Medjugorje – Virgen de Medjugorje

P. Ricardo Hernández: “El Congreso ha sido entrar en la Escuela de María”

Durante el XVI Congreso Iberoamericano de la Reina de la Paz, el P. Ricardo Hernández, sacerdote de Puerto Rico, quien encontró su vocación sacerdotal en Medjugorje y asistía por primera vez a un congreso, compartió su vivencia personal del encuentro, marcado por la espiritualidad de Medjugorje y el lema “Elegidos para llevar alegría y paz”. Sus palabras reflejan la profundidad interior con la que experimentó estos días de gracia.

“Ha sido la primera vez que asisto. Ha sido maravillosa”.

Al explicar lo que más lo conmovió, expresó: “Lo que más me ha gustado es sentir que Medjugorje ha venido aquí. Que Medjugorje ha estado aquí con muchos que hemos conocido a la Virgen, que amamos a la Virgen, y quienes también han sentido ya la llamada y el eco de la Virgen a través de sus hermanos. La presencia de hermanos, la de la comunidad de la parroquia de Medjugorje y también de tantos centros de oración y de la misma Fundación y de todos quienes trabajan es algo maravilloso. Sé que es parte integral de la construcción de lo que la Virgen quiera hacer”.

Profundizando en esa imagen, añadió: “Un edificio, un monumento para Jesús, como lo ha hecho en tantas apariciones de la historia, que manda a construir una iglesia y levantar un monumento para su Hijo amado. Pero ese monumento ahora es en cada uno de los corazones donde ella quiere triunfar”.

El Congreso —según explicó— fue para él una experiencia formativa y espiritual muy concreta: “Aquí ha sido, específicamente, una experiencia de entrar en la Escuela de María, para recordar, dejar que la Madre pueda repetirnos otra vez lo esencial, que lo olvidamos fácilmente porque el mundo nos envuelve con tanto ruido y con tanto desorden. Aquí es entrar otra vez en esa tranquilidad del orden, que es la paz, de la que hablaba san Agustín y es la que la Reina, la Gospa, nos ayuda a reencontrar”.

También destacó la dimensión eclesial del encuentro: “La experiencia de oración, del júbilo, el compartir y la reflexión profunda basada en los mensajes, sobre todo como la Iglesia nos ha dado ese don de asumirlo. Ver el eco y también las mismas citas de los mensajes, como ahora desde el Magisterio Ordinario y aquí recordado, resuena como una gran victoria para nuestra Madre, para nuestra Reina, para la Gospa, y nos ha llenado de mucha paz, júbilo, esperanza y deseo de trabajar por la paz”.

Finalmente, concluyó con un deseo que sintetiza el espíritu vivido: “Buscar y hacer la paz para ser nosotros también la paz de la Reina del Cielo, para que el Corazón de Cristo, con el de María, reine en nuestros corazones. Es una alegría y un privilegio grande haber estado. Que Dios siga bendiciendo toda la obra de información y divulgación que desde Medjugorje, y también en muchos lugares del mundo, hermanos se han unido a ese proyecto vivo que la Madre tiene desde allá, entre montañas, en Medjugorje, hasta acá, América y al resto del mundo. Que Dios los bendiga”.

Su testimonio resume la experiencia de muchos: un Congreso vivido como escuela, como reencuentro con lo esencial y como envío renovado a trabajar por la paz.

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