

Padre Livio: También hay esta última frase que es muy hermosa, que me gustaría que tú nos explicases. Al principio dice que nos trae a Jesús para que Él nos de Su Paz y Su Bendición, pero al final nos dice que seamos también nosotros, con nuestro ejemplo de vida, bendición para los demás.

Marija: No solamente. También el Evangelio dice que seamos la luz y la sal de este mundo. Por eso la Virgen quiere que seamos bendición, su bendición. A menudo me encuentro con gente que me dice: “Que Dios te bendiga Marija” Eso es dar una esperanza, una alegría, un abrazo. Tantas veces, una palabra, un abrazo o el mismo testimonio se vuelven bendición.

Padre Livio: Marija, la palabra “esperanza” ¿qué significado tiene para ti? ¿Se refiere a la esperanza del futuro del hombre, o bien una esperanza más grande refiriéndose a que vence el bien y llega una esperanza nueva sobre la Tierra, es decir un tiempo de bendición y paz para todos?

Marija: La Virgen dice: “Orad hasta que el Espíritu Santo os conceda la fuerza para ser testigos alegres, no tristes, y personas de paz y esperanza”. El Espíritu Santo sopla cuando quiere, como quiere y donde quiere, verdad? Si nosotros nos dejamos llevar por el Espíritu Santo, Él nos guía y renueva todas las cosas.

Padre Livio: ¿Conseguiremos cambiar el mundo?

Marija: Yo creo que sí. Porque la Virgen con su presencia entre nosotros, son su amor, con su dulzura, ya lo está haciendo. Cuando pensamos en la Sagrada Familia: Jesús, José y María, les pedimos que sean la salvación de nuestra alma y nos dejamos guiar por ellos para que también nuestras familias sean santas. Rezar para que nuestros maridos, hijos, esposas, incluso nuestra sociedad se santifiquen. Y si luchamos por ello con alegría, eso es esperanza. Si testimoniamos de ese modo, Dios nos bendecirá y nosotros seremos bendición para los demás.

Padre Livio: Marija, como bien has dicho, Jesús, José y María, son la Sagrada Familia de Nazaret, que es el corazón de la Navidad. En estos últimos tiempos ha habido interesantes testimonios y se ha dicho que el más grande ataque que Satanás está lanzando a la humanidad es precisamente contra la familia.

Marija: Exactamente, porque sabe que si golpea allí, puede destruir a toda la humanidad.

Padre Livio: Digamos entonces, que este es el punto neurálgico por el que necesitamos orar, resistir y testimoniar.

Marija: La Virgen, es precisamente por esto que nos está llamando y pidiendo que pongamos la Sagrada Escritura es un lugar visible en nuestras casas para leerla. Nos pide poner un pequeño altar en nuestra casa y rezar juntos. Porque una familia que reza, que tiene fe en el Señor, es una familia que resiste. Una familia que no reza, no tiene futuro, porque el diablo sabe dónde hacer daño.

Padre Livio: Marija, qué dirías a dos jóvenes que se preparan para la vida, pero que tienen miedo a casarse, miedo a tomar decisiones de responsabilidad definitivas, miedo de que les falte la Providencia. En fin, que tienen miedo de construir una familia cristiana. ¿Qué consejo les darías a estos jóvenes?

Marija: Yo les diría: “Id contra corriente, haced todo lo contrario de lo que el mundo os diga. Seguid los Mandamientos de Dios”. Como decía Antonino Bello, del cual ahora iniciarán el proceso de beatificación, estamos en la era del “usar y tirar”, porque hoy en día, hombres, mujeres y amistades son como objetos de usar y tirar. Mientras que la Virgen nos recuerda que la cosa más hermosa somos nosotros, que no somos de usar y tirar, todo lo contrario, que somos únicos e irrepetibles a los ojos de Dios.

Padre Livio: Me gustaría recordar también en este día del Nacimiento del Salvador, este usar y tirar de millones de embriones que se destruyen  y que tienen un alma inmortal.

Marija: !Señor ten piedad¡ Una vez, la Virgen vino a la colina de las apariciones con muchísimos ángeles pequeños alrededor y nos pidió que rezáramos una novena por sus intenciones. Fue una experiencia increíble y yo hoy creo que estos ángeles eran esos niños abortados, esos niños no deseados y que en el Cielo han encontrado a su Madre, a Su Reina a la que adoran, cantan aman y oran como los querubines o serafines. Es decir, la milicia celeste. Yo, cuando pienso en el Paraíso, mi corazón se ensancha porque pienso que allí no hay quien sea más o menos importante ya que para Dios somos todos maravillosos y únicos. La Virgen nos dice que la vida es un don.

Padre Livio: Me parece Marija, que una vez la Virgen dijo, hablando del pecado del aborto, también por qué no quería que esas madres se desanimaran, que estos niños son como pequeños ángeles en el Cielo.

Marija: Sí. Nosotros debemos señalar el pecado, pero no a los pecadores, porque puede que el pecador se convierta, como ha sucedido con tantas madres. Pero frente al aborto, hay que decir que es pecado porque es matar a una persona. No importa que sea un embrión de dos semanas, de tres meses o de nueve meses. En América, en la época de Clinton, se podía abortar incluso el día anterior al nacimiento. Pero igualmente, aunque sea de pocos meses, es también un niño, con sus manos, sus pies, su cerebro. No es justo decir que es un feto, porque ya es un niño, un ser humano.

Padre Livio: También el embrión apenas concebido tiene un alma espiritual e inmortal. De hecho, cuando la Virgen concibió a Jesús, tuvo ya en su vientre al Hijo de Dios Encarnado.

Marija: ¡Bellísimo! Cuando pienso estas cosas, Padre Livio Livio, mi corazón se derrite, porque es tan hermoso pensar en la Virgen, en Jesús, en la Sagrada Familia, pensar en el Paraíso… Yo porque soy vidente y veo a la Virgen, pero creo que no somos conscientes de la belleza de esta fe que estamos viviendo. Esta es la riqueza que Dios nos da, como también lo es la presencia de la Virgen entre nosotros. No somos conscientes de lo misericordioso y bueno que es Dios con nosotros.

Padre Livio: Mientras la Virgen esté con nosotros, el mal no puede vencer.

Marija: No vencerá. No vencerá porque Dios encuentra siempre la solución. Nos ama demasiado. De hecho, nos ha enviado a Su Madre en estos momentos tan difíciles. Esa Madre que en las bodas de Caná dijo: “necesitan vino”. Hoy, necesitamos alegría, paz, esperanza… necesitamos a Dios

Padre Livio: Sí, el mundo de hoy necesita a Dios. Necesita el Pan Vivo que baja del Cielo para dar de comer a la gente.

Marija: Y hoy, gracias a Dios, Jesús está con nosotros y no nos abandona. Jesús está cada día en la Santa Misa, en cada momento que deseamos Él se nos da. Aprovechad estos días de vacaciones para ir más a la iglesia, para leer las Escrituras y para rezar un poco más. Porque no solo satisface a Dios, sino también a vosotros mismos, ya que nuestra alma tiene necesidad de las cosas espirituales, y por esto nos quiere ayudar a rezar. Yo rezo con la Virgen, de modo especial, para que podáis sentir esta sed, ese deseo siempre más fuerte de Dios. Hoy de modo especial, miremos con ternura aquel Niño inocente en su cuna. Hoy en el momento de la aparición, me venían ganas de llorar de alegría al ver aquel Niño Jesús tan dulce, tan tierno, tan hermoso en los brazos de la Virgen, y pensar que hay tanta gente que está en contra de Él, en contra del pesebre, contra un niño pequeño inocente que nos da alegría, ternura, paz, unidad, la unidad de todos los pueblos. Un niño no es un guerrero, sino alegría y paz. Yo que he sido madre en cuatro ocasiones y cuando uno de mis hijos lloraba durante la noche y lo tomaba en brazos, sentía este sentimiento tan bello que solo una madre sabe vivir. Por lo tanto, el pesebre no debería inspirar más que ternura, alegría y paz.

Padre Livio: Efectivamente. El Niño Jesús nos lo trae la Virgen entre nosotros y nuestro deber es dar testimonio de ello.

Marija: Yo digo que Jesús sin Su Santísima, Dulcísima Madre María, nuestra Madre, no existiría porque Jesús está unido completamente a Ella. Así como Su Madre, sin Jesús, tampoco existiría.

Padre Livio: María y Jesús han estado siempre unidos desde el momento de su concepción.

Marija: Sí, Abracemos pues a Jesús y María hasta que Dios nos dé el respiro.

Padre Livio: Gracias Marija por tu bellísimo testimonio y ahora rezaremos juntos la oración del Magníficat.

Marija: Deseo una Feliz Navidad a todos los oyentes y nos unimos en la oración.

TRADUCCIÓN: Equipo Amor de Déu