El XVI Congreso Iberoamericano de la Reina de la Paz en República Dominicana comenzó oficialmente con la llegada y acreditación de los participantes, dando inicio a un encuentro que, como en cada ocasión que se celebra, se caracteriza por la alegría, el espíritu de comunión y de oración.

En horas de la mañana, fray Danko Perutina, presidente del Centro Informativo Mir Medjugorje, se reunió con los representantes de los países que integran la Fundación Centro Medjugorje.

Por la tarde, sobre las 17 horas, se realizó la ceremonia de apertura que fue presentada por Oriol Vives y L. Miguel Onieva, presidente y vicepresidente de la FCM, respectivamente. La misma contó con la tradicional procesión de banderas y, a medida que las delegaciones participantes del congreso fueron pasando una a una, los representantes, compartieron unas breves palabras al auditorio.

Cuando fue el momento en que se presentó Venezuela, el P. Inocencio Llamas, asesor espiritual de la Fundación Centro Mejugorje, notablemente emocionado, llamó a todos a permanecer unidos: «No se dividan nunca, estén siempre unidos. Estoy muy feliz de tener a tantos amigos en toda América Latina. Es muy importante que se mantengan juntos, que no haya divisiones, que haya unidad y fraternidad siempre».

Posteriormente, los congresistas rezaron el Santo Rosario y participaron en la Santa Misa presidida por Mons. Jesús Castro Marte, Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, videpresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED).

El primer día del congreso concluyó con la conferencia: “Las 5 piedras, un camino de santidad”. Al reflexionar sobre el sentido profundo del Congreso, el P. José Puerta recordó que este encuentro no es casualidad, sino una convocatoria personal de la Virgen, e invitó a vivir una fe sólida basada en la oración, el ayuno, la Eucaristía, la lectura de la Biblia y la confesión.

“Este es un congreso donde la Virgen nos ha llamado y nos ha convocado por nuestro nombre y tenemos el compromiso de responderle a la altura del llamado. Cinco piedritas que no son magia, funcionan solo si se viven con amor y perseverancia. La Virgen nos dice, queridos hijos, si viven estos mensajes, serán felices aquí y en la eternidad. Cinco piedritas pequeñas, pero en manos de hijos e hijas obedientes, derriban gigantes, sanan heridas y abren camino de santidad”, con esta imagen sencilla pero profunda, el sacerdote subrayó que la santidad comienza en lo pequeño vivido con fidelidad.

Asimismo, el P. José Puerta hizo un llamado claro y exigente a no conformarse con una fe mediocre, sino a aspirar a la santidad verdadera: “Y el Señor no nos quiere buenos, recuerden que nos quiere santos. Tenemos que marcar la diferencia en este mundo de hoy que agoniza por falta de Dios, que agoniza porque los antivalores están arropando los ambientes, y tú y yo estamos llamados a hacer luz en medio de la oscuridad, hacer sal en medio de nuestra gente para darle sabor a nuestra vida y a la vida de los que nos rodean”.

Profundizando en la responsabilidad personal de cada creyente, el sacerdote insistió en la apertura a la gracia como condición indispensable: Es un llamado importante y está en tus manos que nos abramos a la gracia de Dios, que nos abramos al obrar de Dios. Lo importante es que cuando salgamos, salgamos hechura de Jesús y María, presencia de Jesús. Tú y yo estamos llamados a hacer luz en medio de la oscuridad”.

Finalmente, el P. José concluyó su homilía con una exhortación directa y personal, invitando a una respuesta decidida al llamado de la Virgen: “Hoy María nos pone las cinco piedras en las manos, te pone a ti, a cada uno de nosotros, a ti las cinco piedras en tus manos y la pregunta es, ¿la vamos a usar o la vamos a soltar? ¿Las vas a usar o las vas a soltar? Que al salir de aquí, queridos míos, podamos decir, madre, aquí estoy, quiero caminar hacia la santidad contigo, enséñame a usar las piedritas, amén. ¡Ave María Purísima! ¡Viva la Gospa!”.

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