Medjugorje – Virgen de Medjugorje

Entrevista a Marija Pavlovic por P. Livio

P. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un saludo muy especial a todos los oyentes de Radio María. Con mucho gozo os comunico el mensaje que nos ha dado hoy la Virgen:

“Queridos hijos, orad, trabajad y testimoniad con amor el Reino de los Cielos, para que podáis estar bien aquí en la tierra. Hijos míos, Dios bendecirá el céntuplo vuestro esfuerzo y seréis testigos entre los pueblos, las almas de los no creyentes sentirán la gracia de la conversión y el cielo estará agradecido por vuestros esfuerzos y sacrificios. Hijos míos, testimoniad con el Rosario en la mano que sois míos y decidiros por la santidad. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

P. Livio: Este mensaje, como todos, es muy bello, pero hoy me parece que dice cosas nuevas. En este mensaje, cosa que no he encontrado en otros, es que empieza con imperativos que son un programa de vida. Es decir: “Orad, trabajad y testimoniad el Reino de los Cielos.”

Marija: Sí, es muy bello. Después de la aparición un sacerdote ha dicho: “He venido a Medjugorje con un deseo y la Virgen me ha dado la respuesta con su mensaje.” Yo le he contestado que no era solo para él, sino también para mí. Creo que cada uno de nosotros siente un impulso con este mensaje, el impulso de hacernos orar, trabajar y testimoniar para el Reino de los Cielos. Es muy bonito porque ya en las primeras palabras que ha dicho, nos ha dado el programa, como tú bien dices. La Virgen estaba espléndida. Hemos orado tanto aquí en Medjugorje, como cada 25 de mes empezamos el día con la adoración desde las 08 a las 09 y durante todo el día se ora preparando su llegada, se sube a la colina, etc. Después, de las 20 a las 21 se hace de nuevo la adoración para agradecer la presencia de la Virgen, por el mensaje que nos ha dejado y para saber acogerlo. Luego, y durante toda la noche, la parroquia y los peregrinos, que son tantísimos, hacen la adoración silenciosa y la iglesia permanece abierta toda la noche. Es muy bonito ver tanta gente que forma parte de ese Reino de los Cielos, que sienten las ganas de testimoniar porque han sabido recibir ese don. Esto, aquí en Medjugorje, es una cosa estupenda.

Livio: Marija, este Reino de los Cielos nos recuerda que tenemos que orar y testimoniar en primer lugar en nuestro corazón, para después poderlo difundir a la sociedad.

Marija: Sí, porque la Virgen sigue el mensaje diciendo: “para que podáis estar bien aquí en la tierra.” Esta tarde, después de la aparición, he pensado en el testimonio que nos dio ayer una señora alemana. Dijo que tenía la medalla milagrosa de su hijo que iba a la guardería y que para ir a la piscina le habían prohibido llevarla diciéndole que cuando un niño nada, podría estrangularse con la medalla. Discutieron acerca de esto y la señora decidió, junto con una amiga, hacer una especie de tienda, diríamos, con productos para niños, ya sea de ropa y de otras cosas, con la marca de la medalla milagrosa. Dijo que tenían mucho éxito, que muchas mujeres iban a comprarles y les iba muy bien y eso que no hacen más que enganchar la medallita en todas las prendas y toda clase de artículos para niños. Por lo tanto, no trabajan solo para la Virgen, sino para el Reino de los Cielos en una pequeña cosa cotidiana. Cuando a ella le prohibieron que su hijo llevase la medalla milagrosa, ella decidió que todos los niños debían llevarla incluso los que no creen, ¡y así es!

P. Livio: Sí, es un testimonio muy bonito.

P. Livio: Marija, quería decirte que ya una vez la Virgen nos había dado a entender que, si uno está en paz con Dios, la vida aquí en la tierra, también es placentera. Es decir, que también la vida material con sus cruces teniendo a Dios en el corazón, puede ser un pequeño paraíso.

Marija: Esto es exactamente lo que la Virgen quiere hacer con nosotros. Por esto, muchos peregrinos, aquí en Medjugorje, dicen que se sienten como en el paraíso porque en cada esquina y lugar encuentran gente con el mismo deseo. Tantas personas de lenguas diferentes, pero aquí se entienden todos. Cuando esperamos la aparición, o bien en la adoración, se reza en varias lenguas, pero se siente esa uniformidad en la oración, esa unión en el corazón por parte de todos y esto es algo muy bello. La Virgen nos lleva a todos a su Hijo Jesús.

P. Livio: Marija, a mí me ha impresionado esa palabra “trabajar” porque también en el Evangelio dice que Dios manda a trabajar a su viña, también dice del esfuerzo, del céntuplo… ¿Cómo debemos interpretar todo esto? ¿Ser activos en cualquier empeño que tengamos en esta vida, como ser padres de familia, nuestro trabajo, es decir, que todos pueden ser medios para santificarnos?

Marija: Exactamente. Trabajar con claridad. En estos días ha venido a Medjugorje un sacerdote que estuvo de retiro en el mes de marzo en Roma. Él es exorcista y estos días ha venido de América Latina para unos días de descanso y me ha dicho que en el retiro que tuvo en Roma, los carabinieri habían dado un testimonio diciendo que la juventud actual se siente atraída por el ocultismo, el satanismo, la masonería, todas esas cosas de magia y brujería. Han dicho que, en Alemania, en el encuentro del día de Pentecostés hay 60 mil jóvenes que oran al diablo. En Italia, los jóvenes se sienten más atraídos por el satanismo y todas estas magias que ¡por Dios! ¡Es por esto que vamos mal! Yo creo que hay tanto por hacer, sobre todo para acercar a la gente. Pero tantas veces oigo decir que no se puede testimoniar por no interferir en la libertad del otro, o decir que no podemos mostrar la cruz o llevar el rosario en la mano por no influir en los demás y que debemos rezar cuando no nos ven. En cambio, la Virgen dice: “Testimoniad con el rosario en la mano.”

P. Livio: Esto que nos dice la Virgen es una clara invitación a no tener vergüenza de mostrar nuestra fe.

Marija: No solamente, porque también dice que tenemos que trabajar y esforzarnos. Dice que Dios bendecirá el céntuplo nuestro esfuerzo y seremos testigos entre los pueblos. Es decir, no solo en nuestra casa, sino que nos manda a todos los pueblos. Nos manda a ti, a mí, a todos entre los pueblos. A los pueblos paganos, a pueblos lejanos, a aquellos que son bautizados, pero que se han alejado. La Virgen es muy concreta en este mensaje.

P. Livio: Parece como si quisiéramos ir contracorriente, porque por respeto a los demás, escondemos nuestra fe y de este modo los demás no se pueden convertir. En cambio, la Virgen dice que, si somos testimonios sin miedo, trabajaremos para que los demás sientan la gracia de la conversión. Somos necesarios, debemos ser visibles, si no, ¿Cómo podrán convertirse?

Marija: De hecho, cuando la Virgen dice: “Testimoniad con amor el Reino de los Cielos para que podáis estar bien aquí en la tierra” es porque cuando nos escondemos no nos sentimos bien, si no trabajamos, no estamos bien, si no oramos, no estamos bien. Por esto la Virgen nos da este programa para nuestra vida.

P. Livio: Dime Marija, me gusta mucha la afirmación de que nuestros esfuerzos serán agradecidos, porque a veces pensamos ¿Qué puedo hacer yo para convertir a los demás? Pero si nosotros ponemos nuestra pequeña parte, nuestra pequeña aportación, Dios nos da el céntuplo, es decir, que multiplica nuestros esfuerzos. Jesús hizo la multiplicación de los panes y los peces, entonces, es Dios quien piensa en multiplicar los esfuerzos de nuestro trabajo.

Marija: Sí, yo también he pensado esto. Es decir, que nosotros debemos hacer nuestra parte de la mejor manera posible, no como fanáticos, pero sí como personas que vivimos completamente la fe. No necesitamos hacer grandes cosas para convertir a alguien. La Virgen nos dice que debemos dar ejemplo con nuestra vida, con la oración, con el testimonio de modo concreto. A veces, tiene que ser también con sacrificio, con nuestro propio esfuerzo. ¡No es fácil ayunar! Pero cuando ayunamos, nos volvemos más fuertes, más concretos, porque en la vida cotidiana a veces debemos decir: el pecado es pecado y la santidad es santidad y nosotros hemos elegido la santidad. La oración debe ser el alimento para poder trabajar y testimoniar.

P. Livio: Son muy importantes todas las palabras que hay en el mensaje como la de “trabajar”, que me gusta mucho, pero también las de “esfuerzo”, “fatiga” y “sacrificio”. Esto quiere decir que se está bien en la tierra, pero este bien espiritual y también material, es fruto de un compromiso cotidiano. Es decir, que debemos trabajar mucho para el Reino de los Cielos, esforzarnos y sacrificarnos de verdad. Es importante entender que debemos ganarnos ese pequeño terreno en el Paraíso.

Marija: Es verdad. Esto es lo que la Virgen ha querido siempre. Ella nos dice que nuestra mirada debe estar siempre puesta en la vida eterna, así sabremos por qué trabajamos y nos sacrificamos. Yo veo que las personas que trabajan con amor por Dios, Él les da el céntuplo. Yo misma soy testimonio de tantas ocasiones en que ya no puedo más y el Señor me da tanta fuerza, que me dicen que parezco estar tan fresca y descansada, y yo les respondo que, a pesar de mi cansancio, estoy fresca como una rosa porque el Señor me pone en el corazón esta alegría y ese deseo de vida eterna. Si hay este deseo de vida eterna, este deseo de trabajar para Dios, sentimos esa frescura a pesar de nuestros esfuerzos y sacrificios.

P. Livio: Me gustaría subrayar el hecho de que el primer imperativo es “orad”. Cuando vine a Medjugorje al principio de las apariciones, lo que aprendí fue que la oración es un estado de máxima actividad, también la importancia del Santo Rosario. Creo que debemos ser concretos. La oración, la cruz, la Eucaristía y el Santo Rosario son las fuentes de gracia que nos dan los instrumentos de batalla necesarios.

Marija: Sí, es verdad. Aquí lo vemos mucho esto, no solo en los programas de los peregrinos que ya empiezan de buena mañana. Yo los veo porque mi casa está junto a la colina de las apariciones. Ahora en verano, hasta las 13.00 o 13.30 horas se oye la oración del rosario y a las 16.00 horas ya vuelve a empezar. Es muy bonito oír ese aire de oración continua. A veces se oye oración de lamento y pienso que esa persona ha venido al lugar indicado ya que la Virgen la pondrá bajo su manto y la llevará a su Hijo. Nadie ha estado jamás más enamorado de Dios que la Virgen. Ella es Su sierva. Ella es la que ha dicho “Sí” a la voluntad de Dios. Por esto, nos llama a nosotros también a ser esas manos abiertas para ayudarla. La Virgen no nos necesita porque Ella ya está en el Paraíso, pero con nuestras oraciones, es Ella la que nos ayuda a nosotros, ayuda a los que están alejados, a los que no creen, que no aman, que no esperan, que no tienen ninguna esperanza. Un seminarista de Noruega me ha dicho que allí, en un país en el que tienen un espacio enorme, muchos jóvenes se suicidan. Tienen tanto bienestar, no necesitan nada material, pero cuando les habla como seminarista y les dice que el año próximo será sacerdote, lo escuchan con tanta curiosidad, incluso con alegría de que alguien les lleve la Buena Nueva, de que alguien les hable de Dios, de la Virgen. Esto, yo también lo he experimentado las veces que he ido a ese lugar a dar testimonio. Este seminarista ha venido aquí para agradecer a la Virgen y pedirle fuerzas porque hacen falta sacerdotes y testimonios.

P. Livio: Marija, este mensaje es una mina de aprendizaje. Yo quisiera subrayar que a los que nosotros llamamos “no creyentes”, la Virgen los llama “las almas de los que no creen”. Es decir, que nos recuerda que tenemos un alma. Que tenemos un alma espiritual e inmortal. Que la gran batalla que ha habido a lo largo de la historia, especialmente en nuestros días, entre la Virgen y Satanás, es para las almas inmortales, para llevar al Paraíso las de la Virgen y a la ruina las del diablo. La Virgen dice que las almas de los no creyentes sentirán la gracia de la conversión. Es decir, que Dios da la conversión a los que no creen, pero creo que se lo quiere hacer sentir a través de nuestro testimonio. ¿No te parece?

Marija: Exactamente. Yo veo que llegan aquí personas totalmente alejadas de Dios y con lo que aquí se respira, con lo que ven y oyen, de un día para otro, empiezan una vida nueva. Cuando nosotros testimoniamos y afirmamos que el Cielo existe, que existe el infierno y el purgatorio, nos dicen que se les había dicho lo contrario y que no lo creen. Pero cuando les decimos que lo hemos visto y que, además, incluso físicamente, Vicka y Jacob han estado allí cuando la Virgen les llevó de la mano, entonces empiezan a pensar, a orar y se dan cuenta de que la vida no se acaba aquí como piensan muchos. Es a través de esos pensamientos sobre nuestra existencia que empiezan a rezar a la Virgen que es la estrella que nos lleva a la vida eterna, la que nos lleva a su Hijo Jesús. La Virgen es increíble, es incansable y siente ese gran amor por nosotros, por todas esas personas que viven alejadas y vienen a Medjugorje por curiosidad. A esto le podríamos llamar “la santa curiosidad” porque Dios ya ha puesto una pequeña semilla en sus corazones. A través de la curiosidad, se dan cuenta de que la gente no es estúpida, observan como rezan, como trabajan para la vida eterna y ven como son bien acogidos, amados y se sienten parte de una cosa que no se acaba, que nuestra alma es para la eternidad y que esta vida en la tierra es como un juego en el que se juega el Paraíso o el infierno. Esta elección es una puerta, una abertura a la oración. Ninguno de nosotros ora lo suficiente, sabemos que tenemos toda la vida para aprender. Por esto, la Virgen nos dijo que pusiéramos la Sagrada Escritura en un sitio visible en nuestra casa para leerla. A menudo nos damos cuenta de lo mucho que todavía hay por conocer. ¡Imagínate cuando vayamos al Paraíso!

P. Livio: Sí Marija, es verdad. Y ahora para terminar, la Virgen no quiere se seamos mediocres, quiere que seamos santos y nos prepara para la santidad. Marija, ¿Qué hay que hacer, incluso las personas más sencillas, los pecadores, para seguir este camino de santidad?

Marija: La Virgen empieza con: “Queridos hijos, orad” porque el que ora, ama. La persona que ora, ama sobre todo a Dios y ama ser amado. Cuando tenemos el encuentro con Dios, podemos testimoniar nuestra propia experiencia y seremos testimonios de nuestro amor con Dios, de nuestro amor con la Virgen. Me acuerdo que, al principio, mis amigas me decían que nos habíamos vuelto muy valientes, tanto que estábamos dispuestos a morir. Esto es porque habíamos experimentado el Amor de Dios y es que cuando se experimenta ese Amor, estamos dispuestos a cualquier sacrificio. Debo decir también que nosotros, los videntes, no tenemos una vida fácil, pero es como cuando uno se pone un impermeable por el que la lluvia resbala. También así pasa con las cosas del mundo, con los sacrificios cuando tenemos enfrente una meta como es la vida eterna. Todas las cosas se vuelven insignificantes, por supuesto sin quitarles la importancia ya que forman parte de la vida. San Pablo decía: “Quien no trabaja, no come.” Por lo tanto, nosotros debemos hacer nuestra parte. Si nosotros hacemos nuestra parte, Dios nos bendecirá y nos ayudará de mil maneras. Cuando aquí llegan personas desesperadas por la razón que sea, les decimos que se consagren a la Virgen, que le consagren la familia, el trabajo, etc. La Virgen los ha escuchado porque han confiado en Ella. En Caná de Galilea la Virgen le dijo a Jesús: “No tienen vino”. Desafortunadamente, hoy en día no se confía en Dios y es por esto que estamos mal, pero si confiamos en Dios, Él nos dará en céntuplo, bendecirá nuestros esfuerzos y llegaremos a ser buenos testimonios.

P: Livio: De hecho, también en el último mensaje a Mirjana, la Virgen ha dicho: “Abandonaos a mi Hijo, creed en Él y confiad en Su gran Amor”. Debemos tener ese comportamiento de total confianza y abandono y después todo se realiza porque Dios es Potente y si nosotros damos algo de nosotros mismos, Él realiza Sus planes maravillosos.

Marija: Sí, Nosotros lo vemos aquí, que, a pesar de todo, la Virgen sigue apareciéndose. Hoy ha sido muy bonito porque hemos rezado tanto para prepararnos para el mensaje. Cuando era casi la hora de la aparición, hemos terminado con la Salve y yo he empezado con la coronilla de los 7 Padre Nuestros, Ave y Gloria y al momento de empezar el primer Padrenuestro, la Virgen ha aparecido. Era como si la Virgen hubiera estado allí rezando con nosotros. Me ha conmovido tanto, que le he dado las gracias. Tenía una sonrisa tan bonita, que mi corazón se llenaba solo de deseos del Paraíso. Todas las cosas de aquí me parecen insignificantes a pesar de mi familia, mis hijos, mi marido que son maravillosos, pero ese deseo del corazón de estar con Dios, aumenta cada vez más. Este es el fruto de la presencia de la Virgen. Ella es la que nos pone ese deseo del Paraíso en el corazón.

P. Livio: Mientras tanto, disfrutemos de ese pequeño Paraíso aquí en la tierra trabajando para ayudar a salvar a las almas. ¡También esto es algo muy bonito, Marija!

Marija: Sí, cada día debemos aprovechar esa invitación a la conversión. El pasado, está pasado y debemos empezar una vida nueva con Dios y la Virgen.

P. Livio: Muchas gracias Marija, ha sido realmente un mensaje muy importante.

Marija: ¡Gracias a la Gospa!

 

TRADUCCIÓN: Equipo de la Asociación Amor de Déu

 

 

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