El jueves 5 de marzo comenzó en Medjugorje el Congreso ITM 2026, que se celebra por tercera vez y se prolongará hasta el domingo. Esta conferencia es organizada por el Centro Informativo MIR Medjugorje y ha sido concebida como una plataforma para personas del sector informático y tecnológico, con el objetivo de promover el uso ético de la tecnología.
Al inicio, los participantes que visitaban el santuario por primera vez, recorrieron la parroquia junto al párroco de Medjugorje. En la apertura de la conferencia se dirigieron a ellos el visitador apostólico con carácter especial para la parroquia de Medjugorje, Mons. Aldo Cavalli; el párroco fray Zvonimir Pavičić; así como el presidente del Consejo de Administración y el director del Centro Informativo MIR Medjugorje, fray Danko Perutina y Vedran Vidović, respectivamente.
Representantes de la Hrvatska Pošta Mostar, Josip Bulić y Željka Šaravanja, entregaron al arzobispo Cavalli un sello postal con el motivo de este congreso ITM.
La ponencia estuvo a cargo del reverendo Odilon Gbènoukpo Singbo, sacerdote y teólogo con doctorado en bioética y transhumanismo, quien habló sobre los desafíos éticos, la autenticidad y la fe católica en la era de la inteligencia artificial.
Al referirse a los potenciales y riesgos de la inteligencia artificial, señaló que la inteligencia artificial es solo una herramienta auxiliar para el desarrollo de la sociedad y de diversas actividades, aunque a menudo se la considere como colaboradora o incluso como otra persona. Sobre Medjugorje afirmó que es un faro espiritual en un mundo saturado de lo digital.
Posteriormente se desarrolló el programa vespertino de oración en la Iglesia Santiago Apóstol, comenzando con el rezo del rosario y continuando con la santa misa presidida por Mons. Aldo Cavalli. En su homilía invitó a preguntarnos cómo anunciaremos el Evangelio a esta forma de pensar, a esta mentalidad, a este mundo.
«Juan Pablo II lo llamó nueva evangelización, pero la actitud sigue siendo siempre la misma. El gran desafío es cómo anunciar a Dios, a quien conocemos, a este mundo sin criticarlo ni condenarlo. Si anunciamos de ese modo, sin criticar, condenar ni eliminar, conociendo a Dios y al mundo, entonces creceremos. Creceremos como creció Jesús y como crecieron los profetas, en sabiduría y conocimiento», afirmó el arzobispo Cavalli.

