Medjugorje – Virgen de Medjugorje

Fray Danko Perutina: «La conversión comienza en el propio corazón, se alimenta en los sacramentos y se proyecta en la misión»

En el cuarto día del Congreso, fray Danko Perutina dio la conferencia titulada “Medjugorje, una llamada a la conversión”, retomando primero las líneas de acción que había presentado dos días antes.

Una misión concreta para cada país

Recordó que la tarea principal no es solo recibir gracias, sino asumir responsabilidades. Insistió en tres compromisos concretos: encontrar en cada país al menos un medio de comunicación —“no necesariamente católico”— al que enviar contenidos de Medjugorje; designar una persona que redacte noticias relacionadas con esa realidad; y contar con alguien que pueda encargarse del diseño gráfico y la producción audiovisual.

“La Virgen nos pide que seamos responsables a los que estamos aquí”, afirmó, subrayando que no basta con pedir: “Señor, tócame, hazme una persona nueva”, para luego volver a casa sin compromisos. Con especial referencia a América Latina —donde recordó que viven millones de católicos— animó a utilizar los medios de comunicación como instrumento para difundir el Evangelio y el mensaje de la Virgen al mayor número posible de personas. Incluso, con tono firme pero cercano, advirtió que en dos meses evaluarán el cumplimiento de esta tarea.

“Conviértanse y crean en el Evangelio”

Ya en el núcleo de su nueva intervención, fray Danko centró su mensaje en las palabras de Cristo: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el Evangelio”. Y fue claro: “No hay salvación sin conversión”.

Citando un mensaje del 25 de marzo de 2008, recordó que la Virgen invita a “trabajar en la conversión personal”, y aclaró con énfasis: “La Virgen no dice: trabaja en la conversión de tu suegra, de tu esposo o de tu esposa. Dice: trabaja en tu conversión”. Convertirse —explicó— significa “abrirse al amor y a la ternura de Dios”.

El obstáculo que impide el amor

Fray Danko fue directo al señalar qué es lo que impide experimentar ese amor: “El pecado”. Lo explicó con una imagen sencilla: los pecados graves son como una roca enorme en medio del camino”, que debe quitarse cuanto antes —de ahí la urgencia de la confesión—; mientras que los pecados veniales son “como pequeñas piedrecitas” que, acumuladas, terminan pesando y cerrando el corazón. Por eso insistió en la importancia de una confesión frecuente.

“Sus corazones permanecen cerrados”, recordó citando a la Virgen, señalando que la conversión es precisamente el proceso de abrir el corazón a Dios.

Cambiar de dirección

Para ilustrar qué significa convertirse, recurrió a una imagen bíblica: en la Escritura, conversión es “tomar otra dirección”. Como los Reyes Magos, que después de encontrarse con Jesús no regresaron por el mismo camino. Convertirse es cambiar la manera de pensar, abandonar los caminos del engaño y orientarse cada día hacia el bien.

También destacó que «el crecimiento del Evangelio, aunque muchas veces invisible, es real. Como una semilla que parece no moverse, pero crece silenciosamente, así actúa la gracia cuando el corazón se abre».

En definitiva, fray Danko dejó en claro que la llamada de Medjugorje no es un mensaje abstracto ni dirigido a otros, sino profundamente personal. «La conversión comienza en el propio corazón, se alimenta en los sacramentos y se proyecta en la misión. Solo así —abiertos a la gracia y comprometidos con el anuncio— el mensaje podrá dar fruto, transformando vidas y renovando la fe allí donde cada uno ha sido enviado».

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