Entrevista a Marija por el P. Livio

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P. Livio: Queridos amigos, ahora tenemos en directo a Marija de Medjugorje que nos dará el mensaje de la Reina de la Paz de hoy 25 de septiembre de 2018.

P. Livio: ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un saludo a todos los oyentes de Radio María. Con todo mi corazón deseo transmitiros el mensaje que hoy nos ha dado la Virgen.

“Queridos hijos, también la naturaleza os ofrece signos de su amor a través de los frutos que os da. También vosotros, con mi venida, habéis recibido dones y frutos en abundancia. Hijos míos, en qué medida habéis respondido a mi llamada, Dios lo sabe. Yo os invito: ¡No es tarde, decidíos por la santidad y la vida con Dios en gracia y en paz! Dios os bendecirá y os dará el ciento por uno, si confiáis en Él. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

P. Livio: Este es un mensaje en el que, como en otras ocasiones, la Virgen nos habla de la naturaleza: de la primavera, de cuando se despierta la naturaleza, de su belleza, de las flores; nos habla también de la naturaleza en verano cuando nos dijo: “Observad la naturaleza y encontraréis a Dios”. Es decir, que cuando la Virgen habla de la naturaleza, como en el mensaje de hoy, es para orientarnos hacia Dios. Así pues, hoy nos hace ver que los frutos del otoño también son dones de Dios.

Marija: Sí, es verdad. La Virgen nos está diciendo que también nosotros hemos recibido abundantes frutos con su presencia. Es decir, aquí en Medjugorje hay muchos viñedos y ahora es el momento de la vendimia por lo que vemos racimos grandes y maduros, de buen color y dulzor que nos atraen y nos invitan a comer de sus granos. De esta forma, también la Virgen quiere impulsar en nosotros el deseo, el abandono a ese camino nuevo que Ella nos está proponiendo, ese camino de santidad.

P. Livio: Sí Marija, pero a mí me parece que la Virgen quiere invitarnos a reflexionar. Ella está aquí desde hace 37 años y su presencia es de un inestimable valor. Todos los mensajes que nos ha dado son, después del Evangelio, lo más grande que se ha hecho. Nuestra generación es muy afortunada de tenerla aquí como madre, pero parece querer hacer un balance entre aquellos que han respondido y los que no, por eso dice: “Dios lo sabe”.

Marija: Sí, es verdad, porque solo Dios sabe. La Virgen dice: “Queda entre vosotros y Dios”. Es decir, nosotros no podemos juzgar porque Dios sabe, Dios lo ve. La Virgen también dice: “Con mi venida habéis recibido dones y frutos en abundancia”. Son tantas las personas que han empezado a vivir sus mensajes, a vivir la palabra de Dios, han vuelto a sus parroquias, forman parte de  grupos de oración en la unidad, en la simplicidad, la adoración, la Santa Misa, los sacramentos, la pacificación con Dios a través de la confesión, empezando así una nueva vida. De hecho, la Virgen siempre lo agradece, pero nos pide siempre no perder el rumbo y por eso nos dice: “Dios os bendecirá y os dará el ciento por uno, si confiáis en Él”. Nuestra brújula es confiar en Dios. Al principio la Virgen nos dijo: “Dios me ha permitido estar entre vosotros”, y siempre repite que sin Dios no tenemos ni futuro, ni vida eterna y nos insiste continuamente en que volvamos a Él. Así pues, con este mensaje, la Virgen quiere que reflexionemos en los frutos que hemos dado, qué frutos hemos acogido y cómo hemos respondido.

P. Livio: Es como la parábola del buen sembrador.

Marija: Sí, y para no dejarnos con mal sabor de boca, nos dice: “No es tarde, decidíos por la santidad”. La Virgen siempre conserva la esperanza, siempre nos da ánimos y se llena de felicidad cuando ve a uno de sus hijos perdido volver a Dios.

P. Livio: Entonces, ese: “No es tarde” quiere decir que: el que entre nosotros no haya dado frutos por ahora, no se debe desanimar, porque estamos siempre a tiempo para convertirnos y seguir el camino de la santidad. Es decir, que podemos recuperar el tiempo perdido a través de la decisión del presente.

Marija: De hecho, la Virgen nos dice: “También la naturaleza os ofrece signos de su amor”. Es decir, si nosotros tenemos amor, quiere decir que tenemos a Dios, a la Virgen, a los santos, por tanto, nuestros frutos serán también amor y a través de este amor, seremos amor para los demás.

P. Livio: Marija, La Virgen repite mucho: “decidíos por la santidad”, pero también a veces, incluso en los mensajes del 2 de cada mes, se ha referido a una santidad en la sencillez de la vida cotidiana.

Marija: Ciertamente. La Virgen nos llama a cosas grandes, pero con sencillez. ¡Este es el reto! Yo como madre, como esposa, como amiga, tantas veces me digo que es fácil decir sí, pero cuando estás en medio de las situaciones, se vuelve difícil. Y es aquí cuando debemos ver si tenemos la fuerza de perdonar, la fuerza de amar, la fuerza de olvidar, la fuerza de ir más allá y pensar que Dios ama a todos y perdona a todos.

P. Livio: Marija voy a decirte unas frases: “decidíos por la santidad”, “Decidíos por la vida con Dios, para vivir en la gracia y en la paz”. Es decir, que debemos vivir en la gracia de Dios, en la paz de Dios y no en el pecado con el que permanecemos como ramas secas del árbol que es Jesús. ¡Debemos dejar la vida de pecado!

Marija: Padre Livio, este verano, cuando llegaban los peregrinos y veía que no sabían qué hacer, yo les decía que vinieran conmigo para descubrir Medjugorje “by night”. Los llevaba en medio de los campos, sin llevarles a las colinas, ni a la iglesia, solo pasear por los campos. Les mostraba nuestras casas, salíamos fuera del pueblo justo donde empieza el campo donde tocamos una vez a la Virgen. Alguno de ellos extrañados me preguntaban dónde les llevaba y nos apoyábamos en un pequeño muro que hay frente a un viñedo y si había un sacerdote le pedía que nos hiciera un buen sermón sobre las palabras de Jesús: “vosotros sois los sarmientos y yo la vid, quien permanece en mí, yo permanezco en él y daréis mucho fruto.” Este mensaje me ha llevado a fijarme en los frutos y esas uvas eran bellísimas. Es decir, si nosotros permanecemos en Dios, damos mucho fruto, puede ser como aquella uva que hemos contemplado como una cosa maravillosa. Tantas veces no nos damos siquiera cuenta de ello, como por ejemplo, yo tengo en la ventana de mi cocina una planta de pimientos rojos que en estos días está tan preciosa que parecen flores. Sin embargo, la mayoría de las veces, nos olvidamos de asombrarnos de las cosas pequeñas como puede ser un fruto, o bien una gracia. A veces alguien me dice que quiere dar gracias a la Virgen por la conversión que ha recibo y por cómo ha cambiado su vida. Y todo eso no es por mérito nuestro, sino por la gracia de Dios a través de la Virgen que nos lleva a Jesús cuando nos enamoramos de Ella. El frescor de Medjugorje es una cosa muy bella. Cuando no hay esperanza, cuando nos sentimos cansados, hartos de todas las situaciones políticas, económicas, materiales, familiares… allí está Dios. ¡Dios no nos abandona nunca! Esto es lo que la Virgen nos repite continuamente. Ella nos dice que si confiamos en Él, nos bendecirá y nos dará el ciento por uno.

P. Livio: Claro, porque si nosotros le damos el uno, es decir, la respuesta a la llamada a la conversión, Él se nos da a nosotros siendo esto el ciento, ya que teniendo Su Amor, ya no hay más que desear en la vida.

Marija: Sí porque nosotros vemos que últimamente llegan personas que tienen problemas de pánico, de estrés… no tanto problemas materiales cuanto espirituales. Son personas que no oran, que no confían en Dios, no se confiesan, no practican su fe… ¡este es el gran problema! Obviamente que después tendremos también problemas espirituales y  materiales porque el Señor nos pide darnos completamente a Él. Debemos confiar en el Señor como los lirios, los pájaros… y así, Él nos dará todo lo que necesitamos.

P. Livio: Debemos testimoniar todas nuestras vivencias porque una vida con Jesús y María es, verdaderamente, una vida feliz. Es como un trocito de Paraíso en la Tierra. Un Paraíso en nuestro corazón.

Marija: Sí. La vida es tan pasajera, tan corta, que debemos vivirla bien, con calidad y no con cantidad. Hoy en día, hay muchas ideologías que nos quieren hacer ver que somos solo materia, en cambio, somos también espíritu, por eso la Virgen nos llama.

P. Livio: Marija, la frase: “Si confiáis en Él”, quiere decir si os abandonáis, si tenéis esa confianza de un amigo, si tenemos a Jesús como amigo, como hermano. ¡Creo que esa confianza debe ser como la que se tiene a un padre, a un amigo, a un hermano…!

Marija: Exactamente. Jesús no es un Dios que está en el cielo, ¡es Dios entre nosotros! Nosotros con Dios somos ricos, tenemos Padre, tenemos Madre, tenemos Hermano, lo tenemos todo. En cambio estas nuevas ideologías nos llevan a pensar que nosotros somos dios. Con tanto yoga y gimnasias varias quieren que encontremos paz, serenidad, equilibrio espiritual y mental, pero la Virgen nos pide que volvamos a Dios que solo Él es nuestra paz y nuestra vida. Dios nos bendecirá y nos dará el ciento por uno, si confiamos en Él. Si confiamos en el yoga, si confiamos en las cosas materiales, si confiamos en las personas y no en Dios, nos habremos equivocado de medio a medio. Por eso la Virgen insiste en volver a Dios, en volver a la santidad, en acoger la vida de la gracia y de la paz.

P. Livio: Hoy ha dicho: “No es tarde”, en otra ocasión dijo: “Todavía no estoy cansada”. La Virgen es verdaderamente muy paciente con nuestra generación pues ya son 37 años.

Marija: Yo creo que la Virgen es una mujer de esperanza, es la estrella de la mañana, es la guía en este pasaje, en este momento tan crítico. Ella nos está guiando con sencillez y nos dice: “Abandonad el pecado, comenzad una vida nueva y después veréis los frutos”, y nosotros, los hemos visto. Tantas personas que han venido a Medjugorje, han empezado a confesarse, han empezado una vida nueva… ¡Dios los ha curado! Los ha curado físicamente y espiritualmente. Ha habido personas que han venido aquí con situaciones muy difíciles, realmente penosas y la primera cosa que yo les decía era que tenían que empezar a rezar y a confiar en que Dios los guiaría y proveería en todo. Esto es lo que la Virgen nos repite continuamente y nos da la fuerza de un león y así poder decir que tenemos a Dios como a un amigo, como a un padre, como a una madre, un Dios que nos escucha. ¡Yo, con Dios, todo lo puedo!

P. Livio: Marija, como fin de nuestra charla, hasta cuando hablemos de nuevo el próximo mes, te comento que las 78 estaciones de Radio María del mundo nos encontraremos del 12 al 17 de octubre en Collevalenza para el congreso mundial. Serán 78 más las 19 estaciones radiofónicas presentes en África. Debemos considerar que este es un fruto que nos ha dado la Reina de la Paz.

Marija: Ciertamente. Cuando empezamos a fijarnos en cuantos voluntarios había, fue sorprendente. Yo digo siempre que Dios los bendiga mil veces, y sé que Él les dará el ciento por uno. La familia de Radio María es un don que hace mucho bien a muchas almas. También hoy la Virgen habla a Radio María a través de mi voz, de tu voz… Nosotros somos pobres instrumentos, pero de este modo llegan al corazón de las personas los mensajes de la Virgen, saben que Ella está con nosotros, que nos lleva a su Hijo Jesús y nos da ánimos para seguir adelante porque no estamos solos.

P. Livio: Yo te encomiendo esta gran familia mundial de Radio María, especialmente a todos los directores, sacerdotes, presidentes y todos aquellos que trabajan con tanto entusiasmo para que sean instrumento de testimonio de fe en este tiempo en que la fe está en crisis.

Marija: Con todo mi corazón pediré a la Virgen María que guíe, como ha hecho hasta ahora, esta obra suya. Nosotros confiamos en Dios. Cada sacerdote de Radio María es un don y no solamente para Radio María, sino también para todos nosotros que no podemos estar sin ellos. Por eso, debemos rezar para que el Señor nos dé muchas vocaciones. Necesitamos vocaciones santas.

P. Livio: Marija, te hago una última pregunta. La Iglesia está pasando un tiempo muy difícil por muchos motivos, sobre todo por esta ola de apostasía que hay en el mundo, de incredulidad, de deísmo etc. ¿Cómo crees tú que la gente normal puede ayudar a la Iglesia?

Marija: La Virgen nos pide estar con Dios, con la santidad, ayudando a la Iglesia. Ya lo dijo al principio de las apariciones en la colina. Aquí había entonces el comunismo y teníamos tanto miedo, pero era solo eso. Ahora también hay mucho miedo, no del comunismo sino del laicismo, de los abusos… Pero yo siempre digo que cuando llegan estas situaciones es por un bien, porque conviene limpiarlas y renovarlas. Cuando llegó Monseñor Hoser aquí a Medjugorje y tuvo la entrevista conmigo, le dije: “Bienvenido, estoy muy contenta de su presencia aquí. Si hay algo que corregir, por favor ayúdeme”. Y digo también a cada uno de vosotros que busquéis quien os ayude. ¿Dónde y cómo? En la vida cotidiana, con la oración. La Virgen pide siempre que recemos por los sacerdotes, sostenerlos y rezar con ellos. Nuestra meta debe ser el Paraíso y para llegar a él debemos hacer una elección, la elección por la santidad y después, el resto no importa. Es cierto que usamos el coche para ir de un lado a otro, pero el coche no se vuelve un dios, todas las cosa materiales que necesitamos no se vuelven en dios, tampoco las personas se vuelven dios. Es decir, ¡Dios es Dios! A mí no me sorprende que la Virgen esté con nosotros por tanto tiempo ya que Ella está haciendo limpieza en mi corazón, en vuestro corazón, en la Iglesia y en la sociedad. Yo siempre digo que se oye más un árbol que cae que un bosque que uno que crece. Gracias a Dios, gracias a Medjugorje, hay un bosque que crece en la santidad, en la oración, en la Adoración, en los Sacramentos, en la Santa Misa esperando que se vuelva levadura, sal y luz para tantas otras personas. La Virgen nos ayuda, nos anima a ello a través de las apariciones, a través de los diferentes encuentros que hacemos. El sábado pasado hubo uno en Viena con Ivan en la Catedral donde una multitud de personas se unieron en la oración con el Cardenal. La cosa más bella es cuando una persona, después de haber estado en Medjugorje, volviendo a su casa siente la riqueza de la fe. Después de ese encuentro en Viena, he recibido varias llamadas para decirme qué emocionante había sido y que muchas personas lloraban de felicidad. Nosotros debemos rezar, testimoniar, ser el perfume de Dios para los que están alejados, para los que no conocen el Amor de Dios, como dice la Virgen.

P. Livio: Muchas gracias Marija. Ahora finalizamos con nuestra oración.. 

 

TRADUCCIÓN: Equipo de traductores Asociación Amor de Déu

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