El significado de la evengelización en Medjugorje

La celebración del misterio de la salvación es la experiencia más inolvidable para los peregrinos de Medjugorje. Es este el motivo principal de su presencia en el santuario. La experiencia del encuentro con el misterio de la fe los lleva a ser más o menos conscientes del hecho de que vale la pena vivir en el gris de la vida cotidiana.

Los factores principales que los convencen son la celebración eucarística, los mensajes de la Virgen con los cuales se han puesto en contacto y la religiosidad que los ha entusiasmado.

En Medjugorje se predica de una manera verdaderamente simple. Los Evangelios siguen el calendario litúrgico e indican el camino para su realización en la vida del hombre contemporáneo. Se pone el acento en la conversión como camino hacia la paz, en la oración, el ayuno, el perdón y en las obras de caridad. Estos y otros mensajes se fundan sobre cuanto ha sido escrito en el Evangelio de Juan: “Haced lo que El os dice” (2,5). Los mensajes son una invitación maternal y un ruego, ellos respetan la libertad del hombre y procuran alentarlo para hacer el bien. Su objetivo es el de estimular al individuo a la conversión personal, sólo entonces pueden subseguirse otros efectos.

Las homilías, como también los mensajes, por su forma y contenido reflejan la simplicidad de todos los eventos de Medjugorje.

Medjugorje fue inmediatamente acogido por un gran número de personas en todo el mundo como un fenómeno religioso llegando a ser después un movimiento religioso de vastas proporciones, entre otras cosas, también por la simplicidad del mensaje.

Los peregrinos de Medjugorje cuando regresan a sus propias comunidades no permanecen pasivos.

Ellos primeramente procuran vivir los mensajes y el Evangelio y de participar activamente en la iglesia local. Se crean así las comunidades de oración que viven en el espíritu de los mensajes. La invitación de María está dirigida a todos a fin de que como Abraham emprendan el camino a lo desconocido, a través de los territorios inexplorados de la fe, conducidos por el llamado de Dios a la libertad.

Es difícil evaluar el efecto de la aparición de la Virgen en el mundo de hoy. Eso sí, hay algo cierto: aquello que los pastores de la Iglesia muchas veces no se atreven a nombrar, es realizado por el Espíritu Santo por medio de las apariciones de María y de Sus mensajes al mundo. El mundo de los pequeños acoge y comprende la palabra de María. La fe y la experiencia de la Sagrada Escritura vuelven a ser vivas y actuales. Por medio de María, Dios renueva la Iglesia y el mundo.

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