Oremos hoy por la fe y la esperanza en nuestros corazones

«¡Queridos hijos! También hoy Dios me ha permitido estar con ustedes para invitarlos a la oración y al ayuno. Vivan este tiempo de gracia y sean testigos de esperanza, porque les repito, hijitos: con la oración y el ayuno incluso las guerras pueden ser suprimidas. Hijitos, crean y vivan en la fe y con la fe este tiempo de gracia; mi Inmaculado Corazón no abandona a ninguno de ustedes en el desasosiego si recurre a mí. Intercedo por ustedes ante el Altísimo y oro por la paz en sus corazones y por la esperanza en el futuro. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!».

(Mensaje del 25 de febrero de 2021)

 

Recemos el Salmo 91

Tú que habitas al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Omnipotente,

dile al Señor: «Mi amparo, mi refugio,

mi Dios, en quien yo pongo mi confianza».

El te librará del lazo del cazador

y del azote de la desgracia;

te cubrirá con sus plumas

y hallarás bajo sus alas un refugio.

No temerás los miedos de la noche

ni la flecha disparada de día,

ni la peste que avanza en las tinieblas,

ni la plaga que azota a pleno sol.

Aunque caigan mil hombres a tu lado

y diez mil, a tu derecha,

tú estarás fuera de peligro:

su lealtad será tu escudo y armadura.

Basta que mires con tus ojos

y verás cómo se le paga al impío.

Pero tú dices: «Mi amparo es el Señor»,

tú has hecho del Altísimo tu asilo.

La desgracia no te alcanzará

ni la plaga se acercará a tu tienda:

pues a los ángeles les ha ordenado

que te escolten en todos tus caminos.

En sus manos te habrán de sostener

para que no tropiece tu pie en alguna piedra;

andarás sobre víboras y leones

y pisarás cachorros y dragones.

«Pues a mí se acogió, lo libraré,

lo protegeré, pues mi Nombre conoció.

Si me invoca, yo le responderé,

y en la angustia estaré junto a él,

lo salvaré, le rendiré honores.

Alargaré sus días como lo desea

y haré que pueda ver mi salvación».

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