P. Livio: Queridos oyentes, aquí, en directo, tenemos a Marija de Medjugorje que nos comunicará el mensaje de la Reina de la Paz de hoy día 25 de Mayo 2018.

P.Livio: ¡Hola Marija!

Marija: ¡Hola Padre Livio! Saludo a todos los oyentes con mucha alegría. Hoy, como cada 25 de mes, la Virgen me ha dado el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, en este tiempo inquieto os invito a tener más confianza en Dios, que es vuestro Padre que está en los Cielos y que me ha enviado para conduciros a Él. Vosotros, abrid vuestros corazones a los dones que Él desea daros, y en el silencio del corazón adorad a mi Hijo Jesús, que ha dado su vida para que viváis en la eternidad, a donde quiere conduciros. Que vuestra esperanza sea la alegría del encuentro con el Altísimo en la vida diaria. Por eso os invito: no descuidéis la oración porque la oración hace milagros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

P. Livio: Marija, este mensaje que la Virgen ha dado este mes de mayo, empieza con la frase: “En este tiempo inquieto”, en el que realmente no hay paz. Marija, ¿por qué te parece a ti que estamos viviendo este tiempo sin paz? ¿Qué es lo que la Virgen nos quiere decir?

Marija: Es mucho lo que quiere decir, Ahora es tiempo de primavera y, probablemente, todos pensamos en hacer esto, lo otro, infinidad de cosas, pero con tanto hacer, nos olvidamos de Dios. Este es el motivo de nuestra inquietud porque no tenemos a Dios. Podemos decir que en nuestros días, la inquietud ha tomado posesión del mundo, de nuestros corazones, nuestras familias y también nuestras actividades. Deberíamos intentar mejorar nuestras vidas, las de nuestro prójimo para que no sea solo tiempo de trabajo, ya que la Virgen nos llama sobre todo a obtener esta paz que solo Dios nos puede dar. Debido a esta inquietud mundial que hay ahora, con todas las ideologías, ya no confiamos en Dios. La Virgen nos llama a tener más confianza en Él. Por esto, nos habla de esa inquietud que hay en el mundo de hoy.

P. Livio: Sí, es como si habiendo perdido a Dios, hemos perdido la paz, pero también hemos perdido el camino a seguir. Cuántas veces nos ha dicho la Virgen que Ella está con nosotros, enviada por el Omnipotente, para conducirnos a su Hijo. Es decir, para conducirnos por el camino que lleva a la eternidad, mientras que nosotros, vamos de acá para allá como si estuviésemos en un laberinto sin salida.

Marija: Exactamente. No hay confianza en Dios. Como nos ha dicho la Virgen esta tarde: “Vuestro Padre que está en el Cielo es quien me ha enviado para conduciros a Él”. La Virgen conoce nuestras inquietudes, nuestra falta de confianza en Dios. Muchas veces, el hombre, piensa que él es Dios. La Virgen nos invita a tener confianza en Dios, que es nuestro Padre. Él nos ayudará, Él nos bendecirá, Él nos ofrecerá todo lo que necesitamos. Él sabe que nosotros, sin la esperanza de la eternidad, somos infelices, estamos inquietos, tristes a pesar de que a veces tenemos muchas cosas. Nos volvemos esclavos de las cosas materiales y no gozamos de la verdadera alegría. Por esto, la Virgen nos llama a abrir nuestro corazón, a abrirnos a la oración. La Virgen quiere conducirnos a Él, porque Él es nuestra felicidad, nuestra paz, nuestra bendición, nuestra curación, curación de todo lo que tenemos, incluso de nuestra sociedad. Muchas veces, la Virgen nos ha dicho que sin Dios no tenemos ni futuro, ni vida eterna.

P. Livio: Sí, es como si al no tener a Dios, hubiéramos perdido el camino, es como haber perdido el objetivo, la meta de la vida. Es como si no supiéramos para qué sirve la vida. Hemos perdido el sentido de la vida, no sabemos qué hacer con ella. Cuando el fin de la vida es buscar a Dios y encontrarlo. La Virgen insiste continuamente en ello.

 Marija: Por esto la Virgen dice: “Abrid vuestros corazones a los dones que Dios quiere daros y en el silencio del corazón adorad a mi Hijo Jesús que ha dado su vida para que viváis en la eternidad”. Es decir, que debemos ser conscientes de que cuando se habla del aborto sí, aborto no, cuando se decide poner fin a una vida con la eutanasia, estas ideologías que nos envuelven y entran en nuestras vidas y en nuestras casas a través del teléfono, del televisor, no somos nosotros quienes tenemos que decidir porque la vida es sagrada, desde la concepción hasta el fin natural, de esta vida terrena. La Virgen nos dice que Jesús dio su vida para que pudiéramos vivir en la eternidad, hacia donde nos quiere conducir. Nuestra vida terrena termina aquí, después nacemos en otra. Como nos dijo la Virgen cuando murió el padre Slavko: “Vuestro hermano Slavko ha nacido en el Cielo”. Yo, ahora veo que cuando muere alguien, me dicen que ha nacido en el Cielo. Es bueno que cambiemos el lenguaje y digamos que nacen en el Cielo porque empezamos a pensar con el corazón puesto en Dios y así ponemos la confianza en Él y en la vida eterna.

P. Livio: Marija, no te parece que nosotros como cristianos, también como Iglesia hemos perdido un poco esa perspectiva de la eternidad. Deberíamos tener presente que lo único importante es salvar nuestra alma y llegar al Paraíso.

 Marija: Sí, desafortunadamente, yo veo que no se habla ni del Paraíso, ni del Purgatorio, ni del Infierno, ya no se habla de la vida eterna. Parece que la Iglesia esté solo aquí, en cambio, la Iglesia, la gran Iglesia está allí. La Virgen nos quiere decir precisamente esto, que nosotros somos la Iglesia, pero que la verdadera Iglesia está en Cielo. Ella desea que anhelemos el Cielo. Por esto, creo profundamente que este es el motivo por el que la Virgen está aquí entre nosotros. Necesitamos nuestra oración, nuestra confianza, nuestra paz interior y exterior para este encuentro con Dios al que la Virgen nos está ayudando. El gran proyecto de Dios, es la salvación de cada una de las almas.

P. Livio: Obviamente, nosotros somos la Iglesia, pero una Iglesia peregrina. Una Iglesia que va hacia la Jerusalén celestial, pero en nuestra demora, hemos perdido el objetivo. Cuando en nuestras familias hay un enfermo, vemos que no se deciden a llamar al sacerdote para darle el sacramento de la Unción, la Confesión, la Comunión y la única cosa que les preocupa es que no sufra y no piensan que con la muerte se presenta uno delante del Señor.

 Marija: Sí es verdad. No sabemos cuándo nos llegará la muerte. A veces cuando doy mi testimonio, digo que puede caerme una teja del tejado y morir. Todos sabemos que podemos morir de un momento a otro sin esperarlo. Como el padre Slavko, por ejemplo, que incluso se había hecho varias pruebas del corazón, ya que su padre había muerto de eso, y todo había salido perfecto y sin embargo, poco después murió. Es decir, ¿Quién puede decir que está preparado para ese momento? Es como las vírgenes prudentes de la Sagrada Escritura que estaban allí preparadas con las lámparas encendidas. Por esto la Virgen nos llama a la confesión, a caminar por el camino de la conversión, por el camino de la santidad. Ya desde las primeras apariciones, la Virgen nos llamaba a la conversión, a formar grupos de oración en nuestras familias, en nuestras parroquias. Pero el primer grupo debía ser en nuestras familias. La Virgen nos decía que debíamos poner la Sagrada Escritura en un lugar visible de nuestras casas y leerla cada día. Esto crea esperanza, porque uno que ora, no tiene miedo del futuro, no tiene miedo de lo que pueda suceder. Tenemos la certeza de que nuestro Padre está en el Cielo.

P. Livio: Marija, antes hablabas del padre Slavko y me acuerdo de que una de las cosas que dijo y me sorprendió profundamente fue: “Aunque la Virgen no diera ningún mensaje, el verdadero mensaje, sería su presencia”. Yo, ciertamente no he visto, como vosotros, el Paraíso y el Purgatorio, pero solo el hecho de ver a la Virgen, es decir, si se abre el Cielo y Ella baja y vosotros la veis, porque viene a estar entre nosotros, nos habla, nos mira, ora por nosotros, nos bendice… es el Cielo aquí en la Tierra y que esté aquí por tanto tiempo, nos lleva a confirmar que el Cielo existe, ¡que la Vida Eterna existe!

 Marija: Cierto. De hecho, ¿te acuerdas padre Livio cuando Vicka dio el testimonio junto a Jakov de cuando la Virgen los llevó al Paraíso, al Purgatorio y al Infierno? Jakov al oír que la Virgen se los quería llevar con Ella, le dijo que mejor que se llevara a Vicka porque ella tenía más hermanos mientras que él era hijo único. La Virgen sonrió al oír esas palabras y se los llevó para mostrarles el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno y después de haberlos visto, la Virgen los trajo de vuelta y les pidió que lo testimoniaran. Es decir, nosotros que tenemos la experiencia de Dios, debemos testimoniar. Primero debemos adquirir esta experiencia con la oración y después testimoniar. Lo mismo con el ayuno, no podemos hablar del ayuno sino lo hemos experimentado antes nosotros. Y así con todo lo demás. Sí tú buscas a Dios, si ruegas a Dios, harás experiencia de Dios, porque Él se manifiesta.

P. Livio: Al principio de las apariciones, cuando la Virgen decía: “Abrid vuestros corazones”, para mí era algo difícil de entender, no sabía qué hacer para abrir mi corazón. Sin embargo, más tarde, fui entendiendo que abrir el corazón era hacer entrar a Dios en tu propia vida. Hacerlo entrar en el propio corazón, como la persona más importante de tu vida.

 Marija: Sí, estoy de acuerdo contigo, pero además, hacer entrar a Dios, significa también decir sí a la oración. Sabemos que Dios llama, pero nosotros podemos decir no, pero si decimos sí, es en ese momento cuando el Señor entra en nuestro corazón, en nuestra casa, en nuestra familia… Si decimos sí a la oración, todo cambia.

P. Livio: La Virgen, en un mensaje del 25 del mes, dijo que la oración produce milagros en el corazón y en el mundo. ¿Por qué crees que es tan poderosa la oración?

Marija: Yo creo profundamente que cuando rezamos es por haber dicho sí al Señor. Al principio, llegaban aquí muchos enfermos y a nosotros nos sorprendía ver tantas enfermedades que nosotros ignorábamos debido a nuestra corta edad. La Virgen nos pedía rogar por ellos, pedir a los sacerdotes que los bendijeran. Orar, como decía Jesús, que cuando hay dos o más unidos en la oración, Él está con nosotros. Así, rezando unidos, empezaron los milagros. Para nosotros era una experiencia nueva. Nuestra confianza crecía y a veces, a pesar de estar muy cansados, le decíamos al Señor: “estamos aquí para hacer Tu voluntad, sírvete de nosotros”. No solamente la oración, también el ayuno, los sacrificios, las novenas. Ahora, en junio, toca la novena del aniversario de las apariciones y cada año pensamos en hacer más para el proyecto de la Virgen, con su presencia entre nosotros, por la salvación del mundo, por los sacerdotes… Ponemos muchas buenas intenciones en nuestro corazón para decirle a la Virgen que escuche nuestras oraciones y Ella se siente muy feliz. ¡La Virgen está con nosotros! ¡Dios está con nosotros! Por esto, dice que cuando oremos abramos nuestros corazones, sobre todo cuando recemos el rosario. Ella recibe nuestras oraciones y las entrega a su Hijo Jesús. En Galilea, cuando dijo a Jesús que hacía falta vino, sabemos lo que pasó, pues bien, es también así en nuestra vida espiritual y también en la material. La Virgen es muy práctica porque en Caná de Galilea cuando faltaba vino, dijo: “Haced lo que Él os diga”. Y ahora, lo mismo. No solamente desea que estemos bien y en paz, sino más que eso y Ella sabe que tenemos el potencial para hacer mucho más. Quiere nuestra felicidad, en la confianza, en el amor y en la oración poniendo a Jesús en el centro de nuestra vida, en toda la humanidad.

P. Livio: Dime Marija, sabemos que la Virgen difícilmente nos regaña. Ella siempre nos invita a no dejar de lado la oración, pero creo que ese “no” significa una advertencia maternal a la que no hacemos caso, ¿no te parece?

Marija: Sí. Debo decir que las palabras que más me han llamado la atención del mensaje han sido estas: “Que vuestra esperanza sea la alegría del encuentro con el Altísimo en la vida diaria”. ¡Esto es lo que nos falta en la vida cotidiana! Podríamos decir que todo el mensaje es muy exigente. Tenemos que poner mucho empeño en ese encuentro diario con el Altísimo. Lo debemos hacer con nuestras oraciones y sobre todo poniendo a Dios en el centro de nuestra vida.

P. Livio: Me gustaría decir que en la vida se pueden vivir muchas alegrías, pero, no sé cómo decirte, son pequeñas alegrías de este mundo. Pero si se ora con el corazón, aunque por pocos minutos, en el silencio, se siente Su presencia, se siente una alegría de Paraíso. ¿Verdad Marija?

Marija: Sí, es verdad. Si tenemos a Dios en el corazón, aunque nos sacuda cualquier terremoto en nuestra vida, igualmente mantendremos la alegría, porque la nuestra es una alegría de eternidad. Creo que la Virgen, en todos estos años, ha puesto en mi corazón y en tantos otros su sombra. Yo digo que cuando la Virgen nos mira, es el Cielo que nos contempla. Ella nos mira con los ojos del Cielo, no con los de la Tierra. La Virgen posee una alegría inmensa a pesar de estar también en la Cruz, de haber vivido la Pasión de su Hijo Jesús, pero Ella, con los ojos del Cielo, lo ve todo de otra forma. La Virgen nos quiere ayudar, nos quiere impulsar a obtener esa dicha.

P. Livio: A mí me gustaría que la Virgen se apareciese todos los días hasta el fin del mundo porque nos ha dicho que estas son sus últimas apariciones en la Tierra. Ahora, el 25 de junio será el 37º aniversario. ¿Te parece que el 40º podría ser un número significativo?

 Marija: ¡Podría, pero podría ser también mañana! Igual que dijo una vez a Jakov que podía ser de un día para otro. Sobre todo, debemos ser conscientes de que esto es un don que no merecemos. El Señor ha querido que fuéramos instrumentos, como si fuéramos tubos que llevan el agua al desierto. Cuando llega el agua al desierto, llega la frescura, llega la vida, los colores cuando todo florece… Así vemos pues, que la Virgen con sus mensajes, nos ha querido llevar a Jesús. De la colina de las apariciones, nos ha llevado a la Iglesia y nos ha dicho que allí está la frescura, allí está nuestra alegría, allí está nuestra vida. Delante de Jesús en la adoración, en la oración, viviendo los Mandamientos, los problemas dejan de existir. Pero atención, no como los fariseos, sino con humildad.

P. Livio: Debemos aprovechar este tiempo de gracia que se nos ofrece porque puede que no lleguemos a tiempo.

Marija: La Virgen dice que son sus últimas apariciones. Por esto, yo siempre invito a todos, sobre todo a los oyentes de Radio María, porque esta radio surgió de modo milagroso a través de sus mensajes, a tener muy en cuenta lo que Ella nos dice: “Convertíos, convertíos, convertíos.” “Orad, orad, orad.” Pero no porque nosotros tengamos necesidad de orar, sino porque con la oración, nos encontramos con Dios. Sin Él, somos como una rama frágil de un árbol que con el viento puede quebrarse. Cuando somos fuertes en la fe, ningún huracán puede desplazarnos.

P.Livio: Te quiero hacer una pregunta Marija. Tú has recibido la gracia de ver cada día a la Virgen, ¿podrías decirme cual su mayor preocupación, según sus palabras, su mirada…?

Marija: Yo creo que lo más importante que dice la Virgen es que sin Dios no tenemos ni futuro, ni vida eterna. La Virgen insiste tanto en la oración porque si se ora, ya existe la esperanza, ya se toma esa decisión. Una persona que ora, es una persona positiva, lo han dicho también los científicos comprobando que quien ora se cura más rápidamente. Es como quien se abraza mutuamente con amor, pero no con el amor que hoy en día nos hacen ver, es decir, hoy te amo y mañana dejo de amarte, sino con el amor de los primeros cristianos que compartían todo, se amaban entre si  y así testimoniaban su fe. En nuestros días, no hay testimonio, no hay el deseo de compartir. Desafortunadamente, el diablo ha puesto en nuestras vidas ese aparato que tantas veces lo tenemos en las manos día y noche, donde nos mandan mensajes para decirnos que Dios no está. En cambio la Virgen nos insiste en que sin Dios no existe futuro, ni vida eterna.

P. Livio: Ve un mundo en el cual no resplandece el sol de la gracia, de la luz de Dios. Sin duda esta es su preocupación.

Marija: La Virgen nos llama precisamente a esto. El Padre nuestro que está en el Cielo, nos ha mandado a su Madre para conducirnos a Él. Lo vemos a través de la conversión de tantas personas que han redescubierto las ganas de vivir. Deseo para todos nosotros ese descubrimiento de la oración, de redescubrir a Dios, de descubrir la vida eterna que Jesús nos ofrece a través de su muerte. Creo que no somos conscientes de lo afortunados que somos.

P. Livio: Marija, por último, te pido una oración, sobre todo por los enfermos, por los ancianos y por todos aquellos que se encuentran en momentos de prueba, a la Reina de la Paz.

Marija: De todo corazón. Radio María está en el corazón de todos nosotros los videntes, porque sabemos que la Virgen está usando esta radio para ayudar a muchas personas solas, enfermas. Gracias al Cielo, Radio María es su luz para vivir mejor este camino. Debemos sostenernos con la oración.

P. Livio: Gracias Marija y empecemos pues nuestra oración.

 

 

 

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