P. Livio: Queridos radioyentes, aquí tenemos a Marija que nos dará el mensaje de la Reina de la Paz de hoy, 25 de noviembre de 2019.

P. Livio: ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Saludo a todos los oyentes de Radio María y hoy, como cada 25 de mes, la Virgen me ha dado el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración. Sin Dios no tenéis paz. Por eso, hijos, orad por la paz en vuestros corazones y en vuestras familias, para que Jesús pueda nacer en vosotros y os dé Su Amor y Su bendición. El mundo está en guerra porque los corazones están llenos de odio y de envidia. Hijos, se ve en los ojos inquietud porque no habéis permitido a Jesús que nazca en vuestras vidas. Buscadle, orad y Él se dará a vosotros en el Niño que es alegría y paz. Yo estoy con vosotros y ruego por vosotros”.

¡Gracias por haber respondido a mi llamada!

P. Livio: Este mensaje es toda una preparación para la Navidad.

Marija: Sí, podemos decir que es un mensaje navideño. De hecho, en este mensaje se palpa ya el Adviento, que con la ayuda de Dios empezamos. Para nosotros que queremos vivir un Adviento más profundo, nos ayuda mucho este mensaje. Nos dice que debemos orar porque este es tiempo de oración. Nos habla de la paz de Dios ya que sin Dios no hay paz. Orando lograremos la paz en nosotros y en nuestras familias y así podremos ser testimonios de esa paz. El mundo de hoy está muy necesitado de paz, por eso, la Virgen nos habla de una forma muy concreta.

P. Livio: Marija, la Virgen, en primer lugar nos dice que el tiempo de Adviento debe ser tiempo de oración. ¿Tú que nos sugieres para llegar a la oración en el mes de diciembre, cuando todo son prisas y movimiento de un lado a otro sin ni siquiera pensar en quien es el homenajeado, es decir, en Jesucristo? Un tiempo en el que gran parte se ocupa en comprar regalos y otros preparativos.

Marija: Yo creo que en este tiempo, no es tan importante el regalo sino el don de vernos, de estar juntos. Creo que el mejor regalo es serlo uno para los demás. Basta un pastel, un pequeño detalle para demostrar nuestro afecto. A menudo, nos perdemos en buscar grandes cosas olvidando el motivo de la celebración. Debo decir que mi vida está marcada por la oración, pero veo que también tantas personas que han venido a Medjugorje han acogido los mensajes de la Virgen y los ponen en práctica con la oración. Yo sugeriría que cada cosa que hagamos, la hagamos condimentada con la oración. La gente que llega a abrazar verdaderamente la oración, no sabe vivir sin ella. Esto es un don, y orando se aprende a orar. Cuando se experimenta la oración, la oración se vuelve apertura al Paraíso, a la vida eterna, a lo espiritual. La oración es la puerta del Cielo. Por esto, os sugiero aprovechar este tiempo, tal como dice la Virgen. A todas las personas que oyen este mensaje, les digo que aprovechen este tiempo de Adviento porque es un tiempo de gracia. Pero no para otros, sino para ti, para mí, para cada uno de nosotros.

P. Livio: La Virgen habla de la oración que nace del corazón y también de la paz. La Virgen quiere que la paz vuelva a nuestras familias, a nuestro interior, porque es allí donde nace la paz, abriendo el corazón a Jesús.

Marija: Cierto. Con la libertad que Dios nos ha dado, cuando empezamos a abrir nuestro corazón, vemos que el fruto de la oración, es la paz. Paz en el corazón, paz en la familia… y lo vemos en las familias en donde se ora que no temen al mal. Una familia unida en la oración, es una familia firme.

P. Livio: Porque la oración protege de los ataques del Maligno.

Marija: Exactamente. Pero, aunque lleguen ataques del Maligno, con la oración la familia permanece unida, porque está unida a Dios.

P. Livio: Marija, en este mensaje, la Virgen dice unas palabras que me han impresionado mucho, dice que los corazones están llenos de odio y de envidia. Es decir, de sentimientos destructivos.

Marija: Sí, efectivamente. La Virgen ha dicho que el mundo está en guerra porque los corazones están llenos de odio y de envidia. Seguramente la envidia es por donde el diablo encuentra una brecha para poder entrar creando el odio. Por esto, quien tiene a Dios, tiene Su bendición. Quien no tiene a Dios, tiene odio, envidia… toda clase de sentimientos terribles.

P. Livio: Marija, en este mensaje, la Virgen ha utilizado el verbo “nacer”, muy propio de la Navidad. Primero dice: “que Jesús pueda nacer en vosotros,” y después, “que Jesús pueda nacer en vuestra vida”. Es decir, que la Navidad que tuvo lugar hace dos mil años, el Verbo que se hizo carne en el seno de la Virgen y vino al mundo, ahora, en Navidad, es el mismo Jesús que debe nacer en nuestros corazones. Así es como se debe celebrar la Navidad.

Marija: Así es. Me acuerdo que en los primeros años de las apariciones, la Virgen nos dijo que fuéramos casa por casa y que nos diéramos la paz entre nosotros. Si había alguien entre nosotros con rencillas, nos debíamos perdonar ya que aquella fecha era fecha de perdón y de alegría. Cuando somos perdonados, o somos capaces de perdonar, sentimos un gran gozo por esa bendición, por el amor hacia los demás. A veces, por causas solo materiales, la gente se enfada y la Navidad es precisamente ese renacer para todos. Al menos así lo sentíamos en aquella época. El renacer de una relación, el renacer de una vida nueva… En Navidad se buscaba aquella persona con la que uno no se relacionaba, porque ese día significaba perdón. Ello era un bonito testimonio para todos porque una vez perdonados, cantaban abrazados los villancicos. Así también deberíamos hacer ahora. Dejemos aparte el odio, las envidias y empecemos a orar para obtener las bendiciones, la alegría y la paz. Esto es lo que la Virgen quiere de nosotros.

P. Livio: La Virgen nos dice que muchos corazones están llenos de odio y de envidia, pero además hace una afirmación que no creo que haya hecho anteriormente. Cuando dice que la inquietud, es decir, el odio, la envidia, se ve en los ojos. La Virgen no había dicho nunca nada igual, pero es verdad ya que el mismo proverbio lo dice: “los ojos son el espejo del alma”.

Marija: Probablemente la Virgen lo ve. Tantas veces, también nosotros vemos personas con los ojos tristes, otros con mirada maliciosa y lo comentamos. Yo me acuerdo de una señora de Medjugorje que se consagró como laica que cuando te miraba, te hacía sentir bendecido. Era una mujer de oración, asistía a misa dos o tres veces al día. Subía al Krizevak, no solamente descalza, también de rodillas por los sacerdotes y de noche para no ser vista. De ella emanaba una gran paz y alegría, su vida era un canto de alabanza al Señor y eso se veía en sus ojos. Esa mujer murió santamente, pero me acuerdo que cuando yo la encontraba, veía que era una persona de Dios.

P. Livio: Marija, quiero hacerte una pregunta un poco personal. Tú sabes que ayer era 24 de noviembre y que en el año 2000, al final del Año Santo, el padre Slavko murió mientras subía el Kricevak y estando en la 14ª estación cayó en tierra debido a un ataque al corazón. Tú tenías una relación especial con el padre Slavko. ¿Puedes decirnos alguna palabra de este gran hombre ante de Dios del que la Virgen dijo al día siguiente: “Vuestro hermano Slavko ha nacido en el Cielo”?

Marija: Sí, para nosotros es un recuerdo, pero al mismo tiempo un orgullo saber la presencia de padre Slavko en el Cielo que intercede por nosotros. El padre Slavko era psicólogo y vino a Medjugorje por petición del obispo para hacer su doctorado sobre el ayuno y la oración. Por lo tanto, él pensaba volver a Herzegovina a enseñar de nuevo el ayuno y la oración del que se habían olvidado y cuando llegó, nosotros ya hacíamos ayuno y orábamos. Él decía que la Virgen le había precedido. El obispo, un médico joven y psicólogo como él, lo mandó aquí para que nos vigilara antes de la aparición, durante la aparición y después de la aparición. Él estaba siempre presente en las apariciones porque era su trabajo, pero poco a poco, además porque era un hombre muy simpático, nosotros que éramos todavía niños, le tomamos un gran cariño. Decía que solo la Virgen nos podía haber unido porque nosotros, cada uno con un carácter tan distinto, se hizo muy amigo de todos. Pasaba mucho tiempo con nosotros, en nuestras casas. El 24 de noviembre del Año Santo, antes de subir al Krizevak pasó por mi casa y, como yo no estaba, dijo que iba a volver más tarde. El padre Slavko, más que un sacerdote, más que una persona que nos guiaba, era para nosotros un gran amigo. Él era un hombre de oración, enamorado de la Virgen y de sus mensajes. Empezó a vivir una fe muy profunda. Dormía solo tres o cuatro horas, así decían sus compañeros frailes, muchas veces por la noche, después del trabajo subía a la colina, también por la mañana muy temprano subía a la colina de la cruz o a la colina de las apariciones. De hecho sus compañeros frailes decían que antes o después lo habrían tenido que ir a buscar a la colina de la cruz o a la de las apariciones, y así fue. Ese día le dijo a otro fraile que hacía demasiado frio y que iría él con los peregrinos. Había hecho el Via Crucis, habían llegado a la cruz y a la vuelta cuando estaban delante de la 14ª estación, tuvo el infarto y murió. Para nosotros, que era como un hermano, era un amigo, un sacerdote, os podéis imaginar cómo lo sufrimos, estábamos en estado de choque, no lo podíamos creer pues tenía solo 53 años. Estábamos desesperados. Era un hombre joven, que podía haber hecho mucho todavía, hablaba siete lenguas y aprendía dos más para poder dar la bienvenida a todos los peregrinos bajo el manto de la Virgen. El día 25 de noviembre la Virgen dio el mensaje que transformó nuestra tristeza en alegría ya que nos dijo que nuestro hermano Slavko había nacido en el Cielo e intercedía por vosotros ante Dios. Éramos tan felices pensando en que cuando él estaba con nosotros se sentía celoso (en modo cariñoso) y nos preguntaba siempre cómo era la Virgen, cómo nos sonreía… y por fin, ya podía estar con Ella. Nosotros no necesitamos que nos digan que el padre Slavko es un santo porque para nosotros era un hombre, un sacerdote, un hermano, un amigo de los pobres, de los abandonados, de los drogados. Con él encontraban siempre refugio porque  él decía que cualquier persona que viniese a Medjugorje pidiendo ayuda, había que dársela. Me acuerdo que cuando sor Elvira acogía jóvenes, algunos que estaban alcoholizados o drogadictos más adictos, ella no los podía unir a los de su comunidad porque tenía solo drogadictos. Llegaban jóvenes de Polonia, de Rusia, de Bielorrusia, de Rumanía, eran jóvenes que bebían alcohol, que esnifaban droga, tomaban medicinas… y nadie los quería, pero el padre Slavko se hacía cargo de ellos y decía: “Si aquí donde se encuentra la Virgen no los ayudamos, ¿quién los ayudará? Ellos son como la escoria del mundo en los que nadie quiere fijarse. En cambio, necesitan tanto de nuestra ayuda.” El padre Slavko también pidió a alguna de las familias de Medjugorje para poder ayudarles y creó una comunidad que se llama “Padre Misericordioso” donde ellos, poco a poco, se fueron curando de sus adicciones. Después se creó otra comunidad que, en tiempo de guerra, cuando el orfanato fue bombardeado, esos niños no tenían dónde ir y el padre Slavko, con militares de la ONU, decidieron construir casas con ese propósito. Después pidió a los peregrinos y a los grupos de oración hacer una donación dándoles el nombre de una flor y así cada casa tiene ese nombre. Así se construyó la aldea que se convertiría en asilo para todos esos niños. El padre Slavko era una persona con unas cualidades increíbles. Nosotros lo echamos mucho en falta como amigo, como hermano, pero sobre todo su santidad. Nosotros siempre pedimos su intercesión porque siempre estuvo a nuestro lado, siempre tuvimos su apoyo (nosotros, los videntes) Damos gracias a Dios y espero que un día la Virgen pueda decir también que vuestra hermana Marija ha nacido en el Cielo.

P. Livio: Bueno Marija, ¡Esperemos que tarde todavía! (dice riéndose)

P. Livio: Cuando la Iglesia canoniza a un santo, es porque ese santo está ciertamente en el Paraíso, entonces, la Virgen ya os dio la certeza de dos personas: una el padre Slavko, ya que diciendo que había nacido en el Cielo, Ella misma hacía esa canonización, y otra con Juan Pablo II que, cuatro horas después de su muerte, durante la aparición, Iván lo vio con la Virgen en el Paraíso. Me gustaría finalizar con esto porque la Virgen trata muy bien a sus siervos. La Virgen ha dado miles de mensajes en Medjugorje y en todos los que están catalogados hay un solo nombre en ellos: Slavko. Ninguno más.

Marija: Además, el nombre Slavko significa gloria.

P. Livio: Es increíble lo que hace la Virgen cuando recompensa a sus siervos. ¡Es realmente conmovedor!

Marija: Sí, es muy bonito. No solamente el hecho de que la Virgen dijera su  nombre, sino también la forma en que murió. Él hizo muchos sacrificios en tantos años de trabajo y poco descanso, tanto ayuno… y el Señor se lo llevó de un modo muy bello. Había hecho el Via Crucis con los peregrinos en la colina llegando a la Cruz… !muy hermoso!

P. Livio: Yo también tuve la suerte de conocerle y veía la grandeza de ese hombre. Estoy feliz de que tú nos lo hayas recordado como gloria de Medjugorje, una gloria de toda la Iglesia.

Marija: Quiero añadir, que el padre Slavko era sobre todo un hombre de una gran humanidad. Él era sacerdote y oraba, obviamente, pero aquí en Medjugorje, con la Virgen, se convirtió de una forma mucho más intensa. Un hombre que quemó su vida por el Amor a Dios y a la Virgen.

P. Livio: Era, además, un hombre muy humilde con todos. A mi parecer, esa era su mayor virtud.

Marija: De hecho, yo me acuerdo que cuando alguien volvía a Medjugorje le traían regalos y él los compartía con nosotros. Nunca hacía nada solo, siempre compartía y daba todo sin hacerlo notar.

P. Livio: Gracia Marija por este bonito testimonio que nos has dado.

Marija: Gracias a ti, padre Livio, que te has acordado de nuestro querido padre Slavko, nuestro hermano que está en el Cielo e intercede por nosotros.

TRADUCCIÓN: Equipo Asociación Amor de Déu

FUENTE: Radio Maria Italia

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