La llena de gracia

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María es la mujer más amada de toda la historia y la Palabra así lo proclama, “desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada” (Lc 1, 48). Por eso, tú, debes amarla porque Dios la amó primero y le entregó a su Hijo muy amado, Emmanuel (cf Is 7,14 Mt 1,22-23).

Ella es el vaso espiritual, vaso venerable y vaso insigne de devoción. Lo es por la única y simple razón que Dios deseó que Ella fuera el nuevo Jardín del Edén, como lo deseó con Adán y Eva, pues Ella es la nueva Eva que contiene el nuevo Adán fruto del árbol venerable: María (Lc 1,42).

Ella es el vaso lleno de la gracia de Dios (Lc 1,28), donde los pecadores seremos saciados del Santo Espíritu, pues Él mora en Ella, “en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el Niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo”.

Permite que María te llene de gracia, que esté a tu lado y te llene con el Santo Espíritu. Donde está María, está el Espíritu y ahí está Jesús que es el ungido de Dios: el lleno del Espíritu Santo.

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