29 de junio de 1997

Saludo a todos los que durante estos años han permanecido en el camino con Nuestra Señora y que aún hoy esperan el mensaje de María con gran expectación y también con alegría. Reflexionemos de nuevo en el mensaje del mes pasado, con el que María pretendía prepararnos para el Aniversario. Ella nos llamó a dar gloria a Dios, a renovar la oración en nuestra familia y una vez más nos confirmó que está cerca de nosotros. Para nosotros, la esencia de todo radica en si estamos dando gloria a Dios o no. Se glorifica a Dios con palabras y con obras. Si glorificamos a Dios con palabras pero hacemos a un lado las obras, entonces quedamos realmente al nivel de los fariseos. Las obras sin oración, sin una relación con Dios, tampoco bastan. Sólo con las palabras y las obras se puede glorificar a Dios en verdad. Por eso, sería bueno preguntar qué piensa la gente del Dios en quien creemos y qué piensan acerca de la Iglesia a la que pertenecemos. Si damos testimonio del amor de Dios, de Su misericordia y Su amor por la vida con nuestras palabras y obras, damos buen testimonio a nombre Suyo. Pero cuando esto falta, simplemente estamos dando un pobre testimonio al mundo que nos rodea. Por esta razón, es bueno pensar en ello y pedirle a menudo a Dios que purifique nuestros corazones y nuestras lenguas, a fin de que siempre podamos alabarlo. Esto es justamente lo que María repite siempre en Sus mensajes cuando dice:

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¡OREN, OREN, OREN!

Cuando oramos tal como Ella nos ha enseñado, por amor a Dios, alabamos, damos gloria y agradecemos a Dios. ¡y con ello estaremos dando verdadera gloria al Señor! Cuando a través de la oración -y así sucederá también- crece nuestro amor, también mediante nuestras obras y nuestro amor activo por el prójimo daremos gloria a Dios. Otra pregunta importante es si hemos encontrado el tiempo para dar gloria a Dios en nuestras familias. Los padres debieran realmente preguntarse si, a lo largo de estos años, algo ha cambiado en este sentido en sus familias. De no ser así, ya es tiempo de hacer algo. En caso afirmativo, debemos tener cuidado de permanecer siempre fieles a los mensajes de Nuestra Señora. Al final, Ella nos dijo que está cerca de nosotros y que ora por nosotros. La presencia de María con nosotros es el UNICO mensaje nuevo que hemos recibido en Medjugorje. Sólo a través de Su presencia, puede llegar a entenderse en realidad lo que está sucediendo aquí. Por tanto, agradecidos por 16 años de Su presencia con nosotros tan llena de gracias, decidámonos todos a oír con un corazón abierto los mensajes de María y luego, a persistir en el camino con Ella.

Hemos celebrado el 16º aniversario de un modo grande. El día anterior organizamos nuevamente una "Procesión por la Paz", desde el Monasterio de Humac, cerca de Ljubuski y que está aprox. a 11 kilómetros de aquí. De hecho fue una procesión eucarística integrada por cerca de 6,000 peregrinos. A las 7.00 am el Superior de Humac, Fra Vladimir Buntic, saludó y bendijo a todos. Poco después, a las 11.00 am, llegamos frente a la iglesia de Santiago Apóstol en Medjugorje. Nuestro párroco, Fra Ivan Landeka, también nos saludó y agradeció a cada uno que tantos hubieran participado y que de ese modo seguramente contribuyeron a los planes de paz de María. Después nos dio a todos la bendición con el Santísimo. Terminando el programa vespertino ordinario, tuvimos dos horas más de Adoración Eucarística donde, una vez más, una enorme multitud oró con nosotros. En el Aniversario mismo, la multitud fue aún mayor y vinieron peregrinos de todos los rincones del mundo. Según estimamos, asistieron más de 50,000 personas al programa vespertino y más de 200 sacerdotes –incluyendo a los Obispos Pavao Hnilica de Roma y al Arzobispo Frane Franic de Split– concelebraron la Santa Misa con nosotros. Vinieron sacerdotes de cada continente y de 31 países. Fue auténticamente una gran celebración y nos preparamos a ella con una Novena. Puesto que no había mucho que pudiéramos añadir al programa vespertino ordinario, los videntes se reunieron con nosotros después de la Sagrada Comunión y rezaron el Magníficat y la congregación respondió cantando el ‘Ave, Ave…’

Todos los videntes, excepto Marija, están aquí en Medjugorje. Marija se quedó en Italia aunque realmente quería venir aquí, pero su médico le recomendó quedarse en casa y, puesto que espera a su tercer hijo en Julio, no realizar viajes largos. Vicka, Jacov, Mirjana e Ivan son incansables y, diariamente, comparten su testimonio con los peregrinos.

Durante el 16º Aniversario, Ivanka tuvo su encuentro anual con Nuestra Señora. María vino a las 6.40 pm y se quedó con ella por más de 6 minutos. Entre otras cosas, Ivanka nos dijo que María le habló del quinto secreto, pero que no podía decirnos más. María le dio el siguiente mensaje:

“Queridos hijos Oren con el corazón, pidiendo que sean capaces de perdonar y de ser perdonados. Les agradezco sus oraciones y el amor que me dan.”

Generalmente, Ivanka lleva una vida apartada con su marido y su familia.

El mensaje que María nos dio en el 16º Aniversario nos da nuevos impulsos para el programa básico que nos ha repetido tantas veces durante estos 16 años. Se refiere a Su presencia con nosotros, a la oración sin la cual no podemos tener paz y a nuestra amistad con Dios que, cuando es cercana, nada puede destruirla.

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HOY ESTOY CON USTEDES DE UN MODO ESPECIAL

Nunca podremos insistir suficientemente en que, sólo a través de Su presencia aquí, Medjugorje puede ser entendido y explicado. ¡Ella está auténticamente aquí!

Y LES TRAIGO MI PAZ MATERNAL

Cuando oímos la palabra "bendición" debemos reflexionar en las palabras latinas "bene dicere" que significan: hablar bien. María no nos juzga ni nos condena y es que Ella nos bendice y habla bien de nosotros delante de Dios. Su "bendición maternal" no puede explicarse en realidad sino entenderse con el corazón. El hecho de que nos bendiga con Su paz maternal sólo puede entenderse bien si nos damos cuenta de que Ella es nuestra Madre y, por tanto, nos protege y nos cubre con Su manto. Un niño sólo puede tener paz y seguridad auténticas en el regazo de su madre y también nosotros podemos obtenerlas cuando [Nuestra Señora] nos tiene en Su regazo. Pero depende de nosotros qué tan preparados estamos para que Ella nos tenga en Su regazo.

YO ORO POR USTEDES E INTERCEDO POR USTEDES ANTE DE DIOS

… y esto, con un propósito particular. En este mensaje, el propósito de Su oración, de Su intercesión es…

A FIN DE QUE PUEDAN COMPRENDER QUE CADA UNO ES PORTADOR DE LA PAZ

Todo por lo que María ora y quiere enseñarnos nos conduce a nuestra necesidad de paz, que cada uno la recibe sólo de Dios y que ninguno de nosotros puede guardarla para sí mismo. A esto corresponde también un orden lógico que comienza por la paz en nuestro propio corazón. Cuando tenemos esta paz con Dios y –en consecuencia– paz unos con otros, podemos convertirnos también en portadores de la paz en el seno de nuestras familias, comunidades, dondequiera que trabajemos o estemos y, por tanto, en el mundo entero. Esto concierne en realidad a la tarea más hermosa que cualquier ser humano pueda cumplir, la de ofrecer la paz a quienes le rodean, la paz que Dios nos ha dado. ¡Qué terrible es para cualquiera encontrarse o convivir con alguien que no tiene paz y que es incapaz de ofrecer paz a otros! De igual modo, ¡qué hermoso es que alguien tenga paz y la ofrezca a los demás! Nunca debemos olvidar que la paz es una gracia que Dios nos da, pero también el resultado de nuestra cooperación con la gracia de Dios. La paz significa primordialmente una relación con Dios, pero también una profunda actividad en relación con nosotros mismos al igual que con los demás. Quien desee convertirse en portador de la paz y quien tiene paz en su corazón debe amarse a sí mismo y respetar a los demás, comenzando desde los no nacidos hasta los más ancianos entre nosotros. Sólo quien ama, perdona, respeta, ayuda y protege a los demás es portador de la paz. Aquí debemos tener cuidado de no quedarnos tan solo en palabras, porque las palabras solas no nos ayudan a ser auténticos testigos en este mundo. ¡Se habla tanto de paz, pero aún así no hay paz! La paz sólo podrá venir cuando la hayamos recibido de Dios y así, a partir de esta paz, lograr la fortaleza interior para encontrarnos con los demás y hacer por ellos lo que queremos que nos hagan. Es por eso que María dice…

NO PUEDEN TENER PAZ SI SU CORAZON NO ESTA EN PAZ CON DIOS

Estar en paz con Dios significa primeramente que Lo amemos, que a partir de este amor por Dios, también confiemos en El y busquemos, descubramos y aceptemos Su voluntad. Pero todos corremos el peligro o tenemos la tentación de querer imponerle nuestra voluntad. Sucede a menudo en nuestras oraciones que no buscamos de hecho la voluntad de Dios para nosotros, sino que, en vez de ello, queramos de Dios lo que pensamos que necesitamos o creemos que es mejor para nosotros. Así pues, puede suceder que una persona ore pero que todas sus oraciones estén en conflicto con o sean una lucha contra la voluntad de Dios. La persona que ora así de hecho está tratando de cambiar la voluntad de Dios más que la suya. La paz viene cuando aceptamos Su voluntad y comenzamos a colaborar con ella. Esta paz no excluye, por supuesto, el sufrimiento, no excluye la cruz. Las cruces o problemas surgen cuando nos inclinamos a acusar a Dios y podemos llegar tan lejos que no podamos perdonarlo y seamos incapaces de aceptar lo que experimentemos en ese momento. Dios quiere nuestra paz y, puesto que Su nombre es Emmanuel, desea estar con nosotros. El quiere ser nuestra fuerza y que nosotros, a partir de Su fortaleza, seamos capaces de sobreponernos en nuestra vida así como de amar y perdonar a los demás, lo cual nos permitirá también vivir en paz con ellos. Muchas veces antes y también en este mensaje, María no sólo ha dicho…

OREN

sino…

OREN, OREN, OREN

Cuántas veces se ha dicho que…

LA ORACION ES EL FUNDAMENTO DE SU PAZ

Y aquí, de nuevo debemos estar muy conscientes de que Ella quiere nuestra paz dondequiera y en todo lo que hagamos, debemos anhelar la paz. El problema, sin embargo, es que muy pocos están realmente dispuestos a hacerse de las herramientas para la paz y éstas son: la oración, el encuentro personal con Dios — con Dios que es la paz. El hombre no puede hacer caso omiso de la paz y todo lo que hace es a fin de alcanzarla. La persona que ora, que acude a la Confesión y la Misa, que lee la Biblia, que perdona siempre, lo hace para poder tener paz, porque cuando no perdona, la paz se vuelve imposible. Pero también estamos en peligro –y muchos se pierden aquí– de usar métodos equivocados para obtener la paz. Por ejemplo, cuando alguien consume alcohol o drogas, cuando odia a otro y simplemente se rehusa a perdonar, cuando es injusto o desconfiado o cuando destruye su propia vida y la vida de otros, lo hace siempre con el fin de tener paz. El peligro más grande es cuando usamos los métodos equivocados para [satisfacer] ese deseo en nuestro corazón. Pero Dios nos envía a María a fin de que podamos servirnos de los métodos auténticos para alcanzar la paz. En este camino hacia la paz, nunca debemos olvidar la oración y el ayuno, porque son los métodos más seguros de todos en este sendero. Con la oración y el ayuno, nuestro corazón se vuelve libre para reconocer la voluntad de Dios y aceptarla. También con la oración y el ayuno somos liberados de nuestro orgullo, nuestra autosuficiencia, nuestro egoísmo y todas nuestras demás tendencias negativas. Quien ora y ayuna seguramente tendrá paz y quien tiene paz, desarrollará una nueva relación consigo mismo y con los demás. María nos invita de nuevo a que…

ABRAN SU CORAZON Y DEDIQUEN TIEMPO A DIOS A FIN DE QUE EL SEA SU AMIGO

Tener un amigo significa en realidad tener alguien a quien poder abrirle nuestro corazón y con quien simplemente queremos pasar el tiempo. Cuando no amamos o no confiamos en alguien, es imposible abrirle nuestro corazón y tampoco pasar tiempo con él. Es triste, pero muchos católicos no abren su corazón a Dios y no le dedican tiempo a Dios. De ello podemos deducir que no entienden a Dios como Amigo. Si pensamos aquí en la relación dentro de las familias, puede decirse que es muy importante que los padres sean amigos de sus hijos o que durante las crisis de la pubertad, las crisis de la juventud, se hagan amigos de sus hijos. Si esto no sucede, los hijos se cierran a sus padres y buscan amistades fuera de casa, y esto fácilmente puede resultar muy peligroso. Dios quiere ser nuestro Amigo y en un momento dado, Jesús dijo a los Apóstoles: “Ya no os llamo siervos, sino amigos.” Los amigos saben lo que hace el uno y el otro, así también Dios quiere ser nuestro Amigo, mostrándose a nosotros por completo. También espera de nosotros que aceptemos Su amistad y nos hagamos amigos Suyos. Sólo podemos agradecer a Dios que tantas personas se hayan vuelto amigas de Dios aquí en Medjugorje y el primer signo de esto es que comenzaron a orar. ¿Cuántos han aceptado y respondido a los impulsos para acudir a la Confesión, la Misa, la Adoración? Es una gracia de Dios y María ora continuamente por ello cuando, por ejemplo, junto con Mirjana pide por los no creyentes el día 2 de cada mes. Esta auténtica amistad con Dios es otro fundamento para la paz y María dice además que…

CUANDO SE CREA UNA AUTENTICA AMISTAD CON DIOS, NINGUNA TORMENTA PUEDE DESTRUIRLA

Si analizamos el mundo de hoy, la relación entre las personas, y especialmente en las familias, vemos que mucha gente está deprimida y es inestable, que ya no tiene auténticas amistades y que hace cosas por interés de encontrar a alguien. Hoy es especialmente difícil para la gente no tener amigos y que éstos existan sólo por interés, porque, en ese caso, queda siempre el temor o la desconfianza y a fin de superar ambas cosas, las personas deben primero ser amigas de Dios. Vemos además que muchas, pero muchas familias son destruidas por el divorcio. ¿Por qué? Porque ya no son auténticos amigos unos con otros. Por eso, la gente se deja llevar tan fácilmente por caminos equivocados tales como las drogas y el alcohol, la violencia o diversos tipos de comportamiento injustos y peligrosos. La gente es inestable porque ha perdido el fundamento genuino de su existencia aquí en la tierra. Así, surgen las neurosis y depresiones. Fuimos creados de tal modo que realmente tenemos necesidad de Dios y de una relación profunda, intensa y confiada con El. En la Biblia se hace referencia a las tormentas al igual que a los baluartes que, cuando sopla el viento, nos protegen. Por eso es que el salmista dice que Dios es su baluarte. Para entenderlo, debemos primeramente pensar en la fe porque fe significa en realidad ser capaces de mantenerse firmes con Dios. Nuestra palabra ‘amén’, que proviene del arameo ‘aman’, describe la situación del hijo que está en el regazo y en brazos de su madre. El niño que oye y se ha acostumbrado al ritmo del corazón y del cuerpo de la madre. El niño que es sostenido en brazos por su madre y siente calor cuando hace frío y que es alimentado cuando tiene hambre, es un niño que se encuentra en una situación llamada "aman". Ese niño es feliz y seguro y nada puede amenazarlo, porque ninguna tormenta puede destruirlo. O cuando leemos en los salmos que Dios es nuestro baluarte, esto se refiere a las experiencias en el desierto. Ahí se dan fuertes vientos que levantan las arenas como si fueran olas. Por eso, la gente que vivía en el desierto o que tenía que cruzarlo, debía mantenerse muy alerta ante el clima y los terrenos circundantes para poder encontrar rápidamente un baluarte, detrás del cual esperar a que pasara la tormenta y la arena. Justamente esto es lo que Dios quiere ser para nosotros. El desea ser nuestro amigo auténtico, un amigo que nos dio a Su único Hijo, Jesucristo. Cualquiera que se mantenga junto a Dios de este modo, nunca tendrá temor acerca de su vida, su familia o el mundo. El hecho de que muy a menudo conozcamos a tantas personas que están deprimidas o en peligro de suicidarse es simplemente un signo de que nos hemos distanciado de Dios y que por eso somos arrastrados por el viento y la arena. María dice de nuevo…

GRACIAS POR HABER RESPONDIDO A MI LLAMADO

Aun cuando debió y pudo haber sido mayor, con todo hay un gran número de personas alrededor del mundo que han aceptado los mensajes y han decidido recorrer este camino con Dios, llenos de gozo y de paz en su corazón. Si nos preguntamos qué sucederá en el 17º año lleno de gracia por la presencia de María aquí o cuánto tiempo más seguirá Ella apareciéndose, debemos decir que no lo sabemos. Pero una cosa es cierta — quien comienza a orar, comienza a abrir su corazón a Dios, comienza a dedicar tiempo a Dios y con ello establece una auténtica amistad con El. Y junto con su familia, será capaz de superar cualquier. Con todos los problemas e incertidumbres que pueda tener, aún así será capaz de seguir con certeza su camino con Dios.

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Oremos…

Dios, Padre nuestro, danos la gracia de que continuamente Te alabemos y Te glorifiquemos por el amor que nos muestras. Te alabamos y Te damos gloria por los 16 años de la presencia de María con nosotros. Te alabamos y Te glorificamos por cada aparición y cada mensaje que nos has dado. Nosotros, junto con María Reina de la Paz, Te pedimos que nos des a todos la gracia de poder ser portadores de la paz. A través de Tu Santo Espíritu, abre nuestros corazones para que puedan estar abiertos a Ti, para que podamos ser Tus amigos y pasemos más tiempo Contigo. Libéranos de todo lo que aún nos impide realizar una auténtica amistad Contigo. Libéranos de todo lo que impide a nuestros corazones y a nuestras familias estar en paz. Libéranos de todo lo que nos impide estar en paz Contigo. Libéranos de nuestro orgullo, egoísmo y desconfianza de unos con otros, sana nuestras heridas, libéranos de nuestro enojo contra Ti y que proviene de nuestras heridas. Llénanos a cada uno, a la Iglesia entera y al mundo entero del espíritu de oración y que la oración sea el fundamento de nuestra paz. Oh Señor, Te presentamos todas las situaciones difíciles en nuestras familias, en nuestras comunidades, en la Iglesia, en el mundo entero y todo lo que nos amenaza o que puede destruir nuestra amistad Contigo. Libéranos a fin de que, con María, día a día y durante el resto de nuestras vidas podamos alabarte y glorificarte. María, Te damos gracias por Tu presencia y ahora Te pedimos Tu bendición maternal de la paz. Que todos seamos Tus hijos que están protegidos en Tu regazo materno. Ayúdamos a permanecer en el camino de la paz. Bendice con Tu bendición maternal a nuestras familias, nuestras comunidades, a toda la Iglesia y al mundo entero. Bendice especialmente a aquellas personas que en este momento se sienten abandonadas y solas, a los enfermos, a quienes son odiados y a quienes responden con odio. Te pedimos, oh María, con el Señor, bendice a todos los hijos que no experimentan suficiente amor de sus padres. Protege especialmente a los hijos de familias divorciadas, a las madres que han sido abandonadas y a los huérfanos. Bendícelos para que todos ellos puedan recorrer el camino de la paz Contigo, en medio de este mundo inseguro y sean capaces de alabar al Señor que, por amor a nosotros, Te ha enviado. Gloria al Padre por el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

Fra. Slavko, Medjugorje,
Medjugorje, Junio 28 de 1997

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