Medjugorje – Virgen de Medjugorje

Carta a P. Poncho

Los amigos, son la familia que Dios nos permite escoger…

Hay personas entrañables que El Señor permite se crucen en nuestra vida para acompañarnos, para acercarnos a El, para levantarnos en la prueba, esto fue usted para mí, querido padre Poncho, aún del llanto que hay de nuevo en mi corazón por la ausencia física, hay mayor gratitud por la Gracia tan especial que me da Jesús por intercesión de su Amada Gospa por la cercanía de usted no solo a mi persona, sino también a mi familia, extrañaré sus continuas llamadas para saber de nosotros, su permanente sonrisa, sus profundas pláticas y dirección espiritual,  el grandísimo cariño con el que nos arropó.

La Madre ha dicho en uno de sus Mensajes que hay cosas que no comprendemos ahora pero que las entenderemos cuando lleguemos al Cielo, lo que si me queda claro es que los Centros y Grupos de oración María Reina de la Paz México, somos muy amados por  Jesús y Nuestra Madre ya que nos han dado la Gran Bendición de bellos Asesores Espirituales que marcan el rumbo de nuestra vida con sus catequesis, sus experiencias, su guía. La Madre Santísima ha hecho del alma de nuestros muy queridos P. Tiberio, P. Rafael, P. Amílcar y, ahora de usted,  P. Alfonso, un tesoro precioso a los Ojos del Altísimo, ha pulido sus almas hasta hacerlos merecedores del Cielo que ahora gozan  y ha hecho de todos ustedes nuestros intercesores, es así como miramos  el amoroso y especial cuidado materno que Ella ha tenido con sus hijos predilectos.

Colocar a Jesús y a Nuestra Dulcísima Madre como Centro de nuestras vidas es garantía de Gozo, de Paz, de Cielo. Le agradezco, querido padre Poncho, el Amor a Jesús y Nuestra Madre compartido con los grupos en México y donde quiera que usted caminó, el amor a muchas familias que usted acogió como suyas, de forma personal agradezco permitirme llorar en su hombro hasta mojar la manga de su camisa clerical, ese abrazo de consuelo que de parte de Nuestro Amado Jesús me dio hace unos años durante la Eucaristía en Argentina y luego al Pie de la Cruz en Jesús María.

Querido padre Poncho nos hizo falta esa visita a casa para descansar y convivir en familia que usted nos prometió hace unos meses y, esa plática pendiente, la tendremos con el Favor de Dios y la ayuda de Nuestra Madre cuando le alcance en el Cielo, Allá me ha de compartir su experiencia este verano en Medjugorje…

“¡Queridos hijos! Los llamo de nuevo a consagrarse a mi corazón y al corazón de mi Hijo Jesús. Deseo, hijitos, llevarlos a todos por el camino de la conversión y de la santidad. Únicamente así, a través de ustedes, podemos llevar muchísimas almas por el camino de la salvación. No tarden, hijitos, sino digan con todo su corazón: deseo ayudar a Jesús y a María para que muchísimos hermanos y hermanas conozcan el camino de la santidad. Así se sentirán complacidos de ser amigos de Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ” 25 octubre 2013.

Leer este mensaje me hizo recordar sus constantes recomendaciones: Consagrarnos a Jesús y María, hacer vida los mensajes para llenarnos de alegría, orar en el Santísimo presentando nuestras familias y la conversión del mundo, perdonar, amar sin medida, perseverar en la oración y en el ayuno, recibir continuamente a Jesús Eucaristía y luchar por hacer de nuestros hogares y nuestras almas oasis de paz para nuestros hermanos, trabajar incansablemente para difundir la Escuela de Amor de Medjugorje.

Con profundo respeto le  guardo en mi corazón, en el Amor de Jesús y María, que Santa María de Guadalupe, la Reina de la Paz ,Quién educó su alma para El Cielo,  sea Luz en estos momentos para todos nosotros, para que con Fe y Amor a Jesús le depositemos en Sus Sacratísimos Corazones.

Descanse en Paz querido padre Poncho. ¡Gracias por tanto!

Erika Susana

Villahermosa, Tabasco. México 1 de octubre 2020

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