«Y cuando diriges la mirada a la cruz en la que Jesús fue clavado, contemplas el signo del amor, del amor infinito de Dios hacia cada hombre».
En el altar exterior de la iglesia de Santiago Apóstol en Medjugorje, ante una multitud de feligreses y peregrinos, se celebraron los oficios del Viernes Santo, durante los cuales la Iglesia conmemora la pasión y muerte de Cristo en la cruz. Los oficios del Viernes Santo constan de tres partes: la Liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la santa comunión.
La liturgia se desarrolló en un ambiente de recogimiento y silencio, y en el centro estuvo el anuncio de la Pasión del Señor. El vicario parroquial en Medjugorje, fray Antonio Primorac, dijo en su homilía que «los oficios del Viernes Santo comienzan en silencio. Desde la conciencia de que estoy ante lo Inefable», y que «este nuestro silencio no está vacío, sino lleno de símbolos; lleno de oración y de clamores; con la mirada dirigida a Aquel que habla por medio de la Cruz», y luego citó también uno de los mensajes de la Virgen en el que la Reina de la Paz nos invita: «Arrodíllense ante la Cruz y recen, porque de la Cruz vienen grandes gracias a sus vidas».
«Y cuando diriges la mirada a la cruz en la que Jesús fue clavado, contemplas el signo del amor, del amor infinito de Dios hacia cada hombre. Miras la fuente de tu salvación. Esa cruz es fuente de la misericordia del Padre que abraza al mundo entero. Por la cruz de Cristo el mal ha sido vencido, la muerte derrotada, se nos ha dado la vida y se nos ha devuelto la esperanza», dijo fray Antonio, quien al final invitó: «Mira la cruz, mira a Cristo Crucificado, y de allí vendrá para ti una esperanza que nunca desaparece, la que perdura hasta la vida eterna».
El Viernes Santo es el único día del año sin la celebración de la misa, lo que subraya aún más el misterio de la pasión y muerte de Cristo en la cruz.
El Viernes Santo, a partir de las 11 horas, un gran número de fieles se reunió y participó en la devoción del Vía Crucis en el Križevac. En oración, silencio y comunión, los fieles siguieron el camino de la pasión de Cristo, llevando también sus intenciones personales. El Vía Crucis para los feligreses y peregrinos fue presidido por el párroco de Medjugorje, fray Zvonimir Pavičić.

